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Los nuevos desafíos del Viejo Mundo

A causa de la pandemia del coronavirus (Covid-19), el año 2020 será considerado por la comunidad europea como el inicio de otra dura etapa que se suma las tantas que debió atravesar a lo largo de su extensa historia. Durante el siglo pasado, este continente ha logrado superar dos devastadoras Guerras Mundiales y la calamitosa epidemia conocida como la Fiebre Española. El nuevo milenio había comenzado con algunas crisis sociales y políticas (las migraciones de 2015 y el polémico Brexit, respectivamente) que generaron grandes debates entre los países que componen la Unión Europea. La pandemia de coronavirus que ha producido una hecatombe socio-económica en toda la región ha reducido a aquellas situaciones al nivel de ligeros malestares en comparación. Mientras algunos países se animan de a poco a flexibilizar las restricciones que dictan sus respectivas cuarentenas, muchos economistas aventuran pronósticos pesimistas con relación al futuro del continente culturalmente más prodigioso de Occidente.

 

La actual pandemia de Covid-19 encontró su puerta de entrada al continente europeo cuando dos turistas provenientes de China dieron positivos en un control realizado en Roma. La fecha era el 31 de enero de 2020 y, a partir de allí, el mortal virus gradualmente comenzó a diseminarse con asombrosa velocidad por pueblos y ciudades, encontrando su foco principal de contagiados en la región de Lombardía, al norte de Italia. A pesar de la gravedad de la situación, muchos países europeos se negaron inicialmente a adoptar medidas de aislamiento obligatorio en sus poblaciones. Solamente cuando la cantidad de contagiados y muertos comenzó a escalar exorbitantemente en Italia y España, el resto de la Unión Europea comenzó a tomar en serio la situación.

 

Recientemente, los gobiernos de Noruega y Dinamarca decidieron reducir las restricciones de la cuarentena para permitirle a determinados sectores de su sociedad regresar a la actividad. Espacios tales como restaurantes, cafés y comercios podrán abrir sus puertas al público de manera que la vida social de sus habitantes pueda retomar un estado de semi-normalidad. Pocos días después de que estos espacios públicos abandonen la cuarentena, también podrán hacerlo iglesias, bibliotecas y colegios primarios. Si bien varios países escandinavos dictaron una cuarentena medianamente rígida a comienzos de marzo, lo que más influyó en su bajo número de contagiados fue el hecho de hallarse distanciados marítimamente del continente europeo. Dentro de los países más indecisos a la hora de flexibilizar su cuarentena se encuentra Francia y, sobre todo, su capital. Paris fue severamente golpeada por la pandemia y es una de las ciudades europeas que todavía planea continuar con un estricto asilamiento social. Para una vibrante ciudad que basa su estilo de vida y economía en el turismo, estas son muy malas noticias.

 

Actualmente, Inglaterra se convirtió en el segundo país (después de los EEUU) con la mayor cantidad de muertos por coronavirus en todo el mundo, liderando también el número de casos positivos en toda Europa. El gobierno del Primer Ministro Boris Johnson es objeto de duras críticas por no haberle proveído a los trabajadores de la salud la protección adecuada para luchar contra el virus. Con las arduas negociaciones del Brexit para lo que resta del año, la pandemia de coronavirus es lo último que necesitaba el gobierno británico. Mientras tanto, en el extremo sur del continente, España comienza a salir lentamente de la firme cuarentena a la que debió someterse casi al unísono con su vecino italiano. El gobierno español decidió, a partir de mediados de abril, permitirle regresar a la actividad a trabajadores de la industria y la construcción, entre otros sectores vitales para su economía. También abrirán sus puertas restaurantes, teatros y otros espacios de recreación como una medida política destinada a recompensar a su ciudadanía por el enorme esfuerzo y paciencia que demostraron durante la fuerte cuarentena que debieron acatar las últimas semanas.

 

Las imágenes de completa desolación de los monumentos más emblemáticos de Europa son indicadores del futuro que se viene: una industria del turismo que verá una gran reducción de personas ingresando a cada país de la Unión Europea. Los estrictos protocolos que se impondrán en aeropuertos, lugares de recreación y espacios turísticos decididamente no atraerán como antes a las grandes masas de gente al Viejo Mundo. Este hecho golpeará con fuerza a la economía de un continente que depende en buena medida del turismo para generar una parte sustancial de sus ingresos.

Desde el punto de vista económico, el panorama es bastante sombrío. En el caso de que se logre contener la curva de contagio para mediados del 2020 y se puedan flexibilizar las medidas restrictivas en áreas clave (aeropuertos, fronteras, negocios e industria), la situación podría estabilizarse. En cambio, si el virus comienza a esparcirse sin control en todas las regiones, los mercados de cada país de la Unión Europea (UE) sufrirán grandes presiones financieras, depreciación de sus materias primas y sus sistemas de salud se verán extenuados. De cualquier manera, los analistas económicos consideran que Europa se encamina hacia una inevitable recesión de una magnitud nunca antes vista desde que terminó la Segunda Guerra Mundial.

 

De acuerdo a la Comisión Europea, la economía del bloque de países que componen a la UE percibirá una contracción del 7.4% durante el año 2020. Sin embargo, el shock financiero no lo experimentarán todos los países por igual, siendo Grecia e Italia los más golpeados. En el otro extremo, Alemania y Portugal tendrán las mejores posibilidades de mantener una cierta estabilidad en sus economías. Pero, aun teniendo en cuenta los pronósticos más elaborados, el impacto final de qué tan brusca resulte la inevitable recesión la determinará el propio virus. Los economistas anticipan que, mientras no se consiga desarrollar una vacuna efectiva, la comunidad europea deberá acostumbrarse a ver los números en rojo cada vez que se publiquen las noticias económicas de cada país. Sin embargo, existen indicios alentadores de cooperación externa. La Comisión Europea logró recaudar €7.4 billones de euros en una colecta global destinada a la investigación, tratamiento y desarrollo de vacunas contra el coronavirus.

 

Es en tiempos como éste cuando realmente se pone en manifiesto el nivel de compromiso comunitario de cada país que conforma la Unión Europea. Italia declaró sentir muy poco apoyo por parte del resto de los países que integran el bloque durante los momentos en que la pandemia de Covid-19 batía nuevos records de mortalidad en el sur de Europa. La falta de solidaridad fue especialmente evidente cuando Francia y Alemania se negaron a exportar equipos de protección aun tratándose de países vecinos.

 

Al igual que en el resto del mundo, los países que componen la Unión Europea deberán tomar medidas que medien entre aquellas que apunten a cuidar la economía y aquellas que involucren cuidar las vidas de sus ciudadanos. Es un dilema que, en tanto los europeos deban convivir con el Covid-19, sus gobernantes deberán tomar periódicamente. A esa delicada cuestión se suma el hecho de que el mismo concepto de “unión” que lleva el nombre de los países que integran el bloque se encuentra más frágil que nunca. ¿Podrán los gobiernos de cada país europeo anteponer el bienestar de la UE en detrimento de las necesidades de sus propios habitantes? Tal como sucede en cada hogar de cualquier pueblo o ciudad del mundo: entre elegir dedicarle más atención al cuidado de la familia del vecino o al de la familia propia, difícilmente exista discusión posible…

 

El texto anterior representa mis ideas y opiniones inspiradas en:

The World Bank: Europe and Central Asia Economic Update. (https://www.worldbank.org/en/region/eca/publication/europe-and-central-asia-economic-update)
Financial Times: Denmark and Norway announce further loosening of lockdown. (https://www.ft.com/content/af754259-381d-45fd-9ae9-584d414f78d4)
European Commission: Coronavirus Global Response: €7.4 billion raised for universal access to vaccines. (https://ec.europa.eu/commission/presscorner/detail/en/ip_20_797)
BBC: Coronavirus: Paris restrictions to stay as France reopens. (https://www.bbc.com/news/world-europe-52579482)
BBC: Coronavirus: Spain plans return to ‘new normal’ by end of June. (https://www.bbc.com/news/world-europe-52459034)
Financial Times: How coronavirus will change Paris forever. (https://www.ft.com/content/52ae6c52-8e75-11ea-a8ec-961a33ba80aa)

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