Written by 11:41 pm ciencia y tecnologia, futuro

La actualidad de las fuentes de energía en el mundo

Es muy posible que la cuestión más crítica que está atravesando la humanidad esté relacionada con la elección de las fuentes de energía a nivel global y su impacto en nuestro medio ambiente. Se trata de un complejo problema en el que se mezclan intereses económicos, logísticos y ecológicos del que cada nación forma parte y el cual afecta de manera directa a todos los seres humanos. ¿Cómo es posible establecer un correcto balance entre la enorme demanda de energía que consume un planeta cada vez más poblado y los escasos recursos que se encuentran disponibles? ¿Existe alguna fuente de energía que sea lo suficientemente limpia y potente capaz de reemplazar a las que actualmente dañan nuestros ecosistemas? Las respuestas a estas preguntas serán decisivas para la salud y el bienestar de las próximas generaciones.

 

No caben dudas de que, actualmente, el consumo de energía es un tema que preocupa y mucho. La ecuación entre la utilización de recursos no renovables, la contaminación que éstos producen y el crecimiento demográfico no arroja números alentadores para el futuro venidero.

 

Para bien o para mal, el modo de vida de las sociedades modernas trae como consecuencia una total dependencia del uso de gigantescas cantidades de energía para funcionar. Sin dudas, la búsqueda por nuevas fuentes de energía limpias y renovables es una cuestión que deberá ocupar los primeros lugares en las agendas de los gobiernos de todo el planeta.

 

Mucho hemos oído acerca de milagrosas fuentes de energía que en el futuro reemplazarán a las nocivas plantas de carbón y refinerías de petróleo (productoras de la llamada “energía sucia”), entre otras. Se consideran energías “limpias” a aquellas que son renovables y que no impactan de manera demasiado negativa en el medio ambiente: por ejemplo, la energía solar, la eólica o la hídrica.

 

Sin embargo, la fuerte demanda que exige la industria y el exponencial crecimiento demográfico no las convierten en fuentes viables para adoptar en reemplazo de, por ejemplo, una central nuclear. Esto es debido a que carecen de la consistencia y la potencia que ofrecen las grandes centrales energéticas que utilizan el carbón, el gas natural o las reacciones nucleares para generar energía.

 

Es interesante notar el hecho de que las “nuevas” energías renovables que se están buscando masificar en todo el planeta son las mismas que se utilizaron antes del comienzo de la revolución industrial. La utilización del viento y el agua como fuentes de energía fueron aquellas que impulsaron barcos, generaron la motricidad de molinos, el transporte a vapor, etc. Podemos entonces decir que una regresión hacia las fuentes de energías primarias está siendo considerada, paradójicamente, como el modelo energético del futuro.

Podemos apreciar un ciclo que se afecta a sí mismo a medida que pasa el tiempo. El cambio climático está relacionado con la contaminación causada por la utilización de las “energías sucias”: la emisión de CO2 de los combustibles utilizados por los medios de transporte, el fracking como método para obtener gas natural, etc. En el caso de que las sociedades actuales decidan inclinarse por una masiva utilización de fuentes de energía renovables, éstas ya no poseerán la capacidad ni la constancia que tuvieron antes del comienzo de la revolución industrial. Los efectos del cambio climático (producido por las fuentes de energía más contaminantes) convertirán a fuentes de energía como el sol, el viento y el agua en medios demasiado erráticos como para depender exclusivamente de ellos.

 

Es necesario que las grandes potencias del mundo cooperen colectivamente en buscar fuentes de energía más limpias y eficientes. Países como los EEUU o China, quienes se abstuvieron de firmar el tratado de Kyoto, deben tomar consciencia que el cambio climático es una realidad y que los modelos energéticos actuales afectan negativamente al medio ambiente. Su enfoque no debe ser a corto plazo ni estar basado en cuestiones económicas: de no comenzar de inmediato a generar cambios radicales en el reemplazo de las “energías sucias”, las generaciones venideras sufrirán las consecuencias.

 

La principal preocupación en cuanto a la producción de grandes cantidades de energía es la emisión de gases contaminantes que quedan atrapados en la atmósfera y que crean el llamado “efecto invernadero”. La ventaja de implementar plantas que generen energías más limpias es su baja producción de dióxido de carbono (CO2). Sin embargo, éstas formas más ecológicas de generación masiva de energía tienen algunas desventajas:

 

  • Energía Solar: Debido a que la generación de energía que producen los paneles solares dependen de una ininterrumpida capacidad de captar la luz solar directa, en días nublados su producción puede reducirse a cero.
  • Energía Eólica: Posiblemente se trate de la mejor opción de generar una continua fuente de energía “limpia”. Pero hay que tener en cuenta que las “granjas eólicas” instaladas en tierra o mar demandan grandes espacios geográficos, generan molestias sonoras y ocasionan la muerte de aves cuando éstas son succionadas por las grandes aspas de las torres.
  • Energía Hídrica: Es la fuente más grande del mundo para generar energía. A pesar de sus ventajas al tratarse de una alternativa limpia y renovable, la creación de enormes represas perjudica la vida silvestre y las comunidades humanas aledañas. Peor aún es el hecho de que los proyectos más grandes terminan por contaminar el aire al emitir gas metano causado por la putrefacción de material orgánico.
  • Biomasa: A pesar de su prometedora premisa de tratarse de una fuente de energía derivada de los desechos orgánicos, no está exenta de contar con un costado negativo. El uso del etanol producido por la extracción del maíz quita del mercado del consumo humano y animal a este alimento. Por otro lado, el uso de astillas de madera para generar energía está destinado a acabar con bosques enteros, algo que transforma al remedio en algo peor que la enfermedad.
  • Gas Natural: Si bien, comparada con la emisión de las plantas de carbón o las centrales nucleares, ésta es una forma más limpia de generar energía eléctrica, tiene una gran desventaja. Para la extracción de este gas se recurre cada vez más al fracking, un método que involucra enormes cantidades de agua que podría ser utilizada para el consumo humano. Además, tanto en la extracción como en su transporte se producen pérdidas de gas metano, el cual es 86 veces más potente que el CO2 para atrapar calor en la atmósfera.

Por supuesto, existe una cuestión que va mucho más allá de la ecológica y, como era de esperarse, está relacionada con el dinero. Cada una de las fuentes de energía actuales (tanto las renovables como las “sucias”) están manejadas por grandes empresas que no desean ver sus negocios interrumpidos. Mediante prácticas poco éticas, estos poderosos grupos suelen influenciar las decisiones políticas de los gobiernos de cada país a su favor. Por otro lado, la clase política tampoco ve con buenos ojos el hecho de desmantelar industrias energéticas enteras, ya que la pérdida de empleos y de recaudación impositiva que ello acarrearía impactaría muy negativamente en sus administraciones.

 

Actualmente, más de 100 ciudades alrededor del mundo utilizan fuentes de energía renovables en un 70%, y muchas de ellas tienen intenciones de generar todas sus necesidades energéticas con ellas. El Acuerdo de Paris de 2015 intentó sentar las bases para disminuir las emisiones de gases de efecto invernadero a la atmósfera, pero en la actualidad, ese compromiso internacional no está cumpliendo con las expectativas.

 

Las naciones del mundo (sobre todo los países emergentes) todavía utilizan fuentes de energía que dependen del petróleo, el carbón y el gas natural. Esto es algo que gradualmente va decreciendo en favor de alternativas menos contaminantes, pero la pregunta es, ¿estamos haciéndolo lo suficientemente rápido?

 

No caben dudas que todo esfuerzo por generar fuentes de energías más limpias será la mejor herencia que les podemos legar a las próximas generaciones. El uso de turbinas que aprovechan las corrientes marítimas para generar energía es una tecnología que resulta muy prometedora. Otras alternativas más futuristas hablan de reactores de materia-antimateria, paneles solares orbitando el espacio exterior y hasta la producción de nano-celdas solares.

 

En fin, de proponérselo, el ser humano moderno puede encontrar alternativas más ecológicas y eficientes para sustentar sus necesidades energéticas. Es hora de que los gobiernos dejen de lado los intereses económicos y comiencen a tomar decisiones políticas con la mirada puesta en las vidas humanas que poblarán este planeta en el futuro.

 

 

El texto anterior expresa mis ideas y opiniones inspiradas en: 
Energy Information Administration: What is energy? Sources of energy. (https://www.eia.gov/energyexplained/what-is-energy/sources-of-energy.php
Union of Concerned Scientists: Environmental Impacts of Renewable Energy Technologies. (https://www.ucsusa.org/resources/environmental-impacts-renewable-energy-technologies
National Geographic: Renewable energy, explained. (https://www.nationalgeographic.com/environment/energy/reference/renewable-energy/
NRDC: Paris Climate Agreement: Everything You Need to Know. (https://www.nrdc.org/stories/paris-climate-agreement-everything-you-need-know#sec-agreements
Scientific American: Plan B for Energy: 8 Revolutionary Energy Sources. (https://www.scientificamerican.com/article/plan-b-for-energy-8-ideas/

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