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El misterio de las palabras intraducibles

Existen numerosas expresiones que son imposibles de traducir, un problema que desde siempre ha fascinado a lingüistas y traductores. ¿Por qué estas palabras existen y cómo podemos vivir sin ellas?

El mundo es un lugar misterioso. Quizás hoy en día lo olvidemos, rodeados de tanta información y problemas. Pero incluso el lenguaje, esa herramienta fundamental para los humanos, tiene sus límites. Las palabras son de algún modo pequeñas criaturas que nos dominan cuando las usamos de forma incorrecta. Hay que cuidarlas y quererlas, y en especial comprender que no podemos entenderlas por completo.

Con todo su poder, el lenguaje hace lo que puede frente a las innumerables e inabarcables sensaciones y sentimientos humanos. ¿Cómo expresamos esa sensación de estar triste y al mismo tiempo contento? ¿Por qué el portugués tiene una palabra para eso y el español no? Si no nombramos las cosas, ¿existen?

Antes de seguir, preguntémonos por qué tenemos palabras. Las palabras le dan forma al mundo en pedacitos que podemos digerir, y de esa forma lo vuelven comprensible. Luego nos permiten comprometernos con esos pedacitos, y así creamos imágenes mentales, discusiones y conceptos. Por eso, una palabra “intraducible” nos alerta sobre algo en el mundo que nuestra cultura puede no haber notado.

Las palabras intraducibles han fascinado durante siempre a los lingüistas. Empecemos por decir que “intraducibilidad” es un término polémico. Por un lado, podría argumentarse que ninguna palabra es realmente traducible. Las palabras están incrustadas en complejas redes de significados y tradiciones. Como tal, aunque los idiomas parecen tener palabras aproximadamente equivalentes, los traductores sostienen que algo se pierde siempre en el acto de la traducción. Y eso que se pierde es irrecuperable. No por nada los italianos dicen “traduttore, traditore” (“traductor, traidor”).

Por el contrario, algunos sostienen que nada es en verdad intraducible. Incluso si una palabra no tiene un equivalente exacto en español, su significado puede ser transmitido en unas pocas palabras, o al menos un par de frases. De alguna forma, la poesía se encarga justamente de eso, de llegar con el lenguaje a expresiones que el mismo lenguaje en principio no puede.

El hecho de que una palabra no parezca tener un “equivalente exacto” es lo que la hace intrigante. Tales palabras parecen indicar la existencia de fenómenos que han sido pasados por alto o subestimados por las culturas.

Veamos ahora algunas de estas palabras fascinantes.

-Kabelsaltar: es una palabra alemana que traducida literalmente significa “ensalada de cables”. ¿Qué significa? Bueno, precisamente eso, el enredo de cables que se forma en cajas o bolsos y que parece imposible de resolver. Así que ya sabes cómo quejarte la próxima vez que el auricular no quiera despegarse del cargador del móvil.

-Mangata: palabra sueca que se usa para referirse al reflejo de la luna en el agua. Pero no a cualquier reflejo, sino el que deja una especie de sendero o surco. Complejo, ¿no? Y de alguna manera necesario.

-Kilig: el tagalo es una lengua filipina y tiene una expresión para la sensación de tener mariposas en el estómago. Cuando sientes un kilig, estás enamorado.

-Tsundoku: el japonés es un idioma fascinante por su cantidad de expresiones poéticas e intraducibles. La palabra “tsundoku”, por ejemplo, significa comprar un libro, no leerlo y dejarlo amontonado junto a un montón de libros que tampoco se leyeron. Algo bastante parecido al abandono.

-Trepverter: el yidis o ídish es un hermoso lenguaje del pueblo judío, derivado del alemán y hoy casi en desuso. A Homero Simpson o a George Constanza les habría resultado muy útil conocerlo porque tiene esta palabra, trepverter, que sirve para expresar esa sensación un tanto fea de tener una respuesta genial cuando ya es demasiado tarde (para más referencias ver el capítulo “The Comeback” de Seinfeld). 

-Karelu: sin dudas en el español necesitamos una palabra como karelu, que se refiere a las marcas que quedan en la piel cuando nos ponemos algo ajustado. Es una expresión que pertenece a la lengua tulu, hablada en la India.

-Samar: si en un país árabe alguien te dice que ha pasado un excelente samar contigo, deberías tomarlo muy bien: samar es quedarse con amigos, despiertos hasta tarde.

-Kummerspeck: palabra alemana que se refiere a comer sin parar cuando estamos tristes, algo así como “tragarse las penas”.

-Jayus: esta palabra indonesia es realmente maravillosa. Expresa la obligación de reírse por un chiste malo. Por ejemplo, en una reunión familiar el padre de tu novio o novia cuenta un chiste para nada gracioso, pero tú te ríes. Has hecho un jayus. 

-Tiám: en farsi, un tiám es el brillo en los ojos de alguien cuando ve pasar a un conocido. ¿No es fascinante? Todos conocemos esa expresión, pero siempre queda perdida sin su nombre. Los iraníes, que hoy usan el farsi, no tienen ese problema.

-Warmduscher: se refiere a quienes les cuesta abandonar su comodidad, y su traducción literal es “persona que toma duchas calientes”.

-Saudade: si alguna vez fuiste a Brasil seguramente hayas escuchado esta palabra. Es una especie de melancolía alegre, esos recuerdos semiamargos que tenemos cuando pensamos en algo que perdimos o quizás nunca llegamos a tener.

-Akihi: a todos nos pasó alguna vez. Alguien nos dice algo pero de inmediato lo olvidamos. Por ejemplo: “¿cómo hago para ir a tu casa”?; “caminas diez cuadras y doblas a la derecha”; “ok… perdón, ¿cómo?”. Eso es tener un akihi, según los hawaianos.

-Drachenfutter: es el regalo o recompensa que se le da a una pareja luego de haberse portado mal. Típicamente flores o chocolates o una buena patada. Es una palabra alemana cuya traducción literal es “alimento para el dragón”. Tiene sentido…

-Ya’aburnee: es una expresión árabe en extremo poética y triste. Se usa como frase romántica para expresar el deseo de morir junto a la persona amada. Significa literalmente “tú me enterrarás a mí”.

-Cafuné: otra expresión del portugués de Brasil que se refiere a acariciar el cabello de una persona amada.

-Fika: cuando los suecos necesitan comer algo dulce con un café y charlar con sus amigos durante horas para escapar a la rutina. Como se puede ver, el español necesita con urgencia una palabra para eso.


El texto anterior expresa mis ideas y opiniones

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