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¿Se transformarán las criptomonedas en la divisa del futuro?

Lejos está la sociedad moderna de los tiempos en que las transacciones se realizaban exclusivamente mediante el intercambio de un producto por otro. Actualmente, las criptomonedas ganan cada vez más terreno en el mercado financiero global y parecen resolutas a destronar a los medios de pago tradicionales. 

Por tratarse de un sistema altamente seguro, descentralizado y eficiente para realizar transacciones financieras, varios factores indican que su adopción en reemplazo del dinero impreso pueda tratarse meramente de una cuestión de tiempo. De llegar a ser esto así, la pregunta que surge es, ¿qué destino le darán los bancos a los billones de papelitos de colores que circulan actualmente por todo el planeta?

 

Desde el primer momento en que el ser humano ha caminado sobre la tierra han existido las transacciones comerciales, es decir, el intercambio de un bien por otro. A partir de aquella rudimentaria manera de hacer negocios, se han buscado los medios para facilitar la creación de un sistema que permita la adquisición de bienes de una manera más controlada y ordenada. Durante siglos este sistema fue dominado por la utilización de especias y metales preciosos, para luego dar lugar a la creación del papel moneda, medio de pago que todavía se utiliza en nuestros días.

 

Sin embargo, el advenimiento del boom tecnológico de Internet a fines del siglo pasado dio el puntapié inicial para la creación de nuevas formas de realizar transacciones financieras. Los primeros intentos de pago digital basados en criptografía tuvieron sus comienzos durante la década de los ‘90 (Flooz, Beenz y DigiCash); estos intentos fracasaron notablemente debido a factores como fraude, problemas financieros y peleas dentro de sus empresas. A diferencia de las actuales criptomonedas, estos sistemas dependían de entidades centralizadas que verificaban las transacciones en un proceso similar al de un banco convencional.

 

Antes de analizar las ventajas y desventajas que poseen las criptomonedas, sería conveniente realizar una breve descripción de ellas:

 

Una criptomoneda es una divisa digital que utiliza un protocolo compartido basado en complejos algoritmos criptográficos los cuales se encuentran dentro de una red a la que acceden sus usuarios para efectuar transacciones en línea. A pesar de sonar complejo, es un sistema no muy diferente al que utiliza un banco para gestionar pagos mediante una tarjeta de crédito o una transacción de cuenta a cuenta. La gran diferencia (muchos también la consideran su mayor ventaja) es que se trata de un sistema completamente descentralizado, el cual es manejado y controlado exclusivamente por los mismos usuarios. Es debido a esta característica que su existencia se basa en el consenso, ya que son los usuarios los que, mediante la verificación del “Blockchain” (registro de cuentas) y el “Mining” (personas que reciben una comisión por realizar mantenimiento y control), se aseguran que el funcionamiento del sistema sea confiable, seguro y eficiente.

 

Luego de que pasaran décadas en las cuales las personas han visto socavada enormemente su confianza en las entidades bancarias debido a maniobras fraudulentas y corruptas, las criptomonedas ofrecen una interesante alternativa. Quizás la vieja costumbre de que las corporaciones financieras centralizadas controlen y manipulen la actividad económica de cada individuo ha favorecido la creciente popularidad de una moneda virtual cuyos puntos fuertes son la independencia y el anonimato.

Desde que en 2009 un programador bajo el pseudónimo de Satoshi Nakamoto introdujo el Bitcoin al mundo, a las personas se le abrieron las puertas a una nueva manera de manejar su dinero. Primeramente, fue adoptado por internautas e inconformistas varios (los llamados “hackers”) quienes se vieron atraídos ante la completa descentralización y privacidad que la nueva divisa digital les ofrecía. Ahora, a más de diez años de su creación, el interés por esta y otras criptomonedas por parte de los mercados financieros globales ya no puede considerarse como un simple boom pasajero. Un estudio realizado por Hartford Steam Boiler en octubre de 2019 reveló que un 36% de los pequeños y medianos negocios de los EEUU aceptan criptomonedas como forma de pago. El hecho de que grandes empresas como Microsoft, Subway y AT&T (entre muchas otras) también permitan utilizarlas para la compra de sus productos y servicios es una clara señal de que las criptomonedas dejaron de ser un experimento o una mera inversión para convertirse progresivamente en un medio de pago tan válido como lo es el dinero en efectivo o una tarjeta de crédito.

 

Dentro de las ventajas que ofrece la utilización de Bitcoin, Ethereum, Dash, Litecoin o cualquier otra de las tantas criptomonedas que existen en la actualidad, podemos destacar:

 

  • Acceso Global: Es posible operar con ellas en cualquier parte del mundo. No todas las personas tienen acceso a un banco para abrir una cuenta y poder realizar operaciones financieras. Sin embargo, cualquier individuo puede obtener una billetera virtual que le posibilite enviar y recibir dinero o realizar compras directas con la criptomoneda de su elección.
  • Alta velocidad de Transferencia: A diferencia de una transacción bancaria, los envíos de dinero utilizando una criptomoneda se dan prácticamente en sólo segundos, con una demora máxima estimada en 10 minutos. La velocidad está relacionada con la comisión que el mismo usuario elige pagar en cada transacción.
  • Valor universal: La criptomoneda tiene un valor único y universal. Al no encontrarse atada a la convertibilidad de las monedas de los diferentes países del mundo, libera al viajero frecuente de la necesidad y del costo de tener que cambiar divisas.
  • Comisión a elección del usuario: Contrariamente con lo que sucede con un banco (el cual cobra comisión por transacciones, mantenimiento de cuenta y/o tarjeta, etc), la comisión la decide el propio usuario. Esto solamente repercute en la velocidad de la transacción: a mayor comisión, mayor velocidad.
  • Autonomía: Libres del control de entidad centralizada alguna, los usuarios pueden manejar su dinero sin restricciones. Sin feriados bancarios, cancelaciones de cuenta o la burocracia de intermediarios de ningún tipo.
  • Discreción: El completo anonimato es uno de los principales puntos fuertes de las criptomonedas. La cuenta es simplemente un número encriptado, por lo que no se pueden dar a lugar robos de identidad ni controles sobre la actividad financiera del usuario.

Por supuesto, existen algunas desventajas. Por el hecho de tratarse de una moneda digital, no se debe descontar el riesgo de que sus usuarios sufran robos o pérdidas en sus cuentas, aunque esta no es una cuestión que se deba a falencias de seguridad del sistema en sí mismo. Tal como sucede con una tarjeta de crédito o el código de una cuenta bancaria, la vulnerabilidad de la cuenta del usuario es una cuestión ligada a los recaudos que éste toma cada vez que realiza una transacción. Paradójicamente, al tratarse de un sistema diseñado y mantenido por “hackers” (programadores expertos en la creación de sistemas encriptados), la seguridad del mismo mantiene un alto estándar de seguridad. Por otro lado, una de las mayores críticas que sufren las criptomonedas es el uso que muchas personas les dan para realizar compras ilegales en la Darknet. Sin embargo, este tipo de actividad no es exclusivo de las monedas digitales; simplemente ellas les otorgan a las personas que delinquen un medio más seguro para realizarlas. El dinero en efectivo aún sigue siendo la moneda de preferencia utilizada por el mercado negro.

 

El ámbito económico global estuvo históricamente regido por el valor del dólar americano. Teniendo en cuenta que la situación económica del resto de los países está intrínsecamente ligada a esta moneda, resulta interesante la variedad de ventajas que ofrecen las criptomonedas. Su valoración depende casi exclusivamente de la oferta y la demanda de las mismas; teniendo en cuenta este parámetro, los U$D237 billones de dólares que se movieron en el mercado de las monedas digitales en 2019 es parte de una tendencia claramente alcista. Como ha sucedido al comenzar con la implementación de cualquier nuevo sistema de pago en el pasado, la adopción generalizada de las criptomonedas es un proceso que todavía se encuentra en una etapa de maduración. Lo cierto es que, actualmente, han dejado de ser un experimento utilizado por unos pocos para convertirse en una sólida herramienta financiera cada vez más popular, la cual posee la capacidad de, en un futuro no muy lejano, reemplazar a los medios de pago convencionales.

 

El texto anterior representa mis ideas y opiniones inspiradas en:
Business Wire: HSB Survey finds one-third of small-businesses accept cryptocurrency. (https://www.businesswire.com/news/home/20200115005482/en/HSB-Survey-Finds-One-Third-Small-Businesses-Accept)
Investopedia: What are the advantages of paying with Bitcoin? (https://www.investopedia.com/ask/answers/100314/what-are-advantages-paying-bitcoin.asp), Statista: Market capitalization of cryptocurrencies from 2013 to 2019. (https://www.statista.com/statistics/730876/cryptocurrency-maket-value/), Bitcoin.org: General FAQ.  (https://bitcoin.org/en/faq#general), Lifewire: The 13 Best Major Retailers and Services That Accept Bitcoin in 2020. (https://www.lifewire.com/big-sites-that-accept-bitcoin-payments-3485965)

 

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