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La fuerza del nuevo cine coreano

Una verdad se impone en la industria cinematográfica: las mejores películas del mundo hoy no están en Hollywood ni en Europa. ¿Cómo hizo Corea del Sur para ganar todos los premios con un cine novedoso y potente?

El 2020 pasará a la Historia como un año extraordinariamente particular: la pandemia de coronavirus, los incendios en Australia, el conflicto entre Irán y Estados Unidos, las manifestaciones masivas por el crimen contra George Floyd… y la consagración de Corea del Sur como centro del cine más interesante, potente y novedoso del mundo.

En febrero de este año la película Parasite, dirigida por Bong Joon-ho, no sólo ganó el Oscar a la mejor película extranjera (lo cual ya habría sido todo un logro), sino que también se llevó el premio al mejor director y a la mejor película.

Tal cosecha de premios no tiene antecedentes en la historia de los Oscar, que en general son esquivos a la hora de premiar películas no habladas en inglés. De repente el mundo puso sus ojos sobre la industria coreana, y a muchos les llamó la atención que una película en apariencia tan lejana, de un país tan pequeño con una historia cinematográfica más bien breve, fuese la principal protagonista de una gala repleta de estrellas y talentos hollywoodenses.

Para quienes conocían de antes el cine surcoreano, la noticia fue sorprendente y gratificante, pero también totalmente entendible. Hace ya varios años que Corea del Sur se dedica a producir algunas de las películas más contundentes y perfectas del mundo. Mientras el cine occidental parece entrar en una decadencia irreversible, los directores asiáticos (en particular los coreanos y de la India) aprendieron lo mejor de la narrativa clásica estadounidense y la volcaron en un cine atrapante, familiar y al mismo tiempo novedoso.

Además de Bong Joon-ho, quien es sin dudas uno de los grandes talentos del cine mundial, Corea del Sur cuenta con una enorme cantidad de directores de primer nivel. Todos ellos tienen una impronta única, heredera de la nouvelle vague francesa y la nueva ola de Hollywood en los ‘70, pero con una mirada reflexiva, fresca y entretenida sobre su país y el mundo en general.

 

El fenómeno Parasite

Además de los Oscars, Parasite ganó el premio a mejor película en lengua extranjera en los Globo de Oro y se convirtió en la primera película en lengua no inglesa en ganar como mejor reparto en los Premios del Gremio de Actores de EE.UU. También ganó los principales premios de los editores y de los directores.

Más allá de ser un notable guionista, Bong es un experto en la historia del cine y ha sido influenciado por directores como Alfred Hitchcock. Su película Mother, de 2009, es otra obra maestra, un ingenioso thriller con claras influencias del cine de Brian De Palma y David Fincher.

La película de monstruos The Host (2006) es un ejemplo contundente de que es posible un cine de acción y entretenimiento bien hecho. The Host fue un enorme éxito de taquilla, al igual que siguiente película, la grandiosa Snowpiercer, el primer film de Bong en inglés. Este año Netflix estrenó una serie basada en la película, pero hay que ver la original para apreciar el talento de Bong en todo su esplendor.

 

¿Qué otras películas coreanas debería ver?

 

Si has visto Parasite y quieres seguir indagando en el nuevo cine coreano, aquí están algunas de las mejores películas producidas por ese país en los últimos años:

Oldboy: la ya mencionada película de Park (otro de los grandes del cine coreano) es de visión obligatoria, en especial si te gusta el cine de Quentin Tarantino.

The Handmaiden: otra de Park, una obra maestra absoluta y absorbente, de lo mejor que se estrenó en los últimos años.

I Saw The Devil: esta película extraordinaria está dirigida por Kim Jee-woon, el otro gran director en la triada de talento del nuevo cine coreano. Imperdible.

A Taxi Driver: una película devastadora y al mismo tiempo entretenidísima, de visión obligatoria.

The Chaser: violenta y llena de giros, The Chaser demuestra cómo los coreanos deforman con estilo el cine clásico norteamericano.

Snowpiercer: todas las películas de Bong deberían estar en esta lista, pero vaya Snowpiercer como gran representante.

Train To Busan: Corea del Sur le demuestra al resto del mundo cómo hacer una película de zombies. Disponible en Netflix.

 

¿Qué hace tan novedoso al nuevo cine coreano?

 

La respuesta a la pregunta de arriba es sencilla: hacer buenas películas, ni más ni menos. En verdad, los directores surcoreanos no hay inventado una nueva forma cinematográfica, no son artistas experimentales ni independientes. Simplemente saben hacer buenas películas que rara vez defraudan.

Para entender el fenómeno del cine surcoreano hay que dejar de lado las categorías y nociones occidentales. En Corea del Sur hubo una intención gubernamental clara para impulsar la industria cinematográfica y de ese modo hacer llegar la cultura del país a todo el mundo. Algo similar ocurre con el fenómeno del pop coreano.

Por lo tanto, la idea de cine independiente no existe en el cine coreano. Las películas más populares son también las más premiadas y reconocidas. Los grandes directores tienen la habilidad de hacer películas desafiantes y oscuras, profundas y divertidas. Lo que hacen es tomar lo mejor del cine occidental y perfeccionarlo. Así de sencillo y complejo.

Por suerte, luego del triunfo de Parasite en los Oscar, hoy el cine surcoreano es mucho más accesible en nuestra parte del mundo. En varias plataformas de streaming se pueden ver clásicos de esta industria, y en muchos países del mundo se realizan festivales dedicados exclusivamente al cine coreano. En los premios más importantes y respetados, como el Festival de Cannes, directores como Park y Bong ya tienen un lugar reservado.

Por todo esto podemos decir que el cine no ha muerto. Sólo ha trasladado su meca.

 

El texto anterior expresa mis ideas y opiniones

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