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Marketing. Buscando la felicidad: China apuesta por un mundo feliz.

China sigue marcando la pauta en el continente asiático. Las inversiones gigantescas volcadas a startups para que dinamicen la economía interna reflejan el nuevo camino del dragón de Asia. Con una clase media consolidada y un aumento en el poder adquisitivo, nuevas oportunidades laborales, nuevos modelos de gestión y desarrollo de tecnología, los chinos se enrumban a consolidarse como la primera economía del planeta.

El sueño chino

Cuando se le consulta a un joven chino sobre cuál es su sueño, responde que estudiar en una buena universidad en Estados Unidos, conseguir trabajo en el área de la tecnología, llegar a ser un ejecutivo de alto nivel en empresas multinacionales del sector, como: Google, Microsoft o Apple y luego de conseguir experiencia abrir su propia empresa. La mayoría de los universitarios chinos están en esa línea. ¿Es eso posible? En la realidad actual de China sí.

Más de millón y medio de chinos estudian fuera de China. En su mayoría regresarán y esperan no terminar como la mayoría de sus antecesores, sin un buen trabajo, con empresas cerradas a las nuevas tendencias de gestión y con bajos salarios. Para su beneficio, la realidad en ese país está cambiando.

El más popular del mundo tecnológico apuesta por la felicidad

¿Quién es en redes sociales, el hombre más popular de la tecnología? Tiene más de 51 millones de seguidores. Fuera de Asia, Bill Gates, es el más seguido con 3 o 4 veces menos. A este hombre le siguen empresarios, frikis (gente extravagante, amantes de lo nuevo) e inversores, para saber cuáles serán las próximas tendencias en tecnología, cuáles son los mejores smartphones o dónde invertir su dinero.

No hay una hora clave del día, donde no haya una actualización en su estado en redes sociales y está en una onda en la que las empresas de China también están, la búsqueda de la felicidad, un elemento fundamental para el éxito.

Él es un ejemplo del sueño chino, se trata de Li Kaifu (@kaifulee). Trabajó para los tres gigantes de la tecnología, Microsoft, Apple y Google, después de graduarse en Estados Unidos. Fue el encargado del lanzamiento de Google en China, luego decidió caminar su propio camino y estableció un negocio, Innovation Works, un Venture Capital (fondo de capital de riesgo) orientado al impulso de startups chinas.

Es un hombre que es referencia para los chinos de la nueva generación, que anima a abandonar la rigidez de la educación china, invita a pensar libremente, a darle pasión a su existencia e invita a buscar la felicidad. Es una especie de combinación entre lo espiritual y lo profesional, sus charlas en universidades chinas parecen conciertos de rock en occidente, en el sentido del volumen de gente que va y la intensidad de las reuniones.

Kaifu ha sorprendido con un nuevo reto, el más importante que haya tenido; no ha sido este un problema de orden empresarial, ha sido un problema de salud. Le fue diagnosticado un cáncer y lo ha hecho saber en las redes sociales, su discurso sigue siendo vigoroso y entusiasta, como el que ha venido promulgando a lo largo de estos años.

Su vida es un reflejo de lo que es la nueva sociedad china, que inventa, que se adapta, que es competitiva y que no olvida que detrás de todo están las personas y su felicidad, de eso se trata todo.

Buscando la felicidad

Bien sabido es, que, si se tiene a un cliente feliz, este le seguirá comprando, dejará de ser un cliente y será como un accionista más. Su paga, su beneficio, es sentirse parte de la familia de la empresa que le sirve tan bien. ¿Qué empresa no quiere clientes así?

Cuando desaforadamente se busca el dinero, poco tiempo da para pensar en cosas como la felicidad, eso les está pasando a las empresas en China, próxima a convertirse en la primera economía del mundo. Pero cuando llega el momento de la estabilidad, de la consolidación, entonces no es tarde para darle importancia en la estrategia a lo que tiene que ver con la felicidad y eso ya está presente en el dragón de Asia.

 No se trata de vender por vender, sino haciéndolo conectándose más con valores positivos como la alegría, el optimismo, el progreso, todo lo que nos trae felicidad. La competencia no es por precio o por las funciones de los productos y servicios.

Antes, el modelo de comunicación china estaba basado en el precio y la funcionalidad; pero ahora el enfoque no puede seguir siendo el mismo, se apela más al cliente, a lo que siente a lo que busca y ¿Quién no quiere ser feliz?

Para ser feliz solo se necesita comprar determinado producto, ese es el mensaje de fondo, aunque no se expresa literalmente.

 ¿Qué hace feliz a los clientes? Hay que estar allí, donde los clientes están, compartiendo con ellos. Formar parte de eventos masivos, dedicados a la recreación, al sano esparcimiento, son lugares magníficos para estar presentes con la marca, así estarán en el sitio donde los clientes potenciales se sienten tan bien. ¿Veremos a más marcas chinas haciéndolo?

Solo hay que hacer cosas lógicas relacionadas con la felicidad como hacer reír, que las imágenes que se usen sean positivas, buscar las formas de relacionarse mejor con los clientes, dar la cara cuando se presente un problema y buscarle solución, no culpables, a nadie le gusta que le hagan trampas, no somos dados a apreciar lo que se ve fingido, sino a lo que se ve auténtico, genuino, espontáneo.

La comunicación está cambiando la forma de ver a los productos chinos, dentro y fuera de China. Ahora las agencias de publicidad tienen la enorme tarea de cambiar la percepción de lo que es producido en China, como en su momento lo vivió Japón. Hace 40 años un producto japonés era visto como copia, como de mala calidad ¿Cómo son vistos ahora? ¿Cree que les funcionó su estrategia?


En este escrito expreso mis ideas y opiniones inspiradas en el nuevo enfoque estratégico de las empresas en China, la Búsqueda de la felicidad.

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