Written by 5:37 am reflexiones, semana

El agotamiendo por hiperconectividad es una preocupación real

Durante al menos las últimas 4 semanas para los que vivimos en el Occidente – Y muchas más para aquellos que están del otro lado del mundo – nos encontramos en esta nueva modalidad virtual de trabajo y de socialización.

Es dificil marcar la línea que divide nuestro tiempo libre – que, irónicamene, solíamos pasar de alguna forma conectados a redes sociales, videos, libros y películas online – de nuestro tiempo “serio” en la red, ese que utilizamos para estudiar y trabajar.

En uno de los últimos artículos del sitio Psychology Today, la Dra. Suzanne Degges-White Ph.D. nos ayuda a pensar algunas estrategias para sobrellevar la fatiga que nos representa estar la mayor parte de nuestro día, todos los días, enfrente de nuestros dispositivos digitales.

En las palabras de la Dra. Degges-White “el poder de una pandemia es el de elevar nuestro miedo y paralizarnos en nuestros pasos”. Explica cómo este tipo de miedo, no es el tipo de miedo al que todos estamos “acostumbrados”, no es tan solo el miedo a lo desconocido; este tipo de miedo generalizado que se está institucionalizando en nuestras vidas es un miedo que no tiene medida en el tiempo – no sabemos cúando ni cómo se detendrá ni tampoco qué sucederá después. Este parálisis que sentimos en nuestros cuerpos y mentes es tan inconsciente que seguramente no nos damos cuenta del nivel de estrés que estamos llevando en nuestros hombros. Únicamente nos damos cuenta de esta tensión cuando reaccionamos de manera inesperada a alguna situación que no amerita tal manifestación. Como lo ejemplifica la Dra. Degges-White “cuando le gritamos a nuestra pareja porque nos sugirió sacar a pasear al perro una cuadra y recién terminamos de leer las lúgubres noticias de cómo los casos de infección se multiplican exponencialmente en nuestro barrio. O cuando nuestros hijos nos piden que quieren traer a un amiguito a la casa y les gritamos diciéndoles que no entienden nada de la gravedad de lo que está sucediendo”.

La situación que estamos viviendo es tan demandante, que no sólo nos pide que nos quedemos dentro de la casa para preservar nuestra salud y la de otros, sino que nos fuerza a enfrentarnos con nuestros sentimientos y emociones de forma diaria – nuestros problemas, traumas y cuestiones no resueltas pueden exacerbarse descontroladamente si no encontramos o creamos mecanismos que nos permitan centrarnos en la comprensión y compasión, interna y externa.

Adicionalmente, el cansancio que trae la hiperconectivad con la que vivimos, donde tenemos numerosas reuniones por Skype o Zoom o Teams o cualquier otro medio de comunicación con el “afuera”, es real. No es el mismo cansancio que tendríamos si estas interacciones ocurrieran en el plano “real”, este cansancio es nuevo – aún estamos intentando darle sentido al socializar detrás de una pantalla.

Tal como lo resume la Dra. Degges-White en esta frase extraordinaria “no solamente Zoom nos roba la energía y nuestros cerebros sino que también golpea a nuestros cuerpos. Desde el adormecimiento de nuestros glúteos hasta el dolor permanente de espalda, dolor de cabeza y sequedad en los ojos; las horas que pasamos sentados en muebles que no están diseñados para pasar la cantidad de horas que estamos pasando en ellos; todo esto nos deja de mal humor, doloridos y mucho peor que si estuvieramos quejandonos en el break room de nuestra oficina, con otros colegas”

Algunas de las estrategias que nos ofrece son:

1. Usar nuestro teléfono en lugar de nuestra computadora en algunas reuniones. Participar sólo con nuestra voz nos libra de ser una “foto de rostro viviente” y podemos caminar por la casa o tomar sol en nuestra ventana mientras conversamos.

2. Evitar agendar reuniones una detrás de otras, darnos pausas entre medio

3. Tomar tiempo fuera de las pantallas – ir a tomar un vaso de agua, o hacer unos saltos o una caminata rápida de 10 minutos (en el living!)

4. Cuando estemos en una reunión, es preferible utilizar el teléfono y tomar notas en papel en lugar de la doble pantalla – telefono y computadora. Esta comprobado que tomar notas con papel y lapicera ayuda a retener más la información.

5. Asegurarnos de que el área de trabajo y el área de vivir son distintas es importante, aunque sean el mismo lugar fisico. Hacer diferentes arreglos de luz, limpiar las tazas de café y dejar a un lado la computadora y los papeles nos hará sentir que hay una línea entre el trabajo y nuestra vida.

El texto anterior representa mis ideas y opiniones inspiradas en: Zoom Fatigue: Don’t Let Video Meetings Zap Your Energy, Suzanne Degges-White Ph.D. https://www.psychologytoday.com/us/blog/lifetime connections/202004/zoom-fatigue-dont-let-video-meetings-zap-your-energy

   
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