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Mujeres maravilla

Detrás de cada momento de seguridad hay millones de trabajadores, la mayoría de ellos mujeres, que están trabajando contentas y orgullosas para superar los embates de esta pandemia.

Súper heroínas, esa es la expresión que viene a la mente cuando se ve a tantas mujeres arriesgando la vida, dedicándose enteramente al cuidado del prójimo y después de tanto trabajo y riesgos, llegando cansadas a casa para atender a la familia.

Esta pandemia ha puesto en primer plano en la pantalla, una realidad que siempre ha estado allí; pero que nunca como ahora, estamos comenzando a ver. Quizás sea porque los mensajes en redes sociales se multiplican de manera tan exponencial como el COVID 19, mostrando en video, una realidad que no tiene otra intensión que no sea la de expresarse.

Los canales de tv, la radio y las revistas atienden más a otro tipo de motivaciones. No sé si está de acuerdo con eso; pero los medios convencionales buscan sintonía, audiencia para poder tener que ofrecer a sus clientes, esa es su naturaleza, hasta ahora. Seguro que eso está por cambiar.

El New York Times, publicó el 18 de abril de 2020, un artículo que hacía referencia a cómo los trabajos esenciales en los Estados Unidos eran realizados en su mayoría por mujeres.

Es un hecho que eso no ocurre solo en ese país, es una realidad que da la vuelta al mundo. En los hospitales no es usual escuchar a alguien llamando a un enfermero, se llama es a la enfermera. 

Volviendo a los datos reflejados en el mencionado artículo, en Estados Unidos, de cada 10 trabajadores en el área de enfermería alrededor de 9 son mujeres. Ellas también conforman la mayoría en áreas esenciales como: terapia respiratoria y farmacia, eso en materia de salud; pero en los supermercados pasa lo mismo, como en el mostrador de un negocio de comida rápida.

 

“La mayoría de los trabajadores de las áreas consideradas esenciales; es decir, las que son vitales de mantener en actividad pase lo que pase, son mujeres. Es muy probable que no se haya dado cuenta hasta ahora que está leyendo esto”.

 

En el caso de los E.E.U.U., más del 80% de estas trabajadoras son no blancas. Y muchas de ellas trabajan cobrando la mitad del sueldo mínimo. Muchos migrantes, que llegaron buscando una mejor vida para sus familias, escapando del terror, del hambre y la miseria, están saliendo en vuelos deportados a sus países de origen. Ellos hacen el trabajo que nadie quiere hacer; pero los recursos del gobierno son para los americanos y esta pandemia es una emergencia.

Hay gente resguardada en casa porque hay otros que trabajan, de otra manera no hubiera combustible, alimentos, medicinas, seguridad, etc. y el sistema como lo conocemos se derrumbaría. Los gobiernos siguen evaluando cómo gobernar de ahora en adelante.

 

“El decir que la vida ya no será igual es mucho más que una frase poética”

 

La civilidad, la ciudadanía, que no es otra cosa que cumplir con los deberes y hacer valer los derechos en cooperación con los demás, está entrando a un nuevo episodio de la gran saga de la historia de la humanidad.

Lo que pasa en algunas de las grandes ciudades es una calamidad; pero lo que sucede en lugares alejados de ella lo es también, aunque no aparezca en las noticias, aunque Ud. ni se entere. Después de todo, ¿Qué es lo que sabemos? Sabemos solo de lo que estamos informados y la realidad es mucho más grande que eso.

¿Valora la sociedad el sacrificio?

¿Cuánto riesgo corre una vendedora de carnes? Ella sale a la calle, igual que lo hace una cajera de supermercado, una doctora, una enfermera o cualquier otra trabajadora. Aunque unas están más expuestas que otras, todas tienen mayor probabilidad de contagiarse, que las que se quedan en casa; sin embargo, lo hacen y muchas están convencidas de que es lo correcto, sienten una gran responsabilidad por lo que hacen.

¿El pago que reciben es proporcional al riesgo que corren o al rol que desempeñan en la sociedad?

Cualquiera de estas madres, que tienen trabajos esenciales en cualquier parte del mundo, ahora muchas son la única fuente de ingreso de la familia. Los hombres que trabajaban en carpintería, construcción y otros trabajos, están sin trabajo y en la casa las mujeres siguen haciendo lo que antes hacían, el aseo, la comida, el aseo, las compras del hogar, etc.

¿Qué puede hacer una madre trabajadora si su hijo no puede ir al colegio por el confinamiento?

Ella debe trabajar, no solo está su responsabilidad por delante, también lo está la producción del ingreso que le permitirá a su familia alimentarse. ¿Y los niños? Pues tienen que improvisar y de nuevo, la cooperación con otras madres trabajadoras que están en turnos diferentes es una solución, cuando una trabaja, la otra cuida a los niños y viceversa.

El mayor de los sacrificios lo hacen los hombres y mujeres de la salud. Y eso incluye a quienes trabajan dentro del sector de los cuidados, uno que es visto como poco productivo y en el que la mayoría de quienes trabajan también son mujeres.

¿Tiene una idea de lo que cuesta levantar a alguien para hacerle un aseo? Solo podrá saberlo si lo hace. No solo cuesta mucho por el peso, sino que se trata de una persona a la cual hay que tratar con sumo cuidado, es muy difícil y para una mujer más; sin embargo, tienen la mejor disposición de hacerlo y lo hacen.

¿Cuánto vale que nuestros abuelos o un familiar enfermo tengan mejor calidad de vida?

Las lesiones, esa es otra parte de la historia, son algo frecuente en las enfermeras y las personas que hacen el cuidado de enfermos o personas en cama. Probablemente le sorprenda saber, que se lesionan más de lo que lo hacen los trabajadores de la construcción, considerado un trabajo extremadamente fuerte, que lo es.

Cuando se ven los trajes blancos.

Se suele desestimar el pronóstico científico y aunque parezca increíble se le da mayor crédito a la predicción de cualquier adivino conocido. Cuando se hablaba sobre lo que sería la próxima pandemia y los efectos de esta tendría en las sociedades del mundo, la opinión científica siempre fue subestimada por los gobiernos, sin importar su modelo, ni su poder económico.

Hoy el mundo está teniendo una consecuencia de la desatención a lo que es vital. Ahora cuando los trabajos tendrán que amoldarse a la nueva realidad. El término nueva normalidad, lo dice todo.

Ver los trajes blancos, con máscaras, rociando y llevando gente en camillas. Ver los centros habilitados en estadios para atender a los contagiados, es una imagen apocalíptica, de película. Hay mucha gente trabajando para que Ud. esté seguro o segura, la mayoría son mujeres, son las súper heroínas de verdad.

 

En este escrito expreso mis ideas y opiniones inspiradas en el artículo “Cómo millones de mujeres se convirtieron en las trabajadoras más esenciales en Estados Unidos” de Annie Flanagan, publicado por The New York Times el 18/04/2020.

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