Written by 5:39 am reflexiones, semana

La práctica STOP para el estrés de Elisha Goldstein

Seguramente han oído hablar acerca del término “Mindfulness”. Estos últimos años tanto psicólogos y psiquiatras, como personas ávidas en las prácticas de meditación nos han hecho saber los innumerables beneficios que el Mindfulness trae a nuestras vidas.

Sin lugar a duda, al ritmo de los avances tecnológicos y los desarrollos innovativos, las expansiones internacionales de los mercados y la hiperconectividad a la que adaptamos nuestro cuerpo y mente; ciertos daños colaterales también se han desarrollado – algunos de mayor gravedad que otros.

Sufrir estrés no es una dolencia nueva, pero, así como las demandas modernas se complejizan, las tensiones en nuestras respuestas hacia el vasto rango de estímulos y la creciente necesidad de tomar decisiones permanentemente en un ambiente altamente incierto también se ven afectadas.

La dicotómica relación entre “luchar o huir” se acentúa y genera nuevas tensiones que van más allá  del instinto de supervivencia original. Se convierten en una cuestión crónica, ya no es un mecanismo de preservación de nuestra integridad física, sino una respuesta automática o inconsciente. La química de nuestro organismo responde a situaciones reales, situaciones que ocurren en el mundo real, de la misma manera que a situaciones creadas únicamente con nuestros pensamientos. Es decir, nuestro cuerpo se ha acostumbrado a reaccionar de determinada manera, creando un patrón. La química en nuestro cerebro no puede distinguir si los motivos por los cuales estamos experimentado estrés son reales o son el producto de nuestros pensamientos y memorias del pasado. La respuesta primitiva de “luchar o huir” se convierte en una mal adaptación; reaccionamos con nuestro cuerpo, que se ha convertido en nuestra mente inconsciente, en lugar de pensar o racionalizar.

Es alli donde el Mindfulness interviene.

La idea básica del Mindfulness es la de estar presente en el momento. Suena sencillo, pero si alguna vez han intentado sentarse en silencio únicamente con sus propios pensamientos sabrán que es una práctica realmente compleja.

Esto ocurre porque nuestro cuerpo – nuestra mente inconsciente – está acostumbrado a reaccionar de determinada manera, y aunque nos propongamos realizar un cambio, muchas veces terminamos buscando cobijo en sensaciones y emociones conocidas, tales como la culpa o el miedo. Estas sensaciones conocidas son más fáciles de manejar que la incertidumbre de lo desconocido, y es a ese espacio donde el Mindfulness nos lleva. A un terreno de estar presente en el momento, que es un terreno desconocido e incierto para la mayoría de los que comienzan a practicarlo

Cuando estamos realmente presentes, si en nuestra mente practicamos las acciones de aquellos estados o comportamientos que queremos lograr, ocurre lo mismo que cuando nos enfrentamos a situaciones de estrés, pero sin generarnos daño: la mente no puede distinguir si los pensamientos que estamos generando son de una situación real o no. La parte más difícil es, sin dudas, entrenar a nuestro cuerpo a sentir las mismas sensaciones que sentiríamos si la situación que estamos proyectando fuese una situación real.

Si buscan Mindfulness en Google, van a encontrar miles de artículos y practicas diseñadas para comenzar a practicarlo. Personalmente, he comprado libros y visto videos en YouTube, que me han ayudado, pero también me han dejado confundido por momentos. Cuando la práctica se complejiza, al menos al comienzo del aprendizaje, es fácil caer en tecnicismos y querer replicar a la perfección las enseñanzas; sin realmente haber logrado establecer las conexiones significativas de las mismas.

Es por eso que quiero compartir con ustedes este post, donde he elaborado sobre algunas de las ideas del Dr. Joe Dispenza y dejarles una práctica sencilla – extremadamente sencilla – para comenzar a dar pasos en el Mindfulness.

Cuando nos sentamos y cerramos los ojos, estamos desconectándonos del mundo exterior. Cuando nos ponemos los auriculares con música al meditar, estamos reduciendo la cantidad de estímulos que provienen de ese mundo exterior.

Cuando le decimos a nuestro cuerpo que se quede sentado y que luego vamos a continuar con nuestra rutina, pero que por los próximos 6 minutos se va a quedar sentado con los ojos cerrados, en el momento presente, lo estamos entrenando a que nuestra mente, ese pensamiento de estar sentado y presente, es el que domina  a  nuestro cuerpo. Estamos rompiendo con la asociación de cuerpo = mente inconsciente.

Si practicamos esto con regularidad, si cada vez que nuestro cuerpo- mente inconsciente tiene ansias de experimentar esas emociones o sensaciones del pasado logramos sentarnos y enfocarnos en el momento presente, rompemos esa asociación mal adaptada que nos genera estrés y liberamos energía.

La práctica STOP de Elisha Goldstein consiste en crear un pequeño espacio diario de 6 minutos para justamente enfocarnos en el momento presente y reganar perspectiva. Se llama STOP, porque sigue las siglas de esta palabra en inglés. Por cada letra, nos comparte un paso de la meditación.


S: Stop

Deja de hacer lo que estás haciendo ahora y ponte en una posición cómoda, sentada o acostada.

T: Take (toma)

Toma unas cuantas respiraciones profundas, inhala por la nariz y exhala por la boca. Permítele a tu cuerpo relajarse y acomodarse a su ritmo natural de respiración. Permítele tu cuerpo tomar las respiraciones que necesita en su ritmo natural de estar vivo

O: Observe (Observa)

Observa tu cuerpo, verifica si hay alguna tensión en algún lugar, incluyendo tu rostro. Si notas tensiones, déjalas relajarse o ajusta tu cuerpo a lo que necesite. Nota como te sientes emocionalmente ahora, si sientes calma o inquietud, o tristeza. O si te sientes neutral. Cualquiera sea la sensación, intenta descubrir como se siente en tu cuerpo. Continua observándote mental y físicamente, y solo deja que las cosas sean. Nota si tu mente comienza a distraerse o si se está acostumbrando a estar en el presente. De cualquier forma, está bien. La O de observar es simplemente para permitirnos observar nuestra experiencia en el momento, física, emocional y mentalmente. Cuando notamos que nuestra mente está en otro lado, podemos volverla al tiempo presente.

P: Proceed (Proceder)

Proceder es simplemente preguntarnos ¿Que es importante para mí para prestar atención en este momento? ¿Que estoy necesitando ahora? Permite que la respuesta a esas preguntas sea cual fuere, fluya y se eleve. Durante todo el tiempo, reconócete el hecho de haberte tomado el tiempo de detenerte. Esta es una gran acción de cuidado personal, reconócete en este momento.


El texto anterior representa mis ideas y opiniones inspiradas en:

Dr. Joe Dispenza, How to Unlock the Full Potential of Your Mind | Dr. Joe Dispenza on Impact Theory Mindful magazine online en http://www.mindful.org


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