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Una revisión sobre el cine Latinoamericano

En una entrevista por los 30 años del cine Latinoamericano a Edouard Waintrop, especialista francés en nuestro cine se le preguntó sobre la evolución del séptimo arte en la región, y Waintrop señaló que “la marginalidad del cine latinoamericano ha acabado, y es ahora uno de los cines más importantes en el mundo”. Sin embargo, también habla de lo mucho que falta por hacer para una mejor difusión de los diversos largometrajes. Señala que Netflix y plataformas similares son un mejor medio para descubrir películas del continente antes que las propias salas de cine, las cuales siguen favoreciendo en sus carteleras a películas norteamericanas venidas de la industria Hollywoodense. Comentó: “En Europa especialmente, España o Francia, hay gente que conocen películas de todo el continente”. Señaló también que el modo de ver películas ha cambiado, al ser interrogado sobre si vemos películas o “consumimos” películas, debido a lo comercial que se han vuelto estas nuevas plataformas de difusión online. El mantiene la opinión de que es mejor ver películas en Netflix, a no tener la posibilidad de verlas. No obstante, destacó que el cine siempre dependerá del público, al ser un arte popular. Terminó puntualizando que no es bueno para el cine latinoamericano dejarse influenciar demasiado de otras industrias cinematográficas, exhortó a que los directores y realizadores sigan manteniendo la esencia en sus historias y narrativas, todo aquello que hace único a Latinoamérica y por ende a su cine si es que se nutre de aquello.

Ana Xóchitl Alarcón, directora del Centro Costarricense de producciones cinematográficas también señalo, sobre el auge del cine Latinoamericano “El cine latinoamericano en los últimos años ha mostrado un vigoroso crecimiento y visibilidad, siendo parte de los principales festivales internacionales, capturando la mirada y beneplácito de la academia norteamericana que se materializa con los premios Oscar para cineastas de la región, como el caso de los mexicanos y chilenos.   El cine es una expresión artística que nos retrata y nos permite soñar con una América Latina posible.   Esta muestra es un espejo y un tributo a los temas humanos más íntimos y sensibles que se funden con la cotidianidad y la familia”.

Es innegable que el cine Latinoamericano ha ido creciendo en notoriedad. Para la edición 90 de los premios Oscar, era evidente su presencia ya que fue la edición que contó con la mayor cantidad de directores músicos y filmes latinoamericanos.

En esa edición, La forma del Agua del mexicano Guillermo del Toro contó con 13 nominaciones, de las cuales ganó a mejor película, director, banda sonora y diseño de producción.

Del Toro ha sido el segundo realizador mexicano que se ha alzado con la estatuilla dorada, ya que su colega y amigo Alejando Gonzáles Iñárritu ha sido ganador dos veces del premio a mejor director. A quien tampoco podemos dejar de lado con sus logros en el cine norteamericano. Gonzales Iñárritu cuenta con un total de 8 estatuillas doradas por sus películas: Babel, Birdman, The Revenant y Flesh and Sand. Pero, aunque su inserción en el mercado norteamericano es más que evidente, podemos ver la sensibilidad y estilo de nuestro cine en películas inolvidables como Amores Perros, la cual forma parte de los clásicos del cine de nuestra región o Biutiful, donde las imágenes y sensaciones son un placer continuo durante todo el film.

Pero la presencia del cine Latinoamericano no solo se da por medio de sus directores. Es constante la participación de nuestro cine en la categoría a Mejor película extranjera. El 2019, Roma de Alfonso Cuarón no solo ganó a mejor película extranjera, sino que convirtió a su director en el tercer mexicano ganador de una estatuilla por Mejor Director. El 2018 fue el turno de Una mujer Fantástica del chileno Sebastián Lelio y en el 2010 El Secreto de sus Ojos del argentino Eduardo Sacheri obtuvo el muy merecido premio.

Sin embargo, no todas son buenas noticias para el cine Latinoamericano, a pesar de su crecimiento en todos los sentidos, se percibe que los esfuerzos no son suficientes para generar una industria poderosa en toda la región. En una entrevista al argentino Javier Porta, quien es el director artístico del Festival de Cine en Buenos Aires y una de las voces más actuales para reflexionar sobre el cine latinoamericano, señalo: “Veo que hay un crecimiento en países donde antes había muchas menos películas. Ahora hay países que tienen algunas, pero no es cine, aunque están en camino de tenerlo con una producción sostenida, como es el caso de Chile, Perú y Colombia. En Ecuador también pasa esto, es un país con menos películas que los tres que nombré, pero que el crecimiento en los últimos años ha sido muy importante. Algo que destaco del cine latinoamericano es que tiene cada vez más variedad, no posee un modelo único. Pero también diría que es un cine que no encuentra su público y que, además, es uno que no circula comercialmente en los países vecinos. Por ejemplo, estrenos comerciales de Brasil en Argentina; y ojo que estamos hablando de dos mercados grandes y de dos cines con tradición, son escasísimos. Entonces es un cine en franco crecimiento de producción, pero no en crecimiento de público. Y eso es bastante preocupante.”

Sin embargo, desde hace muchos años nuestro cine sigue en la lucha por hacerse un espacio en sus propios países, en la región y en otros cines, siendo los europeos uno de los más acogedores para la producción latinoamericana.

Por ejemplo, en Francia, que tiene la quinta taquilla más importante del mundo, Latinoamérica se mantiene tímida, pero con presencia constante. Las cifras del cine latinoamericano están sensiblemente por debajo de las registradas en 2016, cuando las 27 películas estrenadas superaron el millón de espectadores (1.048.895). No obstante, sí vemos su evolución desde años anteriores, el 2013 contó con 515.200 entradas, lo cual es un avance si lo comparamos con registros más actuales. Pero más allá de la taquilla, el número de películas latinoamericanas distribuidas en Francia se mantiene siempre estable, con un piso mínimo de 25 largometrajes por año y una media por encima de los 20 largometrajes por año a lo largo de la última década.

El camino es cuesta arriba y de largo aliento, pero la constancia y los elementos tan particulares de nuestro cine hacen pensar que podemos augurar un futuro luminoso si es que mantenemos la constancia y la ilusión de seguir contando historias sobre las distintas realidades de nuestra diversa y hermosa Latinoamerica.

 

En este escrito expreso mis ideas y opiniones inspiradas en
http://www.rfi.fr/es/cultura/20180323-el-cine-latinoamericano-dejo-de-ser-marginal
https://www.centrodecine.go.cr/2019/10/21/articulo/se-viene-decimo-tercera-muestra-cine-latinoamericano
http://habanafilmfestival.com/latinoamerica-los-premios-oscar/
https://www.latamcinema.com/especiales/el-cine-latinoamericano-busca-su-lugar-en-la-cartelera-francesa/
https://www.eltelegrafo.com.ec/noticias/cultura/7/el-cine-latinoamericano-aun-no-encuentra-a-su-publico

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