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La tierra es plana, Thomas Friedman

La tierra lleva miles de años aplanándose; pero a partir de 1500 d.C. el proceso se ha acelerado. El mundo cambió y muchos no saben qué pasó.

Hace milenios comenzó la construcción de la mayor de las aldeas conocidas. Comerciantes, arriesgados, decididos, en búsqueda de aventuras, con deseos de conocer nuevos mundos, nuevas culturas, empezaron a tejer la primera gran red de redes. Abrieron caminos donde no los había, fueron creativos en la búsqueda de nuevos medios de transporte, no solo llevaban mercancías, las intercambiaban por otras que luego llevaban a otros lugares.

Casi de manera natural, transportaban culturas, conocimiento y formas de vida y eso nos ha traído a esta “Gran Aldea” en la que vivimos.

El connotado especialista en globalización, geopolítica y libre comercio Thomas L. Friedman, cuenta como la tierra se hizo plana. Invita con su obra a entender cómo funciona el mundo hoy en día. En su libro: “La tierra es plana” este laureado periodista oriundo de los Estados Unidos y con gran experiencia en el Oriente Medio, describe sus experiencias en ese lado del mundo, narrando sobre hiperconectividad y globalización.

Para Thomas; “El mundo se aplana en la medida en la que hay menos barreras económicas entre los países, se globaliza gracias a 10 fuerzas aplanadoras”.

Otro libro; pero escrito mucho antes que este de Friedman, comenzó a colocar en el pensamiento internacional una nueva expresión, el libro se tituló:  Guerra y paz en la Aldea Global, su autor, fue Herbert Marshall McLuhan. Este filósofo, científico, docente canadiense nacido en el siglo XX, fue considerado un gran visionario de su tiempo.

Consideraba que las cosas hechas por el hombre eran una extensión de él, de su pensamiento, así, por ejemplo, un auto era la extensión de los pies y la televisión era una extensión de la vista, una especie de super poder que le permitía ver, en tiempo real, un hecho que ocurría a miles de kilómetros de donde se encontraba.

Este enorme planeta de 12.700 Km de diámetro, que para diciembre de 2019 según ONU albergaba a unos 7. 700 millones de habitantes, es nuestra Aldea Global. En ella, una mujer peinándose en Shanghái puede transmitir un live a través de Instagram (una transmisión en vivo a través de una red social) y ser visto en Buenos Aires, Argentina, por uno de sus seguidores en tiempo real, estando a casi 20 mil kilómetros de distancia y con una diferencia horaria de 11 horas.

Aunque McLuhan no lo visualizó en detalle, en el fondo su proyección sobre lo que sucedería y como impactaría a la población ha sido sorprendente. Cada impacto tecnológico nuevo, relacionado con la comunicación y la relación entre los seres humanos, encaja perfectamente con lo que él pronosticó. ¿Cómo pudo hacerlo con tanta precisión si ni siquiera existía el celular? Sin duda era una mente brillante ¿No lo cree?

La gran Aldea.

Este mundo globalizado, está hiperconectado, es como un pueblo pequeño donde todo se sabe. Las conexiones las establecen las personas gracias a los avances tecnológicos. Las personas comparten cultura, idiomas, formas de vivir, de divertirse, esas personas también hacen negocios y estos crean, como en la antigüedad, un nexo que es impulsado por el poder económico y político. ¿Qué tan bueno ha sido esto?

Los países se convierten en parte de una gran comunidad, mientras más se abran, se integran y pueden disfrutar de los beneficios de la gran tribu que vive en la Gran Aldea; por el contrario, quienes se cierran van quedando rezagados del camino que la mayoría ha decidido transitar, perdiéndose de los beneficios que este modelo ofrece.

 

La globalización es un proceso que interconecta a los seres humanos de una manera como nunca antes había vivido la raza humana. Lo político, económico, lo cultural, social y tecnológico están integrados y lo que afecta a uno repercute en los demás, algunos países funcionan como faros, que cuando dejan de iluminar, el mundo pierde su orientación y reina el caos.

Unas 4. 500 millones de personas en todo el mundo están conectadas a internet, eso significa que tienen a la mano un volumen de información jamás antes pensado. Tienen acceso a ella cuando la necesiten y como es sabido la información es poder. El poder de saber cosas, de compartirlas, de venderlas, de comprarlas, de regalarlas.

Estonia, Finlandia, Israel, Canadá y Corea del Sur, son los más conectados del planeta, en ellos el acceso a internet es un derecho como el derecho a la salud o a la educación. Eso es un verdadero reto para los gobiernos; pero los pone a la vanguardia de una forma de vida que permitirá que la raza humana suba al siguiente peldaño. ¿Eso nos conecta más o nos alejará más de la relación física entre las personas? ¿Será esta la manera de alcanzar un nuevo modelo de sociedad?

¿Cómo se aplanó la tierra?

Friedman inicia su relato con lo que él llama la Globalización 1.0, una era en la que el descubrimiento hecho por el genovés Cristóbal Colón marca el inicio de grandes cambios. Le sigue la Globalización 2.0, luego la 3.0 en la que la tierra comienza a aplanarse. ¿Cómo es eso de que la tierra es plana o se está aplanando?

El autor ha sido un periodista muy creativo, sabe que las frases que impactan tienen más posibilidades de ser atractivas a las audiencias y pueden llegar a ser más recordadas. Un evento anecdótico, como muchos del libro, termina por darle nombre al libro. De la expresión de que las cosas se están nivelando a una expresión que vende mucho más, las cosas se están aplanando y de allí un salto hasta “La tierra es plana” sin dudas, que llama mucho la atención.

El alma de esta frase engloba la idea de que el mundo está más nivelado, las fronteras de los países se han abierto al comercio y con ello a la interacción cultural. Ahora tenemos acceso a un mercado de 7. 700 millones de personas.

Para el autor existen aplanadoras como, por ejemplo, la caída del muro de Berlín, la llegada de internet, la revolución tecnológica en información y comunicación, la caída de barreras políticas, el comienzo de la subcontratación mundial, el surgimiento de oferta de producción con bajos costos, las nuevas cadenas de suministros, en donde una empresa de un país contrata a empresas en 2 o 3 países para manufacturar los productos que vende, y finalmente la aplanadora del código de fuente libre, softwares a disposición de todo un mundo que se sigue aplanando.

La cercanía del autor con el Oriente medio, le facilita mostrar como la globalización ha sido motorizada por la integración de esta parte del mundo que se convirtió en su fábrica, especialmente en China e India, con el impacto económico y cultural que esto ha traído consigo.

En este libro, Thomas Friedman da a conocer el fondo de un proceso que ha venido cambiando la forma como se relacionan los países y en consecuencia sus habitantes. Entrevistas soportan las posiciones del autor. Anécdotas de quien ha estado en el ojo de la evolución de este gran huracán que cambió la forma de vivir y que muestra por qué ahora La tierra es plana.

 

 

En este escrito expreso mis ideas y opiniones inspiradas en la obra “La tierra es plana” de Thomas Friedman.

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