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Los ángeles que llevamos dentro

Pinker nos trae su estudio de la historia de la violencia, la violencia transversal a la historia de la humanidad en todas sus etapas. Resalta por fortuna la tendencia a suprimirse y hace énfasis en la disminución de la violencia como un hecho palpable, que debemos reconocer.

El autor considera algunos acontecimientos de la historia como hitos o puntos de inflexión del desarrollo de la violencia. Analiza los diferentes procesos que nos llevaron desde los tiempos donde la violencia estaba naturalizada, esos tiempos donde reinaba la barbarie, hasta la violencia contemporánea. Pinker no niega la presencia de violencia en los modos actuales de convivencia, pero sí invita a valorar los avances que trajeron tanto la lucha de derechos desde minorías oprimidas en una historia más reciente, a la superación de actos que con los ojos de hoy reconocemos aberrantes, como la esclavitud entre otros.

  “… […]En varios momentos de la historia, diversas matanzas supersticiosas, como los sacrificios humanos, las cazas de brujas, los libelos de sangre, las inquisiciones y las limpiezas étnicas, decayeron a medida que los supuestos fácticos en los que se apoyaban se desmoronaban bajo el escrutinio de una población más sofisticada desde el punto de vista intelectual.”

Esta inquietud por entender más acerca de la disminución de la violencia lo lleva a plantearse cuestiones tales como cual es el origen de las revoluciones por los derechos y por qué la paz es necesaria. Es así como analiza las causas de muerte en diferentes contextos y momentos históricos, y enumera diversos ejemplos donde la muerte de las personas se daba en manos de otros humanos. Estos ejemplos no se refieren únicamente a situaciones de guerra, que son las que primero vienen a la mente cuando pensamos en la muerte de personas en manos de otras, sino que también menciona la violencia instaurada en la sociedad como forma de resolver conflictos e incluso en la vida intrafamiliar. Con respecto a la disminución de muertes a manos de una persona, Pinker piensa que puede deberse al proceso civilizatorio. Sin embargo, no hemos de dejar de estimar que aún hoy existen motivos como la codicia, el miedo, la dominación y la lujuria que siguen empujándonos hacia la agresividad. 

El autor señala como los informes contra la esclavitud, la tortura y persecución de los homosexuales fueron mensajes que influyeron en las decisiones de las personas e instituciones que prestaron atención a las problemáticas y desarrollaron las reformas necesarias.

Su conclusión nos deja el mensaje de que “Pese a todas las tribulaciones de la vida, pese a todos los problemas que sigue habiendo en el mundo, la disminución de la violencia es un logro que podemos saborear.”

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