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Xenofobia, la peor de las pandemias

Como si la pandemia por el coronavirus no haya resultado ser una catástrofe sanitaria y económica lo suficientemente grave, también se ha podido apreciar el resurgimiento de un viejo enemigo de nuestras sociedades: la xenofobia. Este fenómeno que amenaza la sana integración de diferentes culturas en cada país del planeta, actualmente está mostrando su costado más violento e intolerante. Aquellos prejuicios preexistentes sobre la aceptación de extranjeros en el suelo propio, ahora tienen un justificativo sanitario al alimentar la creencia de que las personas provenientes de otros países (especialmente aquellas de origen asiático) tienen algo que ver con la diseminación del virus. El mundo debe aprovechar este momento para educar a las nuevas generaciones para que puedan distinguir entre lo que significa el aislamiento sanitario de una separación social que se fundamenta en cuestiones culturales.

 

 

La sensación de rechazo por todo aquello que no nos resulta familiar es algo que, lamentablemente, forma parte de nuestra realidad desde que el ser humano se ha congregado en grandes grupos sociales. La intolerancia por personas de origen extranjero ha sido la excusa perfecta para que en muchos países se cometan las atrocidades e injusticias más grandes de la historia. Los medios de transporte modernos han logrado conectar a personas de diferentes nacionalidades en todos los rincones del planeta, algo que, en lugar de ser visto como un enriquecimiento cultural, muchas veces resultó en desagradables muestras de discriminación y racismo.

 

Mucho antes de la llegada del coronavirus Covid-19 a cada región del mundo, esta problemática ya se encontraba instalada en nuestras sociedades. Ahora, con el descontento generalizado de la población global por las consecuencias de la actual pandemia, la xenofobia ha alcanzado proporciones épicas. Los sentimientos de rechazo dirigidos hacia la comunidad asiática (sinofobia) son moneda corriente en los principales países denominados como desarrollados. Uno podría pensar que las sociedades del Primer Mundo serían las primeras en demostrar un alto nivel de tolerancia y educación, pero es más que evidente que su actitud xenófoba está lejos de poder ser considerada como ejemplar.

 

Las demostraciones de violencia extrema dirigidos hacia la comunidad asiática en países como EEUU, Inglaterra, Suiza y Alemania han pasado de ser contabilizados como “incidentes aislados” para convertirse en barómetros locales de los sentimientos xenófobos que aquejan a estos territorios. No es casualidad que cada uno de estos países se encuentran entre aquellos que cuentan con una importante cantidad de ciudadanos extranjeros dentro de sus comunidades. Por desgracia, sus gobiernos parecen escudarse detrás de cuestiones más importantes que están relacionadas con la salud y la economía, por lo que la problemática de las demostraciones de xenofobia pasa a un segundo plano. Más aún, muchos gobiernos de ultra-derecha aprovechan la oportunidad para generar un sentimiento de antipatía popular dirigido hacia las comunidades extranjeras.

 

Las redes sociales fueron invadidas por comentarios racistas, teorías conspirativas y precauciones injustificadas orientadas hacia la comunidad asiática. La actual pandemia de coronavirus se ha convertido en la excusa perfecta para que aquellos individuos y organizaciones con tendencias racistas promuevan su odio discriminatorio a través de websites y blogs. Urgiendo a los lectores a “defender sus comunidades de la amenaza oriental”, la diseminación de actitudes xenófobas ha resultado ser tan peligrosa como el mismo Covid-19.

En el año 2015, la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomendó dejar de llamar a los nuevos virus según su lugar de origen, justamente para evitar su asociación con lugares geográficos específicos y de esta manera reducir la estigmatización social. Pero poco puede hacerse para que aquellas personas que naturalmente poseen un alto nivel de intolerancia racial y/o cultural hacia otras naciones logren contener sus emociones. Tampoco ayuda que prominentes figuras políticas (más precisamente Donald Trump) se refieran al Covid-19 como el “virus chino”. La suya fue la demostración más clara de cómo las consideraciones personales preexistentes encuentran la manera de adaptarse a cualquier situación concebible.

 

Las pandemias han sido históricamente las catalizadoras de sentimientos de xenofobia, principalmente en los EEUU. La profesora Erika Lee, una galardonada historiadora norteamericana, determinó una correlación directa entre la diseminación de enfermedades virales a gran escala y los sentimientos de rechazo de los estadounidenses hacia las comunidades inmigrantes:

 

  • Durante la última década del siglo XVIII, a los avances de la gripe amarilla en Norteamérica se la denominó la “fiebre alemana”.
  • Entre 1830y 1840, a los inmigrantes de Irlanda se los culpó de haber llevado el cólera al país estadounidense.
  • En el año 1897, la comunidad judía fue acusada de ocasionar la pandemia de fiebre tifoidea en los EEUU.
  • En junio de 1916 fue el turno de los italianos de ser los culpables de diseminar la poliomielitis a proporciones epidémicas en Norteamérica.

En cada uno de estos casos, los sentimientos de rechazo por parte de los estadounidenses hacia las comunidades inmigrantes en donde se originaron estas pandemias fueron exacerbados. Como puede verse, no se trata de una cuestión de ataques dirigidos contra la población asiática, sino que es una expresión que resalta un suprimido sentimiento contra los inmigrantes de todas las nacionalidades.

 

El desafío actual es el de ser capaces de emerger socialmente de esta pandemia con una percepción más humana con relación a las comunidades extranjeras. La meta, sin dudas, es difícil de lograr cuando la ignorancia generalizada asocia a un virus mortal con una nacionalidad específica. Reportes de violencia explícita dirigida a ciudadanos de origen oriental no han tenido la relevancia mediática necesaria para que esta problemática tome las dimensiones que realmente se merece.

 

La comunidad asiática ha debido soportar numerosas situaciones que resultan tan incongruentes como injustificadas. Ciudadanos con rasgos orientales han sido públicamente discriminados en incontables situaciones alrededor del mundo. Siendo agraviados con epítetos como “corona”, “regresa a China”, etc., muchas veces estos individuos deben agachar sus cabezas y seguir su camino, seguramente pensando que las consecuencias de contraer el virus probablemente sean más tolerables que la estupidez humana. Inclusive en la misma China se reportaron situaciones discriminatorias contra habitantes de la ciudad de Wuhan, lugar de origen del Codiv-19.

 

Probablemente, el lugar donde se deba trabajar con mayor fuerza para lograr erradicar los sentimientos de xenofobia de nuestra sociedad sea en el sector educativo. Es una responsabilidad que padres y educadores deben asumir con gran seriedad, ya sea con programas que traten a esta temática en profundidad, así como tomar las medidas necesarias para castigar a quienes cometan actos xenófobos contra estudiantes de otras nacionalidades. Las autoridades no deben demostrar tolerancia alguna ante aquellas demostraciones y actitudes que denigren la presencia de personas de origen extranjeros en el ámbito educativo.

 

El 8 de mayo, el Secretario General de las Naciones Unidas, António Guterres, se refirió a los constantes ataques hacia las comunidades asiáticas y urgió a los gobiernos de todo el mundo a “actuar inmediatamente para fortalecer la inmunidad de nuestras sociedades contra el virus del odio”. A pesar de que el diplomático de origen portugués se refería específicamente a las incontables expresiones de discriminación contra los extranjeros de origen oriental, se trata de una recomendación que excede a la situación actual. Cuando finalmente se consiga desarrollar la vacuna para el Covid-19, ¿podremos finalmente encontrar la cura para esa atemporal pandemia llamada xenofobia?

 

 

En este escrito expreso mis ideas y opiniones inspiradas en
The Atlantic: The Other Problematic Outbreak.) (https://www.theatlantic.com/international/archive/2020/03/coronavirus-covid19-xenophobia-racism/607816/)
University of Minnesota: When xenophobia spreads like a virus. (https://twin-cities.umn.edu/news-events/when-xenophobia-spreads-virus)
Inside Higher Ed: Fighting the Shadow Pandemic. (https://www.insidehighered.com/views/2020/05/14/inclusive-teaching-needed-help-combat-xenophobia-racism-and-discrimination-brought)
Human Rights Watch: Covid-19 Fueling Anti-Asian Racism and Xenophobia Worldwide. (https://www.hrw.org/news/2020/05/12/covid-19-fueling-anti-asian-racism-and-xenophobia-worldwide)
California State University: Racism and Xenophobia in the Age of Covid-19. (https://www.newswise.com/coronavirus/racism-and-xenophobia-in-the-age-of-covid-19/?article_id=731565)

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