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Productividad, Semanas de 4 días

Las personas se miden por sus acciones y es por eso que la popularidad de Jacinda Ardern, primera ministra de Nueza Zelanda ha aumentado exponencialmente, está en las primeras planas de los principales diarios del mundo y en los noticiarios de las más importantes cadenas de televisión.

Su gestión de la pandemia ha sido la que mejores resultados ha producido en el mundo. Una vez que llegó el virus al país tomaron medidas duras, cerraron sus fronteras y fueron a un confinamiento. Los ciudadanos fueron avisados dos días antes de iniciar la estricta medida para que tomaran sus previsiones. Lo mismo se hizo, 5 semanas después, para salir de la cuarentena e ir progresivamente abordando la cotidianidad ciudadanos y comerciantes tuvieron el tiempo para prepararse para la reactivación del aparato productivo y la nueva normalidad.

 

“En el recorrido de esa recuperación, un planteamiento público del 20 de mayo de 2020, propuso ante el parlamento de su país establecer una semana de 4 días, con la idea de reactivar la economía y estimular el tan golpeado sector turístico interno”.

Esta fórmula, que nos es originaria de ese país, plantea un acuerdo entre empleado y empleador, la llaman conciliación. Los medios internacionales hicieron a Ardern, la abanderada de una noticia que se hizo tendencia, incluso en redes sociales.

Con esta iniciativa, por un lado, se vuelve al trabajo, se vuelve a la productividad después de la crisis económica que ha significado la pandemia y por otro, en el mismo contexto post-pandemia, de alguna manera disminuye el volumen de personas laborando, lo que permitiría evitar un rebrote importante. Es de resaltar que el planteamiento fue hecho cuando el país tenía controlado al COVID 19.

El otro aspecto que no deja de ser relevante, es el que tiene que ver con el elemento psicológico. Ciudadanos de un país que estaba acostumbrado a la libertad, pasaron a vivir 5 semanas encerrados en sus casas, sin ir al mall, sin compartir con amigos en forma física, sin poder ir a eventos deportivos, la vida que conocían desapareció en un momento y había más dudas que certeza de que se podría volver a tener lo que antes. El aplicar un modelo de semanas de 4 días implicaría un choque menos traumático y eso ayudaría mucho a la transición del confinamiento a la vuelta al trabajo.

Es una ventana que queda abierta a empresas que quieran aplicar este sistema de trabajo en un país que el 8 de junio se declara libre de COVID 19. ¿Qué tan viable puede ser una semana de 4 días para otros países? 

 

El experimento funcionó.

En 2018 Nueva Zelanda experimentó lo que significa una semana de 4 días. Para ese momento la empresa Perpetual Guardian hizo una solicitud formal al gobierno para saber si se podía legalmente aplicar el modelo. No hubo problema y los resultados arrojaron que había sido un rotundo éxito.

 

“Trabajar 4 días a la semana; pero cobrando el mismo sueldo que se tenía cuando se trabajaban 5 días”

(En Nueva Zelanda se trabajan 5 días a la semana).

 

El 78% de los colaboradores hicieron una mejor conciliación entre lo personal y laboral. En el mes previo al experimento había sido de 54%. La satisfacción de los empleados aumentó en 5% y el estrés se redujo 7%.

El reconocido hombre de negocios, el mexicano Carlos Slim, lleva años con la propuesta de una semana de 3 días, en la que los empleados trabajarían 12 horas diarias.

En Japón, Microsoft implementó la semana de 4 días y sus resultados fueron aumento de la productividad en un 40%, los despidos bajaron 25%, se ahorró 25% en energía eléctrica y 59% en papel.

No todo fue como se esperaba.

Tower Padle Boards en Estados Unidos y Digital Enabler en Alemania fueron empresas que aplicaron este modelo de semana; pero los resultados no fueron positivos. En un comienzo la productividad aumentó; pero luego comenzaron a sentir mucha presión para cumplir con las tareas y comenzaron a relajarse y disminuyeron la productividad. Al final del experimento producían menos que antes.

Cambiar los paradigmas no es algo fácil de lograr y todavía hay mucho que escribir y discutir para que las semanas de 4 días sean consideradas por empleados, empleadores y sean aceptadas por países.

Hay oposición al modelo porque no todas las empresas se beneficiarían, según la forma de ver de algunos políticos y analistas. Se habla de aumento en los costos para las empresas porque algunas tendrían que contratar más personal.

Lo positivo es que de ser así aumentaría la tasa de empleo, con lo que la economía repuntaría y eso implicaría un aumento en la demanda de productos y servicios; pero no todos los empresarios quieren que sus empresas crezcan, no todos están dispuestos a arriesgarse a crecer para vender más y poder sostener una nueva estructura de negocio. ¿Está de acuerdo?

Si nos ponemos de acuerdo y es voluntario, entonces es mejor.

Si es algo que no es impuesto como modelo obligatorio por los gobiernos, como el planteamiento neozelandés, no debe haber problema. El empleador evalúa según su visión que le es más conveniente, sabrá que competirá con empresas del mismo ramo que podrán ofrecer a sus trabajadores semanas de 4 días y mientras, él ofrece el mismo sueldo; pero trabajando 5 o 6 días a la semana. ¿Se encontraría el empleador en desventaja para conseguir empleados frente a sus competidores?

Quien busca empleo también estaría en la potestad de decidir si prefiere trabajar, por un mismo sueldo, haciendo lo mismo, en un lugar en donde trabaje 4 días a la semana o en uno donde se trabaje 5 o 6. ¿Cuál sería mejor opción?

Trabajar menos días a la semana no es garantía de beneficios.

Si una empresa solo cambia de 5 0 6 días a la semana de trabajo por una de 4 días y espera beneficios está por mal camino. Lo primero tiene que ver con la conciliación entre trabajadores y empleadores. Ambos buscan ganar algo, el empleador busca que sus empleados sean más productivos, que pierdan menos horas de trabajo en charlas, búsquedas en internet, llamadas telefónicas personales y que se sientan mejor. ¿Por qué le molestaría al empresario que el trabajador sea más productivo usando menos tiempo para trabajar?

Por otro lado, el trabajador busca contar con más tiempo para compartir con sus seres queridos, dedicarse más tiempo a él mismo y ganar como mínimo lo mismo que ganaría trabajando 5 o 6 días por semana. ¿Un empleado trabajaría más horas al día y más duro para tener un día más libre a la semana?

Si ambos están sintonizados las cosas marcharán bien. El trabajador está acostumbrado a un modelo, hay que hacer una transición blanda; es decir, que hay que prepararlo. La empresa debe ajustarse al nuevo modelo, eso requiere de un rediseño, no se trata de cambiar el horario y listo.

 Hay que ajustar los modos de hacer las cosas, hay que trabajar por objetivos y establecerlos de tal manera que se ajusten a la realidad. Por ejemplo, un vendedor que atiende a 20 clientes diarios, trabajando 5 días por semana, no atenderá con la misma calidad a los 100 clientes semanales que es la meta asignada, a menos que se hagan ajustes. Deben hacerse horarios más largos, optimizarse los procesos de cada atención y además, debe ajustarse el proceso administrativo para que todo permita lograr mejoras.

¿Le guastaría tener una semana de trabajo de 4 días si le siguen pagando lo mismo?

¿En qué usaría su tiempo libre?

¿Cuántas cosas más podrá hacer?

 

En este escrito expreso mis ideas y opiniones inspiradas en información recopilada de fuentes como: BBC News y womennow.es.

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