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Escuelas Creativas, Ken Robinson

La mayor esperanza de la humanidad está en la educación, ella forma al ciudadano del futuro. Es imprescindible no matar la creatividad desde la escuela y tampoco desde casa. ¿Qué futuro queremos?

Para tener una mejor sociedad debemos tener una buena educación ¿No lo cree así? Es difícil creer entonces que unas personas muy bien educadas en economía y finanzas, que salieron de las universidades más prestigiosas del mundo y que, además, se graduaron con las mejores calificaciones, fueran los corresponsables de una de las peores catástrofes económicas y financieras del mundo como la famosa crisis de 2008.

Escuelas creativas, de Ken Robinson, responde de manera sencilla y no por eso poco interesante, cómo el caso mencionado del Crash Financiero de 2008, es producto de una educación que no responde a las necesidades evolutivas de la actual sociedad.

Este libro muestra una nueva manera de ver la educación. El autor acusa a la actual metodología de no ser eficaz y no solo hace la crítica, sino que propone opciones revolucionarias e innovadoras para que ese sistema le sirva a una mejor sociedad, una más ajustada a estos tiempos.

Lo que pasa en la escuela actual.

El sistema estandarizado procura que los participantes cumplan con una serie de requisitos para poder obtener certificaciones sociales válidas (títulos) para tener un rol que ayude a la sociedad y a él mismo a esta mejor.

Al ver a todos los alumnos de la misma manera, el facilitador enseñará a todos de la misma forma y la consecuencia es que gran parte de lo que se enseña se pierde, no se aprende, solo se recuerda hasta el momento de presentar la prueba escrita u oral, según sea la metodología del guiador.

En este modelo educativo, funciona más o menos así, expertos diseñan un contenido estandarizado, que en un tiempo determinado los facilitadores deben cumplir (Semestre, año, etc.) y que los alumnos deben aprobar para ir al siguiente nivel.

“¿Es el mejor médico, el más idóneo para enseñar sobre medicina?”

El docente se enfoca en enseñar, mientras los alumnos tratan de entender como pueden. Quien enseña, no todos, se preocupa por cumplir con lo que debe enseñar ¿Qué pasa si el alumno no entiende? Esto ocurre, no necesariamente por que el alumno no tiene capacidades, puede ser que simplemente no le interesa ¿Cómo puede hacerse para que le interese? Sin duda la formación del docente es clave, tanto como su vocación.

Dios es profesor.

Ser docente requiere de una gran vocación; pero hay quienes usan ese espacio, casi sin darse cuenta, como un pequeño gobierno o reino, donde ellos son la máxima autoridad. Se aprende mucho de los alumnos y eso es lo natural y se consiguen muchos profesores que hacen hasta lo imposible para que sus alumnos le entiendan; pero tal vez sus buenas intenciones no son suficientes si el sistema es tan cerrado y poco productivo como el actual y no pueden detenerse con un alumno, porque tienen 30 en un salón de clases y debe ver cuatro objetivos ese día.

Ante una consulta sobre la Telemáquia, primera parte de la Odisea de Homero, la respuesta de mi profesor de Literatura Occidental hace unos 30 años fue: “¿Es Ud. graduado? Si no es así, hablamos después que se haya licenciado”

Este hombre de unos 60 años en aquella época, era toda una autoridad en cultura griega.

A los alumnos se les evalúa lo que aprendieron de sus maestros y a los docentes ¿Qué se les evalúa? Por lo general, si cumplen con los contenidos asignados.

El mejor médico no es el indicado para enseñar medicina, a menos que tenga la capacidad de hacer que le entiendan. Entonces debe saber de la materia; pero es fundamental que sepa enseñar y ante la velocidad del proceso educativo, las instituciones toman a quienes son profesionales en determinadas áreas para enseñar. La sociedad podría ser mucho mejor si este modelo educativo poco eficiente fuera sustituido por uno como el propuesto por el autor en su libro Escuelas creativas.

Él hace la proposición de darle un enfoque personalizado a la educación, aprovechando la tecnología y el talento profesional disponible. Señala que hay que fomentar la participación del estudiante, ayudarlo a enfrentar el miedo a cometer errores, a enfrentar el fracaso, a desarrollar la creatividad y la pasión por aprender ¿Cómo puede lograrse eso? Parece un reto imposible; pero eso solo es si lo ve desde la perspectiva del modelo educativo actual. ¿Cuántas cosas son tan necesarias para la vida y no las enseñan en la escuela? ¿Cuántas se enseñan y nunca se utilizan?

Casualmente Robinson, es el seudónimo de Simón Rodríguez, un ilustre pensador y educador venezolano. Fue el hombre de la revolución del conocimiento en el siglo XVII, llamado el gran educador de América. Era también algo excéntrico para muchos. Cuentan que cuando iba a dar sus clases de anatomía, en Valparaíso, en la Universidad de Chile, entraba desnudo al salón de clases y caminaba por él, no había nada mejor para hablar del cuerpo humano que mostrarlo y explicar cómo funcionaba. Para él el cuerpo desnudo era algo que debía ser apreciado como algo natural, eran estudiantes universitarios ¿Qué tan válido era el razonamiento de Rodríguez o era una locura? Luego de quejas por su metodología fue expulsado de la institución educativa.

El Robinson de Escuelas creativas, es en la actualidad una de las voces más escuchadas en materia de educación. Sus argumentos, su discurso motivador y su creatividad para hacer entender la necesidad de cambiar los paradigmas educativos de la actualidad, han hecho eco en diferentes latitudes.

¿Qué tipo de ciudadanos crea el actual modelo educativo?

¿Qué tan necesarias son las finanzas y la economía para la vida común? Acaso, ¿No es manejando el dinero adecuadamente que se puede, ahorrar, hipotecar e invertir? ¿Cuánto nos enseña la educación formal sobre lo que necesitamos para vivir mejor? ¿Con cuánto ahínco se nos enseña sobre la ética?… ¿Tal vez con la misma intensidad que las matemáticas?

¿Cómo nos relacionamos? Lo hacemos gracias a la comunicación y ¿Cuánto insiste el modelo educativo para que la manejemos mejor? ¿Habría menos problemas en las empresas, en los matrimonios, en las relaciones entre países de ser así?

Profesionales, médicos, ingenieros, artistas, abogados, etc., todos con títulos; pero ¿Cuán éticos son? Si la educación forja al ciudadano del futuro, es seguro que ya sabemos por qué tenemos los políticos que tenemos y los gobernantes que tenemos. Un cambio para mejor, sería algo muy apreciado ¿No lo cree?

Escuelas creativas, es un magnífico libro que le da respuestas a muchas de las interrogantes planteadas, aunque tiene un enfoque educativo, es ideal para padres, después de todo la casa es una gran escuela en la que también se puede aprender mucho.


En este escrito expreso mis ideas y opiniones sobre el libro “Escuelas creativas” de Ken Robinson.

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