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Creatividad S.A.

Edwin Catmull comparte etapas de sus experiencias para crear Pixar Animation y el desafío de sostener esa creación. Nos trae sus vivencias de los importantes procesos de los que hizo parte, desde grupos de investigación de la universidad de Utah dónde se formó como científico informático, hasta los estudios de Pixar Animation y Disney Animation.

“Para que surja la creatividad debemos aflojar los controles, aceptar el riesgo, confiar en nuestros colegas, trabajar para allanarles el camino y prestar atención a cualquier cosa que les dé miedo. Todas estas cosas no harán que resulte más fácil gestionar una cultura creativa. Pero la facilidad no es la meta; la excelencia sí lo es.”

En esta frase Catmull nos ayuda a reflexionar sobre la importancia de no pasar por alto las emociones que los miembros de los equipos creativos traen consigo. La excelencia viene de la mano de sensaciones más oscuras, que también hacen parte del proceso creativo. Los miedos, las preocupaciones, la obsesión por la perfección. Es por eso que el mismo autor menciona sus propios miedos frente a liderar un equipo de trabajo creativo, la responsabilidad de seleccionar a quienes conformaran esos grupos humanos y la importancia del desapego a la inseguridad personal.

 El salto que significó para la industria del cine la posibilidad de crear películas de animación digital, que implica además el desafío de lograr transmitir emociones a los espectadores es tomado por Catmull como un ejercicio que luego introduce a otros ámbitos vinculados a lo no creativo.

Partiendo desde pasajes donde describe las dificultades de estar innovando en un sector que para ese entonces no era universal, donde la velocidad del avance de esas tecnologías no eran las que conocemos ni sus resultados se acercaban a los trabajos del presente, nos envuelve en una trama donde podemos sentir la dificultad que existía en lograr transmitir ideas de modelado por computadora a personas que no tenían naturalizados esos conceptos ni contaban con una referencia que se acercara a lo que los equipos creativos proponían. En cierta forma, Catmull nos describe su visionaria estrategia que consistía en visualizar la transversalidad que alcanzaría la tecnología en casi todas las áreas de la vida.

El trabajo de Catmull consistía en sostener un equipo de trabajo que comenzó siendo de menos de cincuenta personas para alcanzar las más de quince mil en su último tiempo en Pixar. Siguiendo las premisas de la concepción de crear que fomentaba, propone la horizontalidad como eje fundamental de estos procesos.

Esa horizontalidad deseada se ve traslada a los espacios que habitan. Afirma que la calidad del tipo de espacio donde se desarrollan las actividades condiciona el comportamiento de las personas y de qué forma esto puede llegar a afectar a nivel individual y colectivo.

Incluso va más allá y nos demuestra cómo el equipamiento de esos espacios condiciona su uso, y de qué forma esto interviene en el buen funcionamiento de un equipo de trabajo independientemente de las actividades que desempeñen. Da un curioso ejemplo, de cómo lograron detectar una menor intervención en reuniones por parte de los colaboradores (así nombra a sus empleados) al no auto percibirse parte del grupo que conforman. En la anécdota el elemento en cuestión es tan simple y complejo como una mesa; pero no cualquier mesa, una mesa de diseño de autor, con la particularidad de ser alargada y estrecha. Este elemento “mesa”, auspicia o no de vínculo entre los participantes de, en este caso, reuniones ejecutivas; aumenta o no las posibilidades del uso del espacio como una herramienta más de esa forma de trabajo horizontal que propone la compañía. La cuestionada mesa, valorada desde luego por su estética, impedía que todos los asistentes ocuparan un lugar central en la sala de reuniones, dificultaba que pudiesen escucharse con claridad y acabó sectorizando y jerarquizando los lugares para ocuparla. Un solo elemento del equipamiento estaba generando en sus reuniones todo aquello que no querían vivir.

“Si la mesa estaba muy concurrida, como pasaba muchas veces, solía haber más gente sentada en sillas en los extremos de la sala, con lo que se creaba una tercera clase de participantes (los que estaban en el centro de la mesa, los de los extremos y aquellos que no tenían mesa). Sin pretenderlo, habíamos puesto un obstáculo que desanimaba a la gente a intervenir.”

Sí, también para quienes admiran el trabajo de Steve Jobs hay un capítulo especial, donde se desarrolla el vínculo que surgió entre los fundadores de Pixar y Jobs. Catmull lo muestra como una persona totalmente diferente a las descripciones existentes incluso en biografías autorizadas por el propio Steve Jobs.

Steve era consciente del valor de ambos términos de la ecuación, lógica y emoción, y la manera en que mantenía el equilibrio entre ambos era la clave para comprenderle.”

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