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La relevancia de la religión en el siglo XXI

Mientras transitamos las primeras décadas del nuevo milenio cristiano, las sociedades modernas parecen dividirse cada vez más entre la ciencia y la religión. Muchas veces, las respuestas existenciales que ofrece la teología resultan insuficientes y las personas tienden a balancear sus creencias hacia el costado más pragmático y científico de la vida. Los avances tecnológicos parecen hacernos creer que el ser humano posee la suficiente capacidad para depender únicamente de su intelecto, dejando de lado la cuestión religiosa. Estudios recientes sugieren un descenso de la cantidad de personas que asisten a la iglesia, pero esto puede derivar de una preferencia por profesar las creencias religiosas de una manera más personal, lejos de las afiliaciones institucionales. ¿Acaso el vivir en una era de enormes cambios tecnológicos puede disociarnos cada vez más de las viejas costumbres para profesar nuestra fe?

 

 

De acuerdo a recientes investigaciones, las personas en el siglo XXI están mostrando una tendencia de cambio en cuanto a su participación en las instituciones eclesiásticas. Muchos prefieren mantener sus creencias religiosas, pero como una cuestión privada e individual, abandonando la necesidad de asistir a una iglesia como parte de su reafirmación espiritual. Este alejamiento de los tradicionales templos (sobre todo del catolicismo) es especialmente notable en los países más desarrollados.

 

Canadá ha demostrado un aumento de la cantidad de gente sin afiliación religiosa alguna, cuestión que ya hace tiempo pudo observarse en el continente europeo. En Latinoamérica, las pasadas connivencias entre las instituciones religiosas con los regímenes dictatoriales de muchos de los países de la región ha golpeado fuertemente la imagen de la iglesia católica. Mientras tanto, en los países más empobrecidos de África o la India se percibe un surgimiento de cada modelo religioso, pudiendo ser esto el resultado de la contención económica y social que las iglesias ofrecen a su congregación.

 

¿Cómo pueden la religión coexistir con un mundo que evoluciona por canales morales diferentes a los modelos sociales ortodoxos que predica su credo? Esta es una cuestión que actualmente genera fuertes choques entre la iglesia católica y las nuevas generaciones, quienes evidentemente no muestran el conformismo moral que, décadas atrás, motivaba a los jóvenes a acercarse más hacia la religión. La juventud moderna generalmente mantiene una visión de mayor independencia y libertad comparados con los viejos paradigmas católicos que se oponen al aborto o a la igualdad de género. Mientras que la rigidez dogmática puede continuar siendo atractiva para las personas de mayor edad, para la generación millenial tiende a resultar demasiado intolerante y “anticuada”.

 

Muchas religiones han sabido adaptarse a los nuevos tiempos. Por intermedio de su canal de televisión satelital, Peace TV, el conservador musulmán Zakir Naik ha alcanzado la gigantesca cantidad de 200 millones de personas que diariamente miran su programa en Asia y Medio Oriente. La gran mayoría de las religiones ofrecen canales de acceso digital para presenciar sus sermones, mientras que sus sitios web permiten una comunicación directa entre sacerdotes y miembros de su congregación. Mediante emails, chat y streaming por Skype, los fieles ya no sienten que su conexión eclesiástica deba estar restringida por los escuetos horarios de su iglesia. Quizás, en el largo plazo, se corra el peligro de que esta manera de conectarse remotamente con las instituciones religiosas termine por desconectar a sus seguidores de la presencia física en sus templos.

 

Seguramente, la religión continuará acompañando al ser humano durante su desarrollo en el nuevo milenio. Lo más interesante será contemplar si cada forma organizada de creencia espiritual decide adaptarse a los nuevos tiempos o se inclina por mantener su perfil dogmático inalterable. Es muy probable que la necesidad del ser humano por pertenecer a determinada religión dependa de la capacidad de ésta de generar una sensación de confianza en sus seguidores.

Poco ayuda a la religión cuando sus principales exponentes tergiversan o actúan en contradicción con los preceptos que profesan. Esto es evidente cuando se toman en cuenta los cientos de casos de pedofilia que la iglesia católica ha mantenido ocultos durante años, pasando por los suicidios en masa de numerosas sectas de Norteamérica, hasta finalmente llegar a los extremistas religiosos del islam que ocasionan aberrantes atentados en el nombre de su Dios. Justamente fue el ataque del 9/11 lo que generó el movimiento Nuevo Ateísmo, liderado por los prominentes escritores Sam Harris, Richard Dawkins y Christopher Hitchens. Para ellos, la religión es una proto-ciencia que nació de los rudimentarios conceptos que cientos de años atrás se tenían de la biología, la historia y la física.

 

Esto nos lleva a la cuestión actual de la conectividad tecnológica, la cual puede afectar la percepción global que tienen las personas con respecto a las imposiciones religiosas que los rodean. Si bien la crianza y el entorno siempre serán los encargados de influenciar el sistema de creencias de un individuo, el permanente acceso a diferentes religiones y sus puntos de vista les abren nuevas posibilidades de elección espiritual a las personas. Teniendo en cuenta que, en el pasado, los parámetros religiosos gozaban de una gran exclusividad debido a la falta de acceso a otras fuentes de información, ahora es posible investigar las múltiples posibilidades que ofrecen las diferentes creencias religiosas de todo el mundo.

 

Cabe pensar que, en una era en la que la tecnología mantiene nuestros sentidos permanentemente ocupados, prácticamente ya no existe el tiempo libre para la auto-reflexión. Aquellos momentos de ocio que en siglos pasados hacían surgir preguntas existenciales son ahora reemplazados por el entretenimiento móvil. Ya sea leer las últimas noticias, ver una película o jugar algún juego en nuestros celulares, constantemente bloqueamos aquellos momentos clave que funcionaban como catalizadores de la introspección espiritual. Ante la ansiedad por no saber cómo y por qué estamos en este mundo, parece ser que la mejor opción es distraer nuestros sentidos en el vasto mundo virtual…

 

Si aceptamos la teoría de que la religión es el producto de la necesidad humana por obtener respuestas ante la incertidumbre de nuestra existencia en este mundo, entonces es probable que, en el futuro, las personas decidan buscarlas en los constantes avances de la ciencia. La continua evolución en el desarrollo de la Inteligencia Artificial parece cuestionar la percepción eclesiástica de que la creación es una cuestión que se halla exclusivamente dentro del plano espiritual.

 

Muchos padres sienten que los valores éticos que predican la mayoría de las religiones son lo suficientemente sanos como para conducir a sus familias dentro de sus templos. Preceptos como el amor al prójimo o la ayuda a los desposeídos, por ejemplo, son lo suficientemente válidos como para sentir que deben ser adoptados por nuestro entorno familiar. Pero con ellos surge el cuestionamiento de si es necesario pertenecer a una religión en particular para poder incluirlos en nuestra vida diaria. La diferencia entre valores morales y la creencia espiritual no están inexorablemente conectados, por lo que la adopción de uno de ellos no necesariamente depende de la asimilación del otro.

 

Situándonos en los comienzos del nuevo milenio cristiano, ¿podemos esperar un resurgimiento de la religión en todas sus formas o nos inclinaremos por las respuestas y contención que nos pueda ofrecer la ciencia? Sin lugar a dudas, la tecnología está cumpliendo un rol fundamental en proveernos de una nueva manera de contemplar nuestra existencia y las instituciones religiosas deberán poner más énfasis en la importancia de conservar nuestros valores morales. El nuevo milenio será el escenario de la continua búsqueda espiritual del ser humano para determinar si su existencia y sus valores pueden hallar las respuestas y la guía necesaria por los dogmas que predica la religión.

 

 

En este escrito expreso mis ideas y opiniones inspiradas en
Fair Observer: Does Religion Have a Place in the 21st Century? (https://www.fairobserver.com/culture/does-religion-have-a-place-in-the-century-43495/)
The Runner: Is Religion Relevant in the 21st Century? (https://runnermag.ca/2015/11/is-religion-relevant-in-the-21st-century/)
Vox: Why science can’t replace religion. (https://www.vox.com/2018/10/30/17936564/new-atheism-religion-science-god-john-gray)
Forbes: Is The 21st Century The Century Of Religion? (https://www.forbes.com/sites/jplehmann/2015/10/04/is-the-21st-century-the-century-of-religion/#7fa1e2d5c046)

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