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Mitología Andina

La mitología andina comprende el universo de leyendas y memoria colectiva del Imperio del Tahuantinsuyo, que tuvo lugar en los actuales territorios de Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia, Chile y Argentina. Es una pena que muchos de los mitos y leyendas se encuentren solo en escritos y sean poco conocidos en la actualidad. Sobre todo, para aquellos que habitan los territorios que alguna vez fueron parte del gran imperio de los Incas. Es por eso que en este artículo nos esforzaremos por brindarles nociones básicas de las creencias y concepciones del mundo andino, descubriendo su invaluable riqueza y cosmovisión del mundo.

Antes que nada, hay que señalar que la mitología andina tuvo éxito por 3 grandes causas; la influencia política, comercial y militar, del pueblo quechua ante sus vecinos. La identidad de los pueblos quechuas en el Perú y Bolivia; y los quichuas (kichwa) en el Ecuador; comparten esta percepción espacial y religiosa que los une por su deidad más significativa: el dios Sol.

La cosmogonía incaica fue uno de los instrumentos más importantes utilizados en el proceso de la formación del imperio inca y a la par de las transformaciones económicas, sociales y administrativas.

Los tres planos de realidad

La cosmovisión es el concepto que una cultura tiene o desarrolla acerca del mundo que le rodea. Y la cultura andina tiene rasgos muy peculiares en materia de tiempo y espacio. El tiempo era concebido de manera cíclica, una especie de sucesión constante de períodos de caos y cosmos (desorden y orden) del mundo. Mientras que el espacio andino era concebido en dos niveles diferentes: horizontal y vertical. En el plano horizontal, los incas veían el mundo de manera dual: hanan y hurin (arriba y abajo). Mientras que, a nivel vertical, el espacio estaba dividido en tres planos:

El Hanan Pacha, el Kay Pacha y el Uku Pacha. ¿Qué significaban estos planos de realidad?

El Hanan Pacha era el mundo de arriba, de lo divino o supra terrenal. En ese mundo habitan los dioses Wiracocha, Inti o Mama Quilla, dioses considerados mayores o de gran importancia dentro de la mitología andina. Se referían a este mundo superior como lo que se ve, pero no se puede tocar, una especie de cielo cristiano, donde las personas justas podían entrar pero se mezclaban con una diversidad grande de dioses.

El Kay Pacha es el mundo del presente y del ahora. En otras palabras, el mundo material en el cual vivimos, en este mundo también habitan dioses y seres sobrenaturales como la Pachamama que es la madre tierra o Pariacaca, el dios de las aguas. Todas las deidades relacionadas a elementos de la tierra o cosas cotidiano. Se referían a este plano como: Lo que se puede ver y se puede controlar.

Y por último tenemos al Uku Pacha, que es el mundo del subsuelo o de los muertos. Podría confundirse este plano de realidad con el infierno cristiano, pero la verdad es que los incas lo consideraban simplemente otro plano de estancia, donde habitaban dioses, niños no nacidos y todo aquello que se ocultara por debajo de la tierra y el mar. Se creía que las excavaciones o cualquier caverna que se adentrara hacia el interior de la tierra podía ser una especie de portal que conectara los dos mundos, el de abajo y el de la tierra. En este plano de realidad se encontraban dioses o seres mitológicos temidos o con personalidades caóticas como Pachacamac, dios de los temblores y maremotos o el Supay, una especie de demonio al que llamaban “el dueño de este mundo”. El Uku Pacha es todo aquello que no se ve y no se puede controlar.

En la cosmovisión andina existían mundos paralelos, simultáneos y comunicados entre sí, en los que la vida e interacción entre seres espirituales y materiales era no solo posible, sino algo cotidiano.

El panteón de los dioses

En el panteón de los dioses andinos, Wiracocha era quien gozaba de manera más completa del concepto de dios como creador del mundo, luego le seguían dioses de suma importancia, pero sin ser considerados como padres o creadores de lo existente. Sin embargo, el Inti o dios sol, la luna o Mama quilla (protectora de las mujeres) o la Pachamama (la tierra) eran deidades de vital importancia para el imperio inca. Hay un caso muy curioso que nos recuerda a conceptos de trinidad cristiana. Illapa era el dios de la batalla que a su vez representaba a la trinidad del rayo, trueno y relámpago.

Hay una particularidad en varios de los dioses andinos y es que estos eran nómades. Surgían de algún lugar sagrado, creaban cosas, instruían, enseñaban y de pronto se marchaban dejando solo su enseñanza y la promesa de un retorno. Uno de los casos más conocidos fue el de la deidad del Tunupa, considerado el dios del volcán y el rayo.  También era conocido como el encargado del ordenamiento del mundo. Se cree que el Tunupa regresará en la plenitud de los tiempos, cuando los humanos estén preparados para ascender a un plano de realidad más elevado y que de fin al plano de realidad en el que actualmente vivimos. El caso de esta deidad es muy conocido ya que parte de su descripción física habla de un hombre blanco con barba y muchos pobladores quechuas confundieron al conquistador español con el dios. Está demás decir que fue una gran desgracia confundir a quienes venían con fines interesados con una deidad que pondría orden y plenitud.

Junto al sequito de todas estas divinidades se encuentran otros seres curiosos. Los Amarus, una especie de dragón andino. Con cabeza de llama, garras de jaguar, alas de cóndor y cuerpo de serpiente. Los Amarus eran bestias nacidas de Talumanya, el dios arcoíris quien al rasgarse el pecho creo a estas bestias aladas que, a diferencia de los dragones de otras mitologías, estas serpientes escupen granizo en vez de fuego y solo pueden ser vencidas con el rayo de la tormenta.

 

 Así como Wiracocha era la deidad más popular del Hanan Pacha, en el Kay Pacha es la Pachamama la protagonista de las ofrendas y rituales. Ritos que hasta el día de hoy se conservan en lo alto de los andes. Cada vez que la gente del ande va a celebrar algo, antes que nada, hace un pago a la tierra, dándole gracias por lo recibido y reservando el primer bocado o el primer sorbo de bebida para ella.

Y por último tenemos en el Uku Pacha a Pachacamac, dios considerado maligno y colérico. Se creía que le gustaba devorar niños y se le atribuía todos los deslizamientos de roca en las montañas. Se cuenta que Pachacamac se autoexilió al mar, de donde maneja los terremotos dándole paso al dios Inti para que reine sobre la tierra.

Estos son solo algunos de los muchísimos mitos y leyendas de la cosmovisión andina, tan necesaria y urgente de recuperar en nuestros días, en los que estamos enemistados con lo natural, sin conciencia para agradecer a la tierra de lo que nos provee y a la vez cuidarla. Es un hecho que el conocimiento da poder y un mayor panorama y perspectiva sobre la vida, conocer las tradiciones, formas de ver y percibir el mundo de la antigüedad, siempre traerá beneficios a los humanos, más aún cuando esa tradición viene de nuestros ancestros, gente por la que corrió la misma sangre y vivió en el mismo espacio en el que nosotros desarrollamos nuestra vida.  

 

 

El texto anterior expresa mis ideas y opiniones

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