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Cumbres del cambio climático: ¿qué se ha conseguido hasta ahora?

La última cumbre climática celebrada en Madrid en el año 2019 no ha satisfecho a aquellos que buscaban un mayor compromiso en la lucha contra el cambio climático. Después de 40 horas de negociación, no se consiguió establecer un acuerdo sobre el mercado de emisiones ni la estrategia financiera a seguir a largo plazo. Esto, en esencia, deja a libre elección la respuesta de cada estado ante el cambio climático.

Las esperanzas están puestas en la siguiente cumbre del clima, que se celebrará en Glasgow en noviembre del 2020, pocos días después de las elecciones presidenciales de Estados Unidos. Como sabemos, las elecciones marcan un punto clave en la estrategia mundial para la lucha contra las emisiones de CO2 a la atmósfera ya que el país abandonó el Acuerdo de París con el gobierno de Trump.

Las consecuencias de no tomar decisiones realmente contundentes pueden suponer desastres sin precedentes en el futuro: migraciones masivas, temperaturas extremas, desastres ecológicos inusuales, escasez de cultivos y un largo etcétera. ¿Pero de verdad se ha conseguido algo con las cumbres climáticas? ¿Qué sabemos de ellas a día de hoy?

1958: Charles Kelling y el principio

En aquellos tiempos, el cambio climático no estaba a la orden del día, ya que no se conocían con exactitud las cifras o los detalles concretos de la huella humana liberada en forma de dióxido de carbono a la atmósfera. Todo comenzó con un estudio del científico Charles Kelling en el Observatorio Astronómico de Mauna Loa, Hawaii, precisamente en la cima de un volcán inactivo.

Aunque el aire en ese lugar era especialmente limpio, el estudio de Kelling confirmó que los niveles de CO2 estaban aumentando. A partir de ese momento, se crearían nuevos estudios y cumbres del clima para debatir sobre las medidas que necesitarían tomarse para revertir esta situación, así como crear la conciencia necesaria en la población.

1979: Conferencia de Estocolmo

La Conferencia de Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente Humano, también llamada Conferencia de Estocolmo, fue la primera gran cumbre del cambio climático. Como el propio nombre indica, fue celebrada en Estocolmo y convocada por la Organización de Naciones Unidas entre el 5 y el 16 de junio de 1972.

Se considera a la Conferencia de Estocolmo un punto de inflexión para la creación de una conciencia global que nos empezaba a alertar de las consecuencias climáticas de nuestro sistema económico y productivo. Se acordó una Declaración conteniendo 26 principios y 109 recomendaciones. Sería el primer paso en un largo camino.

1979: Conferencia Mundial sobre el Clima en Ginebra

La primera conferencia mundial sobre el cambio climático avisaba de los efectos humanos sobre el aumento de las temperaturas y del CO2 en la atmósfera. Se exhortó a los gobiernos a adoptar medidas decisivas para combatir sus causas y sirvió de un referente importante para la lucha futura.

1988: creación del IPCC

El Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) fue creado por la ONU en el año 1988. Es un panel que a día de hoy sigue siendo tremendamente importante para definir políticas públicas y luchar contra el cambio climático.

El mismo año, precisamente el 23 de junio, se alertaba ante el Comité del Senado de EE. UU. sobre Energía y Recursos Naturales sobre los efectos de los gases de efecto invernadero. James Hansen, físico y climatólogo, testificaba en un año en el que Washington D. C. alcanzaba temperaturas récord.

1992: Cumbre de la Tierra

La Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo, más popularmente conocida como la Cumbre de la Tierra se celebró en el año 1992 en Río de Janeiro, Brasil.

El principal resultado de esta conferencia fue la creación de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático y la ratificación de la Agenda 21, un importante compendio de medidas para luchar contra el cambio climático, proteger la biodiversidad y eliminar sustancias tóxicas dañinas para el medio ambiente.


1995: Primera Conferencia de las Partes (COP)

Desde la adopción del Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, los países vienen reuniéndose de manera anual en las llamadas cumbres climáticas con el acrónimo de COP, la última de ellas siendo la COP19 celebrada en Madrid, España.

Estas cumbres son las responsables de mantener la hoja de ruta de la lucha contra el cambio climático y la estabilización de los gases de efecto invernadero con la ratificación de los países firmantes y su compromiso.

1997: Protocolo de Kioto

El Protocolo de Kioto supuso una revolución en lo que concierne a un plan de reducción de gases de efecto invernadero liberados a la atmósfera. Los países se comprometieron mediante una vinculación jurídica a reducir el porcentaje de emisiones en un 5,2% entre 2008 y 2012 respecto a 1990. Tristemente, no se logró.

2015: Acuerdo de París

El Acuerdo de París fue el resultado de la COP21 en la capital gala. El principal objetivo de este acuerdo fue mantener el calentamiento global por debajo de los 2 ºC y a su vez evitar en la medida de lo posible, la subida de más de 1,5 ºC.

Fue un acuerdo que se consideró crucial pero a día de hoy se advierte cada vez más de la imposibilidad del mismo, siempre que se siga contaminando como se ha hecho hasta ahora.

Conclusiones

Las diferentes cumbres del cambio climático han ayudado a crear conciencia global del mayor reto al que la humanidad se enfrenta en un futuro muy cercano. De hecho, ya estamos contemplando los efectos a día de hoy: temperaturas récord, desastres naturales cada vez más frecuentes, escasez de agua, acidificación de los océanos y un largo etcétera.

No se puede negar el cambio climático. Un 97 % de la comunidad científica ha confirmado que nos enfrentamos al mayor reto que la humanidad ha conocido en su historia reciente. Sin embargo, parece que existe una dicotomía en la elección entre planeta y economía, una supuesta elección que refuerza las teorías de los negacionistas. Nada más lejos de la verdad.


Las cumbres son solo una herramienta más a nuestra disposición pero la verdadera fuerza reside en la lucha colectiva. La economía puede beneficiarse de una revolución verde, con la creación de millones de empleos limpios para la instalación de energías renovables y la reestructuración del sistema productivo. La voluntad lo es todo.

 

El texto anterior expresa mis ideas y opiniones inspiradas en: 
https://library.fes.de/pdf-files/bueros/la-energiayclima/09155.pdf
https://www.climatica.lamarea.com/cronologia-negociaciones-climaticas/
https://www.elespanol.com/ciencia/medio-ambiente/20191206/logrado-cumbres-clima-repasamos-hitos-historicos/448955724_0.html

 

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