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Un signo de los tiempos actuales: Los bunkers para millonarios

Con la llegada del Covid-19, los temores por la llegada de una catástrofe social se apoderaron de la población mundial. La implementación de estrictas cuarentenas y otras medidas sanitarias han llevado a que las personas deban recluirse en sus domicilios para evitar el riesgo de contagio. Pero existe una opción todavía más eficaz para aquellos multimillonarios que consideran que estamos entrando en una apocalíptica era plagada de inminentes pandemias y guerras. Esa pequeña elite cuenta con la posibilidad de recluirse con sus familias en lujosos bunkers equipados con todo lo necesario para esperar cómodamente hasta que pase el peligro en el mundo exterior.

La actual pandemia de coronavirus ha generado una sensación de pánico generalizado en cada rincón del planeta. Mientras muchos esperan con gran ansiedad la llegada de una vacuna efectiva contra el virus, las únicas medidas para el ciudadano común es seguir los protocolos sanitarios mínimos como restringir su movilidad, usar barbijos e higienizar sus manos con alcohol. Sin embargo, aquellas personas que cuenten con los fondos suficientes tienen a su disposición una alternativa mucho más atractiva para ejercer el aislamiento social. Solamente hay que poseer una cuenta bancaria en dólares que exceda los 7 ceros para poder disfrutar de una lujosa cuarentena con todas las comodidades que el dinero puede comprar.

En el año 2008, el ya fallecido empresario norteamericano Larry Hall compró un viejo silo de misiles cerca de Wichita Kansas y lo transformó en Survival Condo Project: un gigantesco refugio subterráneo para los más ricos. Luego del ataque del 11/9 en Nueva York, Hall comenzó a idear los planes para convertir la base en un lujoso centro para que, aquellos que cuenten con el dinero suficiente, puedan sobrevivir cómodamente cualquier catástrofe terrestre. Y definitivamente, en los tiempos que corren, no hay escasez de ellos. Hall declaró que, durante eventos tales como las pruebas de misiles norcoreanas o las amenazas nucleares de Irán, las consultas de personas interesadas en su condominio subterráneo aumentaron exponencialmente.

Survival Condo Project resulta ser, tal como su nombre lo indica, más un proyecto que una inversión. Hall lo compró por U$D300 mil dólares y tuvo que desembolsar U$D20 millones más para poder desarrollar un fastuoso resort bajo tierra exclusivamente para millonarios. Cada uno de sus 12 departamentos llega a costar entre U$D1.5 y U$D4.5 millones de dólares, algo que seguramente excede los bolsillos de la mayoría de los norteamericanos. El complejo cuenta con sala de cine, jardines, comercios y actividades recreativas. Pocos hubieran podido imaginar que el lugar que alguna vez fue el hogar de Atlas –un poderoso misil nuclear de la época de la Guerra Fría- iba a terminar siendo un cómodo resort para familias enteras de multimillonarios.

Como un símbolo de la paranoia que caracterizó a la era de la Guerra Fría, el Survival Condo Project resulta un albergue no sólo para la élite norteamericana: allí se aloja el fantasma del pánico que experimenta su sociedad ante amenazas foráneas. Si cincuenta años atrás fueron las bombas nucleares soviéticas, hoy lo es el coronavirus “chino” y el terrorismo islámico.

Pero, no podemos dejar de preguntarnos, ¿cuánto tiempo podría sobrevivir una familia en un complejo subterráneo? Por más lujos que ofrezcan este tipo de refugios, sería muy difícil mantener la cordura allí abajo antes que la claustrofobia y el hartazgo comiencen a afectar los estados de ánimo. A pesar de que las “ventanas” (pantallas LED que reflejan virtualmente el paisaje del exterior) muestran campos y montañas, la realidad es que uno no sabe hasta cuándo va a permanecer allí dentro. Cabría preguntarse si las consecuencias de soportar una catástrofe sobre la superficie justifican el encierro en un hermético pozo subterráneo, por más cómodo que este sea.

Entre los numerosos servicios que este complejo ofrece se incluyen un gimnasio, piscina, spa y hasta un pequeño “jardín” para pasear a los perros, aunque el césped sintético y el gigantesco póster de una montaña probablemente no logren engañar a las mascotas… Como no podía ser de otra manera, los inquilinos cuentan con una armería equipada con armas y municiones, así como el correspondiente espacio para que practiquen su puntería. ¿Acaso hacía falta aclarar en qué país se encuentra el Survival Condo Project?

Actualmente, la mayor preocupación de los millonarios dueños de estos lujosos bunkers no son las guerras nucleares o una lluvia de meteoritos que impacten contra la Tierra. Basados en las consecuencias sociales y económicas que se generan por el coronavirus, su escape bajo tierra estaría influenciado por la posibilidad de que se desaten saqueos en masa y un caos social generalizado.

Mientras que existe una cantidad de bunkers subterráneos los cuales forman complejos habitacionales, muchos millonarios han optado por construir los suyos en sus propiedades. Rising S Bunkers, una de las tantas compañías especializadas en construir estos bunkers caseros, informa que las consultas de los interesados ya han aumentado un 2000%. Es interesante notar que la usual paranoia que caracteriza a la elite de superricos se exacerba proporcionalmente mientras más real y presente sea la amenaza. Cuando las alarmas, guardias de seguridad y cercas electrificadas ya no alcanzan para proteger a sus bienes y su familia, el último recurso termina siendo el aislamiento extremo dentro de un refugio blindado.

Un elemento en común que comparten este selecto grupo de millonarios es que la motivación más grande que los lleva a construir estos refugios es la de proteger a sus hijos. ¿Cómo mantener entretenidos a niños y jóvenes durante un largo período de encierro? En este caso, los elementos recreativos no difieren demasiado a los utilizados comúnmente durante la actual cuarentena por el Covid-19: juegos de mesa, televisión por cable, Internet, consolas de videojuegos, etc. Los U$D8.35 millones de dólares que cuesta el Aristocrat, un bunker de súper categoría que ofrece la empresa Rising S Bunkers, cuenta con sauna, gimnasio, salón multimedia, polígono de tiro y piscina.

Pero los EEUU no el único país en el cual silos de misiles que datan de la Guerra Fría han sido remodelados para acomodar a las clases más altas. Vivos Europa One, en Alemania y The Oppidum, en la República Checa, también son masivos bunkers comunitarios que nacieron en el período de paranoia nuclear entre Norteamérica y la ex-Unión Soviética. Como cabe esperar, tanto los bunkers individuales como aquellos silos nucleares remodelados, poseen gruesas paredes de concreto reforzado, puertas blindadas y cámaras de seguridad. Además, para garantizar una vida sustentable dentro de ellos, todos cuentan con generadores de energía (paneles solares en la superficie), agua potable, sistemas de filtrado de aire, jardines hidropónicos, es decir, todo lo indispensable para soportar un largo período de tiempo dentro de ellos.

Podríamos especular que la transición que debe atravesar una familia de millonarios para abandonar sus mansiones e internarse durante un tiempo prolongado dentro de un bunker no les sería demasiado traumática. Acostumbrados al sentimiento elitista de no pertenecer a las masas de personas “comunes y corrientes”, es de esperar que se adapten perfectamente a la sensación de estar encerrados en un ámbito seguro y exclusivo. Debido a que estos bunkers les ofrecen exactamente los mismos lujos que sus hogares en el exterior, su estadía dentro de sus bunkers podría considerarse como una simple anécdota más dentro de sus vidas.

No caben dudas que, en caso de ocurrir una catástrofe global de proporciones épicas, los únicos que probablemente queden en pie sean aquellos pertenecientes al 1% compuesto por las personas más ricas del planeta. Muchos pensarían que, en el caso de una pandemia letal incurable, un bombardeo nuclear globalizado o una catastrófica aceleración del calentamiento global, a esta minoría de multimillonarios no les servirán demasiado unos pocos años más de vida dentro de un bunker. Pero si esta provisoria medida de aislamiento fortificado no resultase suficiente, existe un último recurso. ¿O acaso hay otra razón que motive la frenética carrera de Space X y demás empresas similares por colonizar otros planetas?


El texto anterior expresa mis ideas y opiniones inspiradas en: 
Business Insider: Here’s a look inside a 15-story underground doomsday shelter. (https://www.businessinsider.com/photos-of-survival-condo-project-luxury-doomsday-shelter-2017-4)
Forbes: Billionaire Bunker Owners Are Preparing For The Ultimate Underground Escape. (https://www.forbes.com/sites/jimdobson/2020/03/27/billionaire-bunker-owners-are-preparing-for-the-ultimate-underground-escape/#8d75f8f4e12a)
CNN News: Billionaire bunkers: How the 1% are preparing for the apocalypse. (https://edition.cnn.com/style/article/doomsday-luxury-bunkers/index.html)

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