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El arte en tiempos del Coronavirus

Tiempos de cambio

Creo que no es exagerado decir que estamos viviendo un momento trascendental en la historia humana. Estos días estarán en los libros de historia por cientos de años en el futuro. Seremos de esos que al envejecer (si llegamos a ello) nos preguntarán ¿Cómo fueron esos días de Pandemia? ¿Cómo fue vivir en cuarentena? ¿Qué decía la gente cuando se inició todo? ¿Tuviste algún conocido que enfermó con el virus? Y preguntas por el estilo.

Nada nos había preparado para lo que estamos viviendo y para lo que aún falta por vivir, sea que la situación se vaya disipando tranquilamente o algún rebrote nos vuelva a pegar con fuerza y nos obligue a confinarnos nuevamente. El futuro hoy más que nunca es incierto, y en mi cabeza resuena uno de esos refranes de abuela: “Si quieres hacer reír a Dios, cuéntale tus planes”.

Es indudable que el escenario mundial cambiará para siempre, pero aún no sabemos el “cómo” de ese cambio. Es como si fuéramos una oruga que se ha metido en el capullo sin saber el color ni la forma que sus alas tendrán en el futuro.  Pero sea cual sea el cambio, creo que será para mejor.

Los humanos aprenden más de las situaciones complicadas y los fracasos que de los tiempos de bonanza y riqueza. El imperio Romano se volvió potencia al superar su complicada situación, ellos vivían rodeados de pueblos enemigos sumamente fieros, eso los moldeo y les dio el tesón para luego conquistar medio mundo. Y fue cuando alcanzaron su esplendor que se relajaron, presas de su propia táctica de guerra.  Ya que ellos nunca se rendían, incluso luego de una derrota, consideraban que era el mejor momento para atacar aduciendo a “La negligencia que brinda la victoria”.

Nuestra civilización estaba y sigue estando lejos de alcanzar cualquier victoria, venimos cargando problemas sumamente graves como la contaminación global y el cambio climático, pero de una u otra forma nuestros avances y la supremacía de nuestra especie por sobre las demás, han hecho desde hace mucho que nos volvamos orgullosos y soberbios, pensándonos en la cima de todo y poniendo nuestras necesidades primero, antes que las de cualquier otra especie con las que compartimos el planeta.

Es por eso que en alguna medida este nuevo virus, tan pequeño y diminuto es a la vez necesario. Nos devuelve cierta humildad perdida y a pesar de generar grandes cambios en lo sucesivo para nuestras vidas, también traerá consecuencias provechosas en favor de nuestra evolución.

La evolución del arte

Desde que se inició la Pandemia, los museos, teatros, coliseos y demás lugares donde confluían los distintos tipos de expresiones artísticas se han visto vacíos. Este será un año sin conciertos, con estrenos de películas aplazados y exposiciones que esperan en fila el día en que todo vuelva a la “normalidad”. Y es que creo que esa “normalidad” va a tardar tanto que para cuando esto ocurra ya habrá surgido una nueva normalidad.

Porque el arte es así. Camaleónico.  Se adapta a los tiempos y sabe extraer la esencia de una era, de las culturas, de las inquietudes más profundas de la humanidad y de las nuevas expresiones en evolución, son en cierta medida un espejo de la realidad, el resultado vivo de nuestros sueños, vicisitudes y deseos. Y es por eso que al arte le espera una gran transformación, nos acompañará en esta nueva travesía hacia lo que esperemos sea una evolución para bien.

Desde que se inició la cuarentena los museos, salas de exposición y los mismos artistas han tenido que repensar, revisar por dentro y crear nuevas fórmulas de exponer lo que tienen al mundo.

  • La UNESCO está identificando museos en todos los continentes que ofrezcan contenidos en línea o propuestas innovadoras que puedan dar una respuesta a la crisis del Coronavirus, para luego publicar la lista de enlaces y que el público pueda acceder a ella desde sus ordenadores o teléfonos móviles.
  • Los museos estatales de Berlín ponen a disposición del público una amplia gama de objetos e historias para descubrirlas desde casa recurriendo a una base de datos en línea SMB-Digital y al blog “Museo y Ciudad”.
  • En el Belvedere de Vienna el público puede participar regularmente de un mini recorrido a las 3pm (Hora Europea) por medio de una transmisión en vivo.
  • El Louvre de Francia pone a disposición recorridos virtuales de 3 de sus espacios: El ala del Antiguo Egipto, el foso (escondido en el sótano) y la Galería de Apollon.
  • En España el Museo Nacional Thyssen-Bornemisza ha prolongado la exposición de Rembrandt que debía finalizar el 24 de mayo, para extenderla digitalmente.

Y no solo los museos son protagonistas de estas iniciativas, un sin número de artistas están usando los medios digitales como herramienta para seguir dando a conocer su arte.

Jorge Drexler tuvo que cancelar su presentación en Costa Rica para el 10 de marzo y al no poder cantar ni tener ese contacto con el público decidió improvisar un concierto online, haciéndonos recordar el momento en el que al ganar el Oscar y sabiendo que no iba a poder cantar su canción por no ser lo suficientemente famoso en ese tiempo, decidió omitir un mensaje o palabras de agradecimiento para simplemente entonar el coro de su canción, demostrándonos que para quien quiere transmitir algo, nunca habrá barreras suficientes que lo detengan.

A la inspiración de Drexler le siguió, Estopa y Alejandro Sanz. Juanes, Carlos Vives, Fito Paez y Residente con su versión casera de Latinoamérica se unieron a la moción.

La cuarentena nos ha permitido apreciar sesiones intimas del DJ francés Bob Sinclair pinchando acompañado de un maniquí. O a Manu Chao resurgiendo con sus “Coronarictus Smily Killer Sessions”.

Uno de los que mayores esfuerzos está haciendo en todo esto es el MET de Nueva York, que semanalmente actualiza sus streamings y junto con él por medio de Youtube La Filarmónica de Berlín o el Centro Dramático Nacional de España en cuya programación ha incluido lectura de obras y entrevistas. Sudamérica tampoco se ha quedado atrás y la OLA (Opera de Latinoamérica) consiguió reunir 12 teatros de la región para crear una cartelera que incluyen al Teatro Colón de Buenos Aires, el Municipal de Santiago, el Teatro Mayor de Bogotá y el Gran teatro nacional del Perú, entre otros.

Hasta desde los balcones

También hemos podido ver como los balcones de las distintas ciudades se han convertido en escenarios improvisados para hacer arte, desde DJs locales que alegran a los vecinos hasta artistas renombrados que se reinventan, dando a conocer de una manera más cercana la intimidad de sus espacios creativos. Y es que los balcones al ser espacios de fuga o escape, algo así como una puerta de emergencia donde puedes salir a respirar, tomar el sol o fumarte un cigarrillo se presta maravillosamente para dar rienda suelta y mostrar esas ansias creadoras que continuamente bullen dentro de nosotros. Porque ¿Que sería de nuestras vidas sin arte? Como imaginarnos un hospital sin siquiera un almanaque colgado, por donde pasemos, en los espacios que habitamos desde las épocas de las cavernas, el arte siempre ha estado presente. Puede que no sea una necesidad primaria, pero nos ha acompañado siempre y lo seguirá haciendo. Viajará silencioso desde las pinturas rupestres de la antigüedad hasta nuestros hoy espacios de confinamiento, para ayudarnos y recordarnos que somos seres humanos, con libertad, creatividad, inquietudes constantes que nos impiden perder la curiosidad por conocer, por aprender, por seguir nuestro camino evolutivo hacia una realidad mejor, hacia un futuro con posibilidades de felicidad.

 

En este escrito expreso mis ideas y opiniones inspiradas en
https://www.france24.com/es/20200405-cultura-contra-coronavirus-covid19-cuarentena

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