Written by europa, mundo

El Parlamento Europeo y la democracia en el viejo continente

La Unión Europea es uno de los mayores logros en la historia política no sólo europea, sino mundial. Cabe destacar lo realmente complicado que resulta la unión de tan diversas culturas, territorios, lenguas y sistemas políticos de cualquier parte del mundo, para encaminarlos hacia objetivos comunes en aras del crecimiento económico y el refuerzo de las libertades.

              La democracia, cuyo lugar de nacimiento se encuentra en Atenas, ha estado presente en la construcción del proyecto común desde la creación oficial de la Comunidad Europea del Carbón y del Acero (CECA) en el año 1951, precursor de lo que conocemos hoy como Unión Europea.

Sin embargo, no son pocas las dificultades a las que la Unión Europea se ha tenido que enfrentar a lo largo de su historia más reciente: la crisis de deuda, el referéndum de Grecia para abandonar la zona euro, la crisis migratoria y el brexit, entre otros. Ante estas situaciones, ¿cómo se toman las decisiones tan importantes que afectan al conjunto de millones de ciudadanos europeos? ¿Cuáles son los organismos democráticos que deciden el futuro del viejo continente?

Los pilares del Parlamento Europeo

              Actualmente, la Unión Europea se compone de 27 países. El referéndum del brexit  supuso la salida oficial del Reino Unido en enero de 2020 reduciendo su número. Sin embargo, son más de 500 millones de ciudadanos los que son representados por las instituciones de la UE a día de hoy, entre las cuales destaca el Parlamento Europeo, corazón democrático de Europa.

              Elegido por sufragio directo cada cinco años mediante elecciones, la Eurocámara (denominación alternativa del Parlamento) es la representación directa de los ciudadanos europeos junto al Consejo de la UE y la Comisión Europea. Está compuesto por 705 diputados de los 27 países, uno de los cuales actúa en función de Presidente del Parlamento.

              La participación de las elecciones para nombrar a los representantes de cada país ha caído progresivamente desde el año 1979, fecha de las primeras elecciones europeas. Las últimas elecciones del año 2019 supusieron un ligero repunte, hasta alcanzar una participación del 50,66 % del electorado, coincidiendo con un momento clave en la política transnacional europea muy influenciada por los sucesos del brexit y el auge del nacionalismo.

              Lo primero que podemos pensar es que las diferencias en población de cada país de la Unión Europea son demasiado grandes, por lo que algunas naciones quedarían inevitablemente perjudicados. Para paliar esta situación, cada país dispone de una representación de un mínimo de 6 eurodiputados y un máximo de 96, siendo un ejemplo claro Malta en el primero y Alemania en el segundo, único país que alcanza el tope máximo debido a su población.

¿Qué funciones tiene el Parlamento?

              Una de los puntos más destacables de la democracia del Parlamento Europeo es su falta de iniciativa legislativa. Sus funciones en materia de legislación se basan en la adopción y modificación de propuestas provenientes de la Comisión, el órgano de la UE con poder ejecutivo que, en contrapartida, no es elegido directamente por los ciudadanos. En todo caso, sí que es posible por parte de la Eurocámara solicitar la presentación de una propuesta legislativa.

              En esencia, estas son sus funciones:

  • Aprobar la legislación de la UE
  • Decidir sobre acuerdos internacionales
  • Control democrático de las instituciones de la UE, incluyendo a la Comisión
  • Elegir al Presidente de la Comisión Europea
  • Aprobar la gestión del presupuesto de la UE
  • Establecimiento y aprobación del presupuesto de la UE junto con la Comisión.

¿Cómo se decide algo en la Eurocámara?

              En el Parlamento Europeo, los diputados se dividen por afinidad política y no por representantes divididos por nacionalidades. Esto ofrece coherencia para la representación de las diferentes ideologías y sensibilidades que existen dentro de los países del continente y evita la división estricta entre naciones.

              De este modo, se forman los partidos políticos europeos en los que se incluyen la representación de partidos de diferentes países con un programa o afinidad ideológica similares. Se necesitan 25 eurodiputados para formar un partido político y deberán estar representados una cuarta parte de los estados miembro en el mismo.

              El Parlamento se reúne durante cuatro días en sesión plenaria todos los meses excepto el mes de agosto en Estrasburgo (Francia), donde tiene su sede. Las sesiones adicionales se celebran en Bruselas (Bélgica).

              Los eurodiputados debaten o votan las diferentes propuestas utilizando turnos de réplica y contrarréplica. Pueden expresarse en la lengua que prefieran, ya que el Parlamento cuenta con traductores e intérpretes para las lenguas oficiales de la Unión.

              Por otro lado, las comisiones se encargan de preparar los proyectos a debatir en las sesiones y al igual que ocurre en un parlamento nacional, cada comisión se basa en una materia específica, pudiéndose crear comisiones especiales a petición de la Conferencia de Presidentes y comisiones de investigación para casos irregulares, alegaciones de infracción o de mala administración.

              A su vez, también existen las llamadas delegaciones para tratar todo aquello que tenga que ver con las relaciones internacionales con parlamentos de países candidatos a unirse a la UE o asociados, y parlamentos extracomunitarios.

              En esencia, la Comisión Europea se encarga de trasladar el proyecto de ley para debatir en el Parlamento Europeo, la cual puede ser aprobada, rechazada o enmendada por la misma. La iniciativa legislativa, como se ha dicho anteriormente, es una competencia de la Comisión. El Parlamento solo puede realizar solicitud a la Comisión para poder iniciar la adopción de una nueva ley.

El futuro del Parlamento Europeo

              Sin duda alguna, la Unión Europea se encuentra entre la espada y la pared. La crisis del año 2009 ya demostró que las políticas de austeridad crearon un gran descontento popular que se ha ido trasladando progresivamente a diferentes estados miembro, sobre todo a los países de la periferia y el sur, con la amenazada de abandono por parte de Grecia y el posterior brexit.

 Actualmente, la crisis del coronavirus pondrá a prueba a Europa una vez más. Las recetas del pasado no funcionan con problemas del futuro. Los ciudadanos de la unión esperan que sus representantes en el Parlamento Europeo y en el resto de las instituciones sepan estar a la altura y den voz a sus exigencias.

El texto anterior representa mis ideas y opiniones

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