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Parasite: Una película necesaria de ver

Parasite, película coreana del director Bong Joon-ho no solo ha conseguido premios en los festivales más importantes del mundo como Cannes, Sidney, Golden Globes, BAFTA O Róterdam, sino que también logró levantarse con cuatro de sus seis nominaciones a los premios Oscar. Logrando la hazaña que ninguna película extranjera había logrado hasta entonces, ser la ganadora a mejor Película a pesar de no estar en inglés. En la historia de los Oscar solo seis filmes han logrado estar nominadas a “mejor película” y mejor película extranjera” pero ninguna hasta Parasite había logrado ganar en las dos categorías. Además de llevarse premios a mejor director y mejor guion en distintos festivales. Todos los premios y lo abrumador de la cantidad de buenas críticas que la película lleva consigo hacen de Parasite una opción más que atractiva de revisar.

Es una película donde puedes encontrar de todo, una ensalada surtida de géneros: drama, sátira, tragedia, coronando incluso con una crítica social muy aguda y tan actual que es imposible verla y quedar al margen o no sentirse tocado de alguna forma. Parasite es una hilarante y desquiciada comedia de estafadores y una brutal película de guerra de clases sociales. Estilo que puede resultar inquietante y hasta abrumador para muchos, sobre todo para quienes están acostumbrados a ese cine Hollywoodense, que nos entrega siempre enlatados de sabores definidos y predecibles. Un drama es nudos en la garganta, pañitos para los ojos y mejillas húmedas luego de situaciones desgarradoras. Y una comedia romántica es solo eso, romance y comedia. El terror es música aguda, niños siniestros, casas embrujadas y las acciones más insólitas y estúpidas ante situaciones evidentemente peligrosas. Pero Parasite es todo esto y más, y de alguna forma consigues tragártelo entero, sin protestar, con una sonrisa en el rostro y una mezcla de sabores increíbles a la vez.

Sin generar spoilers podemos decir que Parasite trata sobre una familia coreana de bajos recursos. Ninguno de sus miembros cuenta con trabajo, pero a la vez son personas muy capaces, con talentos desarrollados a pesar de no tener los recursos o medios suficientes para lograrlo de una manera cómoda. En la línea de la meritocracia, la familia Kim debería estar en la cúspide de la pirámide, sin embargo, viven por debajo del suelo, en una especie de sótano, acentuando y retratando de manera metafórica la situación de la familia en la escala social.  Y del otro lado de la moneda tenemos a la familia Park, personajes sosos y de caracteres débiles, incapaces de afrontar la realidad, el cotidiano y los problemas que esto conlleva si no es con la ayuda de sirvientas, choferes y profesores especializados para sus especiales hijos.

La casa de los Park también es un gran acierto en la cinta, convirtiéndola en casi un personaje más. Poco a poco iremos descubriendo toda la mansión; sus espacios sofisticados, sus escondites y sus pifias siendo conscientes gradualmente de lo que lleva oculto en su interior, de cómo en medio del lujo y la pulcritud se esconde pobreza, locura, violencia y secretos oscuros que son imperceptibles en el cotidiano, pero que de una u otra manera van dejando huella en los miembros que habitan la casa. 

Podemos apreciar también de manera palpable los límites que nosotros mismos ponemos en nuestra realidad. La división entre ricos y pobres, las brechas económicas y sociales que nos separan. Cómo a pesar del esfuerzo por parte de la familia Kim de adaptarse y mezclarse entre gente de clase alta, el olor los delata: Olor a pobreza, a jabón barato y a humedad inherente al espacio que habitan. Vemos también como los Park, a pesar de ser personas buenas y generosas, no se atreven a cruzar cierto límite, se imponen un margen de interacción con sus empleados, para recordarse a ellos mismos que no hay posibilidad de que puedan ser iguales. Les permiten existir dentro de su mundo siempre y cuando sean útiles, y los ayuden a sortear las dificultades de este.

Vemos como las dos familias terminan convirtiéndose en parásitos mutuamente. Cada uno chupa la sangre, el talento, el dinero, la compañía e ingenuidad del otro. Una cinta en donde las tensiones van subiendo intempestivamente de una escena a la otra, para terminar en un delirio de emociones, violencia y acciones desesperadas.

Otra de las ideas que la película sugiere y es inevitable revisar dado nuestro contexto actual, es la vivencia del encierro. Desde que se declaró al Coronavirus como pandemia mundial, hemos podido ver y experimentar una serie de situaciones inusuales jamás pensadas.  La cuarentena casi mundial que nos ha tocado vivir nos ha llevado a muchos a límites insospechados. Ha generado situaciones de conflicto que en lo rutinario de nuestras vidas no se mostraba o permanecía oculto (al igual que en la cinta) pero al vernos encerrados, sin la posibilidad de seguir una vida normal, contemplándonos al espejo y conviviendo las 24 horas del día con otros miembros de nuestra familia, pero peor aún, con nosotros mismos hemos tenido que hacer frente a problemas imposibles de omitir.

Como si hubiéramos abierto esa puerta del sótano y de ella hayan salido nuestras las facetas más oscuras y menos conocidas de nuestro ser. ¿Por cuánto tiempo más tendremos que lidiar con ello? ¿Qué haremos ahora que se ha abierto una caja de pandora, mostrándonos realidades en de nuestro entorno y dentro de nosotros mismos? ¿Cómo convivir ahora con esas sombras? Con esos habitantes oscuros y silenciosos que llevábamos escondidos en el sótano de nuestro interior. ¿Cuál será nuestra nueva normalidad? ¿Optaremos por volver a ocultar lo que no nos gusta o con lo que no nos sentimos cómodos en el fondo de la casa? ¿Seguiremos dibujando líneas ficticias entre los que nos rodean? La brechas sociales y económicas se han evidenciado con mayor dramatismo en una pandemia que aún sigue y que seguirá, sin saber bien como y hacia donde se dirigirá todo. ¿Terminaremos siendo presas de la locura con la que Parasite se desenvuelve casi al final de la trama? O nos adaptaremos a los cambios y al reseteo mundial que la realidad nos impone, construyendo realidades más justas, nobles y mesuradas. Nuestro futuro inmediato es ahora tan incierto e inesperado como el final del filme, que nos cuestiona, conmueve y no nos permite ser indiferentes. 

Parasite tiene una cantidad considerable de razones por las cuales ser vista, pero a la luz de los resientes acontecimientos a nivel mundial, es una película casi obligatoria, que contribuirá a cuestionarnos y replantear lo que hasta ahora teníamos como “La normalidad”.

En este escrito expreso mis ideas y opiniones inspiradas en
https://rpp.pe/blog/el-critico/critica-parasite-la-vida-de-los-otros-parasitos-bong-joon-ho-noticia-1244789?ref=rpp
https://www.otroscines.com/nota?idnota=15388
https://medium.com/humungus/everyone-is-the-parasite-in-the-movie-parasite-bed850329804
https://medium.com/@TheAcademy/at-the-academy-parasite-bf6aa57984f2
https://www-admagazine.com.cdn.ampproject.org/v/s/www.admagazine.com/arquitectura/la-increible-casa-de-parasite-la-pelicula-favorita-de-suspenso-20200125-6134-articulos-amp.html?usqp=mq331AQFKAGwASA%3D&amp_js_v=0.1#aoh=15902259151413&referrer=https%3A%2F%2Fwww.google.com&amp_tf=De%20%251%24s&ampshare=https%3A%2F%2Fwww.admagazine.com%2Farquitectura%2Fla-increible-casa-de-parasite-la-pelicula-favorita-de-suspenso-20200125-6134-articulos.html

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