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Desafíos políticos del gobierno argentino en un país en cuarentena

El 19 de marzo de este año el presidente Alberto Fernández declaró la cuarentena total. Esto dio lugar a una innumerable cantidad de situaciones imprevistas que presionan aún más a un gobierno que apenas cuenta con cuatro meses de gestión.

Cuando el gobierno argentino declaró el aislamiento social obligatorio el pasado 19 de marzo, pocos fueron los que objetaron esta decisión. A pesar de que el Congreso Nacional siempre fue el escenario del antagonismo político entre oficialismo y oposición, esta vez hubo unanimidad en cuanto a la decisión de forzar un aislamiento total por parte de la población. En este respecto, Argentina fue elogiada por diversos organismos de salud internacionales y por buena parte del resto de los países de todo el mundo, sobre todo de aquellos que estaban padeciendo las consecuencias del nuevo virus.

Atrás quedaron las usuales rispideces ideológicas entre los diferentes partidos que componen al Estado Nacional, para formar así un frente único que posibilite poner en marcha políticas acordes a la situación. A tal punto se resolvió trabajar de manera conjunta que el gobernador de Buenos Aires, Axel Kicillof (kirchnerista), y el jefe de gobierno porteño, Horacio Rodriguez Larreta (macrismo), decidieron trabajar codo a codo en la formulación de medidas sanitarias y logísticas. Pero, como era de esperar, también se dieron a lugar fuertes disidencias entre el oficialismo y la oposición. Entre ellas, caben destacar los debates por el llamado “Impuesto a la riqueza” y la ley que propone que los funcionarios reduzcan sus sueldos, ambas medidas tienen como objetivo la recaudación de dinero extra para la lucha contra el Covid-19.

En retrospectiva, y a diferencia del negacionismo de Donald Trump en EEUU y de Jair Bolsonaro en Brasil, la pronta respuesta de Aníbal Fernández ente la inminente pandemia fue inobjetablemente oportuna y necesaria. “Deberán someterse al aislamiento social preventivo y obligatorio. A partir de este momento, nadie puede moverse de su residencia”, declaró en su comunicado oficial del 19 de marzo el presidente de los argentinos. Teniendo en cuenta el impacto que tendría su decisión en la economía local, aprovechó la ocasión para adelantar que se estaba trabajando en la implementación de medidas paliativas para los sectores de contribuyentes autónomos y del trabajo informal.

A más de un mes del comienzo de la cuarentena dictada por el gobierno nacional, no parece haber una fecha precisa para que la sociedad argentina retome sus actividades. Los nuevos casos de personas contagiadas que se suman día a día generan incertidumbre en cuanto a la flexibilización del aislamiento social obligatorio y el Estado busca la manera de que se comience a mover nuevamente la economía sin poner en riesgo la salud de la población.

Con el fin de atenuar los nefastos efectos económicos que heredó la sociedad argentina al culminar el gobierno de Mauricio Macri a fines de diciembre de 2019, el actual gobierno se ha enfocado en cubrir las necesidades básicas de los sectores más empobrecidos de todo el país. El característico perfil solidario y de equilibrio económico hacia las clases más vulnerables ha sido la predecible actitud que tomó el gobierno peronista de Alberto Fernández desde el momento que asumió el poder. La carencia de medidas que beneficien a la clase media, así como una presión impositiva enfocada en la clase alta, también son particularidades propias del manejo político por parte del gobierno de turno. Todas estas cuestiones se vieron reflejadas aún más en la manera en que éste atendió las necesidades de las distintas clases sociales luego de declarar oficialmente la cuarentena obligatoria.

Tampoco sorprendió la dureza de los términos que el gobierno les propuso a los bonistas extranjeros con relación a la reestructuración de la deuda externa. Esta es una actitud que siempre caracterizó al kirchnerismo: no priorizar pagos a acreedores del exterior si ello significa desatender las necesidades primarias de la población local. A pesar de que la crisis económica argentina muchas veces se encuentra relacionada directamente con la inefectividad de las medidas políticas que adopta el propio gobierno, éste no tiene intenciones de profundizarla al destinar sus precarios fondos para cumplir con los pagos acordados a inversionistas extranjeros.

Paradójicamente, la actual pandemia le ha dado un respiro al gobierno de Alberto Fernández al no contar la población con los medios necesarios para visibilizar su descontento. Debido al aislamiento social obligatorio, las decenas de organizaciones sociales que regularmente ejercen sus reclamos mediante marchas masivas y cortes de calle, ahora se ven impedidas de realizar estos actos de protesta. No caben dudas que, una vez finalizada la cuarentena, diversos sectores populares volverán a llevar sus reclamos a las calles.

Recientemente, la clase media manifestó su frustración mediante “cacerolazos” en los balcones de los edificios para hacerle llegar al gobierno su repudio ante la renuencia de los funcionarios políticos por reducir sus salarios. Esta protesta generalizada reclamaba un gesto simbólico por parte de la dirigencia de turno ante el ajuste y la pérdida económica de la población general. Mientras la clase baja encuentra un asistencialismo constante a sus necesidades, los trabajadores y dueños de pequeños comercios se siente abandonados por las medidas populistas del actual gobierno. A pesar del reclamo de sectores de empresarios y sindicatos para un levantamiento más acelerado de la cuarentena que les permita reanudar sus actividades, el presidente Alberto Fernández se mostró inflexible: “Mi preocupación no es el gasto público ni la pérdida de producción, sino la salud de los argentinos”, manifestó el mandatario.

No caben dudas que, en cuanto a medidas sanitarias con relación a la pandemia desatada por el Covid-19, el Estado Nacional demostró celeridad y buen juicio. Actualmente está buscando solucionar las problemáticas más urgentes mediante un proceso de toma de decisiones “sobre la marcha”. Es que para que la economía comience lentamente a salir de su letargo es necesario que las personas retomen sus actividades comerciales, algo que pondría en peligro los logros obtenidos por el distanciamiento social impuesto el 19 de marzo pasado. Se anticipa que no se retomarán las actividades en ningún establecimiento educativo y que la cuarentena se irá flexibilizando gradualmente en cada distrito en concordancia con los resultados que arrojen los testeos de Covid-19 sobre la población. Por supuesto, se descuenta que el gobierno continúe con la prohibición de actividades sociales como eventos deportivos, culturales o que inciten al encuentro masivo de personas.

Sin dudas, los efectos negativos de esta pandemia a largo plazo le provocarán un sinfín de problemas al gobierno de Alberto Fernández, el más grave de ellos de carácter económico. Por otro lado, gracias a ella se le ha quitado el foco al manejo político de su administración antes de que comience el brote viral. En cambio, ahora todo se enfoca en las medidas que está tomando el Estado para lidiar con la propagación del virus, cuestión que ha sido aplaudida por organizaciones internacionales como la OMS y el FMI. Pero ésta es una distracción pasajera, ya que eventualmente es de esperar que la curva de contagios se aplane lo suficiente para que todo vuelva a la normalidad y será allí cuando las consecuencias socioeconómicas de esta pandemia se manifiesten con toda su fuerza. Decididamente el actual gobierno tendrá su prueba de fuego cuando tenga que tomar las decisiones necesarias para sacar al país adelante en un escenario mundial post Covid-19 que ya nunca volverá a ser el mismo.

El texto anterior representa mis ideas y opiniones inspiradas en:

BBC: Coronavirus – Argentina ordena cuarentena total obligatoria por la epidemia. (https://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-51975331), La Nación: La Argentina en cuarentena: todo lo que cambió en dos semanas de aislamiento por el coronavirus. (https://www.lanacion.com.ar/politica/la-argentina-cuarentena-todo-lo-cambio-dos-nid2349896), Política argentina: Los cuatro factores determinantes de la cuarentena “focalizada” que diseña el gobierno para el 27 de abril. (https://www.politicargentina.com/notas/202004/32716-los-cuatro-factores-determinantes-de-la-cuarentena-focalizada-que-disena-el-gobierno-para-el-27-de-abril.html), El País: Argentina extiende la cuarentena obligatoria hasta el 26 de abril. (https://elpais.com/sociedad/2020-04-11/argentina-extiende-la-cuarentena-obligatoria-hasta-el-26-de-abril.html)

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