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Científicos plantean la posibilidad que los océanos se restauren para el 2050

No cabe duda de que la necesidad de cuidar los océanos y mares es primordial para el bienestar de nuestro presente y para las futuras generaciones. Que los océanos se restauren implica, entre otras cuestiones, un clima más estable debido a que los océanos son los máximos reguladores.

Sin embargo, para lograr la restauración de los océanos la posición de cada uno de nosotros ante esta situación que plantean los científicos es de suma importancia.

Desde hace muchos años las actividades humanas que han venido desarrollándose libremente, en muchos aspectos resultan seriamente tóxicas para el medio ambiente. Un claro ejemplo de ello es el constante deterioro de los océanos, resultado de las actividades industriales, eliminación de los desechos sólidos, caza y pesca indiscriminada de las especies vulnerables, generando una reacción en cadena que desestabiliza el delicado ecosistema marino.

En la historia es muy común observar como los océanos han sido parte clave del desarrollo de la sociedad contemporánea, representando una fuente inagotable de riquezas. Pero la sobreexplotación ha generado que los niveles de nutrientes desciendan y el de acidez ascienda.

Esto se traduce en la pérdida de estabilidad y deterioro de hábitats para especies que forman parte importante del ecosistema marino, asimismo, las alteraciones químicas registradas en el agua a causa de la contaminación por residuos y plástico, ha generado que se alteren varias de sus funciones.

Esta importante masa de agua cubre un 70% de la superficie de la tierra y es considerado el principal generador de proteínas de los seres vivientes.

En este sentido, es muy importante considerar que el océano actúa como un ente dispersor de radiación reflejando gran parte de los rayos UV nuevamente hacia la atmósfera. Esta interacción genera calor sobre la superficie marina, lo que a su vez ocasiona vapor que al subir a la atmósfera se convierte en el responsable de los vientos.

Además, las corrientes oceánicas se encargan de mantener una temperatura estable en el globo, llevando las aguas del trópico hacia los polos y viceversa. Toda esta interacción es la que genera las principales variables climáticas alrededor del mundo.

Es por este motivo que desde los años 70s se han incrementado las acciones que buscan de una o de otra manera preservar las características naturales del océano, procurando la eliminación de las actividades y desechos tóxicos que ponen en peligro el delicado balance presente en él.  

Recientemente un estudio realizado por más de 16 universidades alrededor del mundo, publicado en la revista científica Nature, demostró que la recuperación total de los océanos podría ocurrir en un lapso 30 años si se actúa de forma inmediata. Esta estimación se obtuvo gracias a la información generada por los hábitats marinos tras ser expuestos a las diferentes actuaciones conservacionistas llevadas a cabo desde el año 1970.

La UNESCO asegura que de no actuar, se podría estar firmando la muerte total de los océanos para el año 2100, llevando al mundo a un panorama de extinción.

Enfocar esfuerzos claros en la preservación y restauración de las praderas submarinas, manglares, arrecifes de coral, marismas, algas, bancos de ostras, cúmulos de peces, profundidades y todos aquellos animales que forman parte de la megafauna marina lograrán colaborar con la recuperación de los océanos para el año 2050. Ya se ha demostrado que gracias a los trabajos de recuperación que se han venido realizando en pequeña y mediana escala dentro de estos hábitats, se ha logrado estabilizar los niveles de acidez, salinidad y nutrientes alrededor de estas áreas, además de registrarse un aumento significativo de las especies autóctonas en los mismos.

Aunque es bien sabido que órganos de cooperación internacional han dedicado tiempo a la preservación de los océanos, esto no ha sido suficiente. La ONU ha coordinado diferentes actividades en pro de la preservación marina, y ha enmarcado esta misión en el objetivo 14 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) el cual contempla: la conservación y utilización sostenible de los océanos, mares y recursos marinos. Estos objetivos tienen como fin proporcionar resultados viables para el año 2030.

Faltando solo 10 años para cumplirse el plazo establecido, aun no se divisan las acciones de estos objetivos.

Los costos a raíz de la aplicación de estas nuevas prácticas de conservación son de entre $10 y $20 mil millones de dólares al año. Aunque representa ciertamente una cifra elevada, la implementación de estos esfuerzos de recuperación ofrecerá más de un millón de empleos, además del resultado generado por medio del ecoturismo.

Este proyecto masivo de conservación de los océanos abre una serie de interrogantes para la sociedad mundial, ¿se trabajará en pro de preservar océanos sanos para las generaciones futuras?, ¿será posible detener las actividades humanas que representan un riesgo al ecosistema marino?, ¿es posible lograr la meta de las tres décadas?

Ante todo lo anterior, solo queda escoger un papel de acción: observar el cambio o ser partícipe en él.

El texto anterior representa mis ideas y opiniones

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