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El coronavirus y el heavy metal

La industria de la música y el espectáculo ha sido una de las más afectadas a nivel global a raíz de la pandemia del coronavirus. Conciertos y festivales cancelados, lanzamientos de discos pospuestos, eventos que no se van a llevar a cabo y un largo etcétera ha hecho que muchos grupos y artistas estén en una situación realmente complicada.

Dentro del mundo de la música, el heavy metal forma parte de esa industria que carece de la representación y las ganancias que géneros como el pop, rap o la electrónica pueden llegar a generar. Es cierto que hay muchos grupos rockeros o metaleros que pueden llenar estadios, pero a grandes rasgos, no es un estilo musical tan comercial.

 

El inicio de la pandemia

 

Es posible que los acontecimientos de Asia se vean como algo demasiado lejano desde Occidente y la pandemia haya sido un jarro de agua fría para muchos países europeos y americanos. No olvidemos que mucho del rock y del heavy metal salen de Europa y Estados Unidos. Los mayores festivales de estos géneros, las giras más comunes y las discográficas más eminentes son europeas o norteamericanas.

A finales de diciembre y como nos ha pasado a muchos, considerábamos al coronavirus como algo que imprimía páginas y páginas de noticias, abriendo telediarios pero sin imaginar que llegaría a Occidente. No era la primera vez que veíamos un virus de tales características o una alerta sanitaria similar: la gripe A y el SARS, por ejemplo, están entre ellas.

Sin embargo, ya ocurría algo diferente con el coronavirus. Nos extrañaba a la par que quizás negábamos las consecuencias de una posible pandemia mundial, el hecho de que en ciudades y regiones enteras de China se confinasen a millones de personas. Los días siguieron sucediendo, hasta que llegaron los primeros casos en Europa y Norteamérica y todo se puso patas arriba.

 

Cancelaciones, reembolsos y parones

Las primeras cancelaciones provenían de China, y aún así, seguíamos sin poder imaginar que  los conciertos y festivales de Europa y América fueran a ser cancelados. La gente comenzaba a llevar mascarillas en público mientras crecían los comentarios de que existía demasiada histeria.

«Solo es una gripe», decían muchos.

La realidad es que la OMS comenzaba a advertir de una pandemia mundial. Las informaciones eran contradictorias, pero de todas maneras seguíamos creyendo que no llegaríamos hasta el extremo de confinarnos en nuestras casas durante meses.

El miedo hizo mella en nosotros y aunque algunos gobiernos no prohibieron los conciertos en a priori, lo cierto es que muchos gestores de eventos se imaginaron lo que venía y se adelantaron a ello. Esto va a la par de muchas empresas que decidieron recurrir al teletrabajo o mandar parte de su plantilla a casa antes de cualquier anuncio de estado de alarma oficial.

Aparecían así los primeros conciertos cancelados. Carteles con el logotipo de «cancelado» o «pospuesto». A partir de aquí, si grandes conciertos, festivales o incluso los eventos más pequeños comenzaban a cancelarse, el resto lo haría pronto en un efecto llamada. Algunos seguían creyendo que solo se cancelarían varios eventos durante algunas semanas y que todo volvería a la normalidad antes del verano, pero se equivocaban.

Algunos promotores aplazaban sus fechas hasta el otoño, con la esperanza de que la pandemia haya remitido significativamente o se haya encontrado un tratamiento específico que permita esta clase de eventos, aunque sea con medidas específicas de seguridad que permitan su celebración.

 

Crowdfunding

Muchas bandas de heavy metal se quedaban en la estacada. Festivales donde iban a actuar quedaron cancelados sin nuevas fechas, sus lanzamientos de discos se paraban o no contaban con la promoción esperada, los conciertos se posponían indefinidamente y los ingresos derivados del merchandising en las giras no llegaban.

El problema de estas bandas no es únicamente que los nuevos ingresos no lleguen, sino que algunas de ellas se han visto obligados a recurrir al crowdfunding por parte de sus fans y a la venta de material. Todo ello para recuperas las pérdidas sin remedio de todas las reservas de salas, viajes, hoteles, transporte de equipo, vuelos, nóminas y cualquier gasto complementario derivado de una gira.

Algunos grupos se cuestionan su existencia futura a raíz de los eventos de la pandemia, y otros no tienen muy seguro de que el mundo del heavy metal y de las giras vaya a ser lo mismo a partir de ahora. Incluso si todo volviese a la normalidad en un par de meses, la COVID-19 ha ocasionado unas pérdidas difíciles de calcular y un movimiento de tierras que no tiene pinta de detenerse muy pronto.

 

Nuevas tecnologías

 

El mundo de la música ha cambiado muchísimo en las dos últimas décadas, sobre todo a partir de 2009. La piratería siempre ha sido un lastre para muchos grupos y discográficas que veían como un modelo de negocio tradicional de venta de discos para poder escuchar las canciones de la banda comenzaba a no ser rentable.

Ciertamente, muchos de los fans querían introducirse en la música de un grupo escuchando sus canciones antes de decidir realizar su compra o apoyarles con la compra de otros productos. Para paliar la sangría de la piratería, surgieron servicios de música en streaming como Spotify, iTunes o Google Play Music. Mediante un pago mensual como suscripción, ahora los fans podían acceder a la música de sus bandas favoritas y acceder a la compra de su música si finalmente se decantaban por ello. Incluso algunas discográficas metaleras suben los nuevos discos completos a su propio canal de YouTube.

Actualmente es más fácil que nunca contribuir económicamente con un grupo, sobre todo con aquellos más minoritarios en el mundo del heavy metal. Plataformas como Bandcamp permiten conectar con los miembros directamente, reservar un nuevo lanzamiento o comprar sus camisetas sin necesidad de desplazarse a ninguna tienda física.

Estas plataformas, que antiguamente parecían algo más complementario a la actividad de muchas bandas, deberán evolucionar y funcionar como herramientas prioritarias para la supervivencia de su música, y por ende, la continuación de un estilo musical que sigue emocionando a millones de fans en todo el mundo.

Volverán los conciertos, los festivales y las giras; y con ello, los estadios se llenarán de nuevo del sonido de los interminables solos de guitarra.

 

El texto anterior expresa mis ideas y opiniones inspiradas en: 
https://www.themetalcircus.com/reportajes/coronavirus-heavy-metal/

 

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