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Alan Turing, el silencioso creador de la computación moderna

Se dice que durante las grandes guerras se aceleran los avances tecnológicos que posteriormente logran cambiar al mundo. A pesar de que no se lo haya reconocido públicamente en vida, durante la Segunda Guerra Mundial el matemático Alan Turing creó una revolucionaria máquina que logró descifrar el funcionamiento de Enigma, un artefacto utilizado por las fuerzas armadas alemanas para encriptar mensajes. Gracias a sus innovadores teoremas sobre la programación mecanizada que concibió durante su carrera, Turing dio el puntapié inicial para que el mundo moderno ingrese a la era de la computación.

Alan Mathison Turing nació el 23 de junio de 1912 en Maida Vale, un elegante suburbio al norte de Londres, Inglaterra. Desde edad temprana, sus profesores notaron que el joven Alan poseía una capacidad intelectual muy aguda, sobre todo en materias como matemáticas. Sin embargo, debido a su fragilidad emocional y retraimiento social, era el blanco ideal para que el resto de sus compañeros de curso constantemente abusen de él. Su único amigo era Christopher Morcom, otro joven aficionado a las ciencias y las matemáticas con quien sentía un aprecio que excedía la simple amistad, la cual terminó abruptamente cuando éste murió en 1930.

Durante su licenciatura en el King´s College de Cambridge, Turing comenzó a interesarse por la matemática cuántica, a la vez que desarrollaba la teoría de que todas las operaciones y cálculos realizados por el hombre los podría llevar a cabo una máquina más rápidamente mediante un proceso definido. Básicamente, su revolucionaria idea estaba delineando los principios de la programación, cuestión que sentaría las bases de la computación moderna. Sus conceptos iban mucho más allá de la creación de una simple calculadora matemática (ya existían máquinas con capacidad de cómputo), Turing creía que una computadora podría programarse de manera universal para así poder interpretar y analizar todo tipo de símbolos.

El concepto matemático computarizado que introdujo Turing en el King´s College de Cambridge en 1936 (“Sobre números Computables…”) fue de enorme importancia para la creación del primer sistema mecanizado programable de la historia: La Máquina Universal Turing. Este revolucionario ensayo lo llevó hasta los EEUU, donde luego de estudiar dos años en la Universidad de Princeton y recibir su licenciatura en Matemáticas, regresó al King´s College de Inglaterra. Allí continuó expandiendo sus innovadoras ideas, entre las cuales se encontraba una que resultaría precursora para las posteriores investigaciones en la Inteligencia Artificial: las estructuras computables que se relacionan con la intuición humana.

En 1938, Turing fue reclutado por el gobierno británico para trabajar en su departamento de Cifrado de Códigos Criptográficos (GC&SC). Allí, sus colegas tuvieron muestras de sobra de la naturaleza apática y solitaria del genio matemático. Pero esto no se trataba simplemente de una excentricidad de su parte: en la Inglaterra de entonces, la homosexualidad era considerada un crimen. Si Turing hubiera dado a conocer su orientación sexual, seguramente su brillante carrera habría llegado a su fin.

En 1939 estalló la Segunda Guerra Mundial y todas las naciones luchaban por descifrar los mensajes encriptados del ejército Nazi. La Alemania de Hitler ya llevaba varios años utilizando una máquina criptográfica llamada Enigma, la cual codificaba los mensajes de sus fuerzas armadas. Ninguna de las potencias aliadas había logrado descifrar el complejo sistema de códigos que utilizaba esta máquina, por lo cual los alemanes podían coordinar sus ataques con total libertad.

En el cuartel británico de comunicaciones de Bletchley Park, Alan Turing fue puesto a cargo del proyecto secreto Ultra, el cual continuó con el trabajo realizado por un grupo de criptógrafos polacos para decodificar el sofisticado sistema que utilizaba Enigma. Turing diseñó una gigantesca máquina llamada Bombe, la cual computaba de manera lógica las variabilidades de los mensajes alemanes.

Mediante el uso de estadísticas, Turing logró que su aparato finalmente descifre el código que utilizaba Enigma para encriptar las comunicaciones de las fuerzas armadas alemanas. A partir de allí, las fuerzas Aliadas pudieron anticipar los movimientos del ejército Nazi y así coordinar ofensivas claves como la Batalla de Ardennes y el desembarco de Normandía.

Sus aportes para la creación de una máquina que logre descifrar los mensajes encriptados de Enigma fueron de invaluable utilidad para que los Aliados logren cambiar el destino de la Segunda Guerra Mundial. Se estima que, gracias a la máquina diseñada por Turing, se pudo acortar la duración de la guerra en dos o tres años, salvando así millones de vidas humanas.

La capacidad de la Máquina de Turing para llevar a cabo complicados algoritmos a gran velocidad prometía una infinidad de aplicaciones. Si desglosáramos a una computadora moderna, podríamos darnos cuenta de que el funcionamiento de su microprocesador (por lejos, la parte más importante de todos sus componentes) no se trata de otra cosa que de una unidad programada con una serie de instrucciones. Gracias a que Alan Turing logró llevar sus teorías a la realidad, el mundo moderno pudo contar con las herramientas necesarias para generar infinidad de avances tecnológicos.

En 1952, luego de un robo en su domicilio que terminó en una declaración de su homosexualidad, Alan Turing fue arrestado por “indecencia grave y perversión sexual”. Luego de un juicio en el que fue encontrado culpable, la justicia le dio a elegir entre la cárcel o a seguir un tratamiento que consistía en la administración de hormonas de estrógeno. Turing eligió lo segundo, un método de castración química que finalmente reduciría su libido hasta dejarlo impotente. Un año después, el brillante matemático se quitaría la vida al consumir una cantidad letal de cianuro.

En 2013, a 80 años de haber logrado quebrar a Enigma y haber salvado incontables vidas humanas, Alan Turing recibió un perdón póstumo por parte de la corona británica. La Reina Isabel II, por intermedio de su Ministro de Justicia, Chris Grayling, le hizo saber al mundo que la sentencia que recibió Turing sería actualmente considerada como “injusta y discriminatoria”. Además del hecho de que recién en 1974 se dieron a conocer los heroicos esfuerzos de Turing para inclinar la Segunda Guerra Mundial en favor de las fuerzas aliadas, es evidente que el matemático inglés fue merecedor de mucho más que un “perdón Real” a casi 60 años de su suicidio

Actualmente, gracias a la exitosa película “El Juego de la Imitación”, la vida de Alan Turing y sus invaluables aportes a la humanidad finalmente tienen la repercusión que se merecen. Debido a las lógicas cuestiones de seguridad ligadas a sus investigaciones criptográficas, durante mucho tiempo el mundo no pudo conocer el verdadero alcance de este genio matemático y pionero de la computación moderna. Si bien su final estuvo marcado por la tragedia y la intolerancia, no caben dudas que Alan Turing será por siempre considerado como una de las mentes más brillantes del siglo XX.



El texto anterior expresa mis ideas y opiniones inspiradas en: 
Britannica: Alan Turing, British Mathematician and Logician. (https://www.britannica.com/biography/Alan-Turing)
Oxford DNB: Turing, Alan Mathison. (https://www.oxforddnb.com/view/10.1093/ref:odnb/9780198614128.001.0001/odnb-9780198614128-e-36578)
Harvard: Difficult to Decode: Alan Turing´s Life And Its Implications. (http://sitn.hms.harvard.edu/flash/2012/turing-biography/)
NBC News: Queen Pardons Computing Giant Alan Turing 59 Years After His Suicide. (https://www.nbcnews.com/news/world/queen-pardons-computing-giant-alan-turing-59-years-after-his-n241)

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