Written by econopolitica, presente

Los nuevos retos del Cambio Climático: su politización

Los últimos dos años han sido bastante controversiales en cuanto a los nuevos protagonistas de la lucha contra el cambio climático y el intento de algunos países por aumentar su influencia.

De la misma manera como en la segunda mitad del siglo XX e inicios del siglo XXI la influencia mundial se orientó a las culturas y los espacios, hoy en día los intereses han cambiado y se han visto nuevas actuaciones políticas y radicales con respecto al clima y sus consecuencias sobre el planeta y la sociedad, con nuevos actores y nuevas acciones.

A mediados del año 2018, se dio a conocer el movimiento Juventud por el Clima o Fridays for Future como se denomina en inglés, caracterizado por ser un movimiento internacional principalmente estudiantil que se manifiesta para reclamar la no acción en contra de las causas del calentamiento global y el cambio climático.

Su principal activista es Greta Thunberg, una joven sueca de 17 años, que se dio a conocer por protestar contra el gobierno de Suecia luego de la ocurrencia de una ola de calor e incendios forestales que la incitó a no ir al colegio hasta las elecciones generales de Suecia en 2018. Su petición hacia el gobierno fue la reducción de las emisiones de carbono que afectan al medio ambiente, protestando en las afueras del Parlamento todos los días durante la jornada escolar, junto con un cartel que decía en sueco: “Huelga escolar por el clima”. Después de las elecciones, Greta continuó protestando cada viernes, lo cual llamó la atención a nivel internacional e inspiró a jóvenes de todo el mundo a participar en huelgas estudiantiles bajo la misma premisa y la misma causa.

Existen muchas opiniones en cuanto al protagonismo que ha adquirido Greta con sus discursos y acciones, activando la participación de países, industrias y organizaciones mundiales. En este mismo orden de ideas, surge el término politización del clima, entendiéndose como un debate gubernamental e internacional que comienza a tematizarse en función al clima, sus problemas y las causas de esos problemas, por lo que los gobiernos toman decisiones en cuanto a la asignación de recursos orientados a lidiar con el cambio climático. Esto permite un fortalecimiento entre países e industrias involucradas que puede debilitar a otros que no tomen las medidas correspondientes.

La necesidad es urgente. Un millón de especies están en peligro de extinción debido a la degradación de la naturaleza, ocasionando que la biodiversidad descienda de forma dramática. En el plano económico, la pérdida de polinizadores pone en peligro la producción de cultivos por un valor de 557,000 millones de dólares. El 23 % de los terrenos productivos y fértiles han llegado a ser inútiles debido a la degradación de la Tierra.

De esta manera, existen dos impulsores determinantes en la politización del clima que toman un rol importante en el desarrollo político a nivel mundial:

  • Formación de grupos sociales: como Friday for Future, liderado por Greta Thunberg y muchos otros movimientos emergentes estos años y que conforman la nueva generación, han logrado generar pauta y presionar sobre decisiones políticas en sus países y en el mundo. Estos activistas han logrado hacer entender que el cambio climático es responsabilidad del Estado, por lo cual, éste debe actuar protegiendo a las personas, regulando a las empresas y las actividades contaminantes. Y aunque los grupos involucrados en estas campañas son realmente diversos, han logrado reunir desde ciudadanos conscientes, hasta activistas radicales, creando unos mismos objetivos que permiten que las organizaciones y la sociedad tengan más fuerza y puedan lograr sus solicitudes por parte del Estado e industrias a escala global.
  • Batalla del clima: como se mencionó anteriormente, esta batalla se puede percibir como las fuerzas políticas involucradas que han tomado el tema del clima como espacio de disputa y posicionamiento. Los intereses pueden estar orientados a movimientos sociales, o corporativos y multinacionales, por lo que la incorporación del cambio climático a su agenda gubernamental, forma parte de una de las aristas en discusiones políticas. En este sentido, la estrategia se ha enfocado en reorganizar la agenda, el discurso y los objetivos, en función de los votantes. Como sucede en algunos sectores donde los gobiernos son precavidos a establecer controles estrictos a campos como la minería, la extracción de petróleo o el uso del agua para la agricultura, considerando que todos ellos son sectores de alta empleabilidad y buenos sueldos. Así, mientras partidos centristas busquen regulaciones y transiciones que permitan controlar emisiones y mantener las organizaciones estables, es probable que los populistas de derecha y de izquierda planteen asuntos críticos como soberanía, tradiciones y defensa de los trabajadores para oponerse a regulaciones.

La ONU estima que el mundo necesitaría aumentar sus esfuerzos entre tres y cinco veces para contener los efectos implacables del cambio climático, frenar el aumento del calentamiento a 1,5 grados como máximo respecto al inicio de la era industrial.

Todas estas incesantes protestas que implican una gran presión social y mundial, han logrado que 59 naciones en todo el mundo manifiesten su intención de presentar un plan de acción climática, mientras que otras 9 han comenzado un proyecto reflejado en sus planes nacionales. Gracias a esto, la ONU ha informado que finalmente 66 países están realmente comprometidos con disminuir las emisiones de carbono como lo enuncia el Acuerdo de París.

Todo esto asoma una oportunidad positiva de que realmente hay un compromiso entre algunas naciones, para tomar las medidas necesarias y combatir un problema que nos compete a todos.

El texto anterior representa mis ideas y opiniones inspiradas en: https://nuso.org/articulo/greta-thunberg-clima-calentamiento-global-extrema-derecha

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