Written by covid19, presente

El impacto del Covid-19 en la vida de los niños

Las dificultades económicas y sociales que ha ocasionado la pandemia de coronavirus a principio de este año han resultado ser devastadoras. Pero existe una consecuencia que seguramente afecté aún más a nuestras sociedades y está relacionada con los efectos psicológicos que esta extensa cuarentena está teniendo en los niños. Las posibilidades de una educación virtual en los hogares no están al alcance de todos y esa es sólo una parte del problema. ¿Podrán los niños retomar normalmente sus vidas una vez que la pandemia se halle bajo control?

Debido a lo novedoso que resulta el virus Covid-19 para la comunidad científica, la incertidumbre y la improvisación han sido una constante en las decisiones que los gobiernos de todo el mundo han tomado para enfrentar la pandemia. Por supuesto, la medida de rigor ante un contagioso y letal virus que se esparce globalmente siempre ha sido dictar un estricto aislamiento social. Pocos pueden argumentar que, ante la diseminación de un virus del que no se posee vacuna alguna, una masiva cuarentena no era la medida correcta a adoptar.

Pero también era lógico esperar que, al tomar una medida semejante, las sociedades de todo el mundo se iban a enfrentar a un sinnúmero de problemas. Mientras que la mayoría de los gobiernos están principalmente preocupados por los efectos económicos que ocasionan las restricciones a la industria y el comercio, no se deben descontar las múltiples complicaciones que el aislamiento social impone sobre los niños. A pesar de que los epidemiólogos no los cuentan dentro de los grupos de riesgo (si bien existen casos en los que sí han sido afectados por el virus), son considerados como agentes de contagio, lo cual se convierte en la principal justificación de las restricciones a su movilidad.

De acuerdo a investigaciones de la UNESCO, cerca de 1.6 billones de estudiantes han sido afectados por el cierre de escuelas que ocasionó la cuarentena impuesta en 190 países. El problema no sólo radica en que se trata del 90% de los niños de edad de escolar de todo el planeta, sino que la apertura de los colegios se mantiene en un estado de suspenso que no resulta para nada alentador.

Algunos sociólogos de gran reputación, como el belga Wim Van Lancker de la Universidad de Leuve, auguran una crisis social en desarrollo. ¿Acaso esta aseveración no resulta algo exagerada? De acuerdo a diversos estudios sobre el desarrollo de los niños que no asisten a clases, no lo es… en lo más mínimo. La posibilidad de que los niños no alcancen los grados óptimos de aprendizaje en materias como lengua y matemáticas durante una ausencia escolar está bien documentada. Y se tratan de estudios realizados en períodos de tan sólo días: nadie puede prever las consecuencias que un período de meses de no asistir a clases tendrá sobre la capacidad cognitiva de los niños.

Como cabe esperar, la educación virtual no ofrece una solución concreta a esta problemática. Para que un sistema de educación a distancia sea efectivo, cada familia debe contar con un gran número de condiciones a las que una gran mayoría no puede acceder. Entre ellos podemos encontrar los siguientes: una computadora con conexión a internet; la presencia y el apoyo de los padres; un ambiente silencioso, libre de distracciones, etc. Mientras que muchos niños de clase media y alta tienen la posibilidad de educarse desde sus hogares, una cantidad aún mayor no podrán hacerlo.

Pero, además, no debemos descontar la manera en que una cuarentena potencia los problemas caseros en las familias vulnerables. Padres sin trabajo que pueden transmitir su propia pesadumbre a sus hijos mediante el desinterés y hasta la violencia física es algo que seguramente ocasionará daños irreversibles en los niños que pertenecen a este grupo social. Aquellas familias en situación de emergencia no solamente deberán enfrentar la falta de aprendizaje de sus hijos: muchas de ellas ni siquiera pueden asegurarles una mínima nutrición diaria.

Por encima de la cuestión académica se encuentran las consecuencias psicológicas que un prolongado encierro genera en las nuevas generaciones. Se trata de una etapa del ser humano en donde se forman los vínculos sociales que luego jugarán un papel fundamental en la correcta maduración del individuo. Por desgracia, muchos niños deberán enfrentarse al tema de la mortalidad a una edad en la que simplemente deberían enfocarse en jugar, relacionarse con los demás y aprender.

Evidentemente, aquellos niños cuyos familiares han fallecido como consecuencia del Covid-19 estarán en la peor posición de todas. La susceptibilidad de los niños ante la pérdida de un ser cercano es infinitamente mayor a la de los adultos, quienes tienen un nivel de aceptación ante la muerte más maduro y desarrollado. Los profundos sentimientos de tristeza y ansiedad que estos niños experimentan se ven potenciados al ser éstos causados por un virus que cuenta con la capacidad de continuar quitándole la vida a otros seres queridos.

Debido a las precauciones sanitarias que rigen ante un virus infeccioso, muchos niños no han podido cumplir con los rituales necesarios para despedir a un ser querido antes de morir. Muchas veces, ni siquiera se permite que la familia pueda contar con un funeral, por lo que el cierre psicológico del niño ante una pérdida humana se ve interrumpido. Aquellas personas cercanas a estos niños deberán hacer lo posible por acompañarlos y buscar la manera de que ellos encuentren el desahogo necesario para poder salir adelante con sus vidas.

La actual pandemia de coronavirus no sólo ha creado nuevos problemas para los niños de todo el planeta, sino que ha potenciado los ya existentes. El bienestar de las nuevas generaciones se encuentra enfrentando una etapa extremadamente dura que podría marcarlos para toda la vida. Pero no todas son malas noticias. Debemos ver el vaso medio lleno de alguna manera y quizás podamos hacerlo gracias a una encuesta realizada por Save The Children.

El 72% de los niños encuestados respondió que se sienten entusiasmados de poder pasar más tiempo con sus familias, mientras que el 61% de los padres aseguró estar contentos de ayudar a sus hijos con la tarea. En épocas en donde el trabajo de los padres muchas veces no les permite dedicarles la atención necesaria a sus hijos, quizás los beneficios de esta oportunidad única opaquen al resto de los problemas que la actual pandemia está causando en los niños.


El texto anterior expresa mis ideas y opiniones inspiradas en: 
BBC: How Covid-19 is changing the world’s children. (https://www.bbc.com/future/article/20200603-how-covid-19-is-changing-the-worlds-children)
WTVM: How COVID-19 pandemic impacts children’s mental health. (https://www.wtvm.com/2020/05/13/how-covid-pandemic-impacts-childrens-mental-health/)
NYU Langone Health: Helping Children Process Grief & Loss During COVID-19. (https://nyulangone.org/news/helping-children-process-grief-loss-during-covid-19)
Save The Children: Bored, Scared and Confused: A New Poll Shows How COVID-19 Is Affecting Children’s Mental Health, but the News Isn’t All Bad. (https://www.savethechildren.org/us/charity-stories/survey-shows-coronavirus-impacts-on-childrens-emotional-mental-health)

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