Written by ciencia y tecnologia, futuro

El impacto del transporte internacional en el cambio climático

La era de la globalización sobrevivirá a la pandemia del coronavirus. Es posible que algunas fronteras sean más reticentes a abrirse que otras, como también es posible que existan ciertos focos de proteccionismo económico, e incluso xenófobo, en varios países del mundo.

Lo que está claro es que el comercio internacional no va a desaparecer. El entramado que se ha construido durante décadas y que supone el envío de mercancías y el comercio por prácticamente toda la faz de la tierra seguirá resistiendo con fuerza.

Sin embargo, existe otro desafío al que tendremos que enfrentarnos, por mucho que lo ignoremos. Hablamos del cambio climático, y el transporte internacional en plena globalización es una contribución muy importante al aumento de CO2 en la atmósfera.

El transporte marítimo y el CO2

Si alguna vez has comprado online, cosa que en estos tiempos es casi seguro, es posible que conozcas de dónde viene tu compra. Digo posible porque el comercio internacional y la deslocalización son tan complejos que en ocasiones resulta de gran dificultad saber quién ha fabricado nuestro producto, por mucho que la etiqueta diga algo tan famoso como el «made in China».

Sea como sea, has de saber que aproximadamente el 90 % de los productos que se comercian entre países se transportan vía marítima, lo que significa una legión de navíos preparados para dejar el producto en tu puerta. Y, claro está, las emisiones de CO2 que los viajes por los siete mares provocan.

Las emisiones marítimas suponen el 3 % de la emisión de dióxido de carbono a la atmósfera, la misma cantidad que las emisiones en el sector de la aviación. Aunque este porcentaje pueda parecer algo pequeño, imaginemos que el transporte marítimo fuera un país; en este caso, sería el sexto país más contaminante del mundo. Solo un sector de nuestra economía, el transporte marítimo, produce el 3 % del CO2; algo que dice mucho.

Y no solo eso, sino que se prevé que, si la actividad del transporte marítimo sigue aumentando como hasta ahora, podría a pasar a suponer un 17 % de las emisiones de CO2 para el año 2050. Estas son muy malas noticias, sobre todo cuando en 2018, las Naciones Unidas ya avisaron que teníamos solo 12 años para evitar unos niveles catastróficos de calentamiento global y un punto de no retorno. Es necesaria una revolución verde en el sector del transporte.

Energía verde

La ONU ha establecido un objetivo de recorte de emisiones de CO2 para el año 2050, basado en recortar un 50 % las emisiones totales respecto a los números del 2008. Es un objetivo ambicioso, y sobre todo teniendo en cuenta que el transporte marítimo no para de crecer. Por lo tanto, la única solución posible es investigar e impulsar las energías limpias o verdes que ayuden a propulsar a estas ciudades flotantes sin emitir dióxido de carbono.

No obstante, hoy en día todavía se están construyendo nuevos barcos de transporte que pretenden estar operativos durante décadas, y como podemos imaginarnos, se construyen con tecnología convencional y no están pensados para las emisiones cero.

Para ponernos más optimistas, ya se están probando navíos que queman hidrógeno en motores diésel y que no liberan dióxido de carbono a la atmósfera. Produce cierto contaminante, pero es absorbido rápidamente y sin peligro alguno, convirtiéndolo en nitrógeno y agua.

En los próximos años, veremos toda clase de innovaciones y experimentos ya no solo en el transporte marítimo, sino en multitud de sectores económicos. Una inversión a gran escala para la renovación de las fuentes de energía crearía millones de empleos en todo el mundo y dejaría atrás a las industrias más contaminantes. Hace falta voluntad política y mover ficha para una reconversión mundial.

Transformación empresarial

Maersk es la empresa líder en el transporte marítimo de contenedores quien ha anunciado la conversión de su flota al completo para alcanzar el objetivo de cero emisiones en el año 2050. Ha invertido cientos de millones de dólares desde 2014 con el objetivo alcanzar un proceso de creación de energía eficiente y limpia. El objetivo a corto plazo de Maersk quería reducir las emisiones en un 60 %. Para ello, se han valido de experimentos con diferentes combustibles y el desarrollo de baterías eléctricas.

La realidad de Maersk pone de manifiesto que la voluntad de las empresas, sin ayuda de los gobiernos y de la industria en sí misma, queda muy limitada. La inversión a gran escala en un mundo interconectado es más necesaria que nunca. Para el año 2021, Maersk y una empresa japonesa llamada Tsuneishi Facilities & Craft, tienen planeado la construcción del primer ferry que funcione con hidrógeno y diésel. Si los gobiernos dedicaran un presupuesto mayor en financiar la reconversión industrial verde, las empresas dejarían de estar con las manos atadas.

Hidrógeno

El hidrógeno es la solución más viable y prometedora para las compañías que necesiten acercarse al objetivo establecido por la ONU. Es limpia y se adapta a diferentes tamaños de navíos.

Como todo, cuenta con un inconveniente importante y es su almacenamiento. El hidrógeno comprimido ocupa 15 veces más de espacio en comparación con el diésel para la misma cantidad de producción de energía. Hasta el momento, otra opción es utilizar un sistema combinado con un motor de combustión interna que utilice diésel y combustible líquido como el hidrógeno. Lógicamente, esta combinación seguiría produciendo una cantidad considerable de CO2 que se liberaría a la atmósfera.

Otra de las trabas más importantes para la utilización de un combustible como el hidrógeno es su más elevado coste. Construir un gran barco de transporte de contenedores cuesta entre 10 y 15 millones de dólares más que un barco convencional que utilice diésel.

No parece que se pueda aplicar una solución inmediata para sustituir una flota mundial tan enorme y alcanzar emisiones cero de aquí a un año, pero hay un camino claro para seguirlo. Cualquier coste merecerá la pena, porque nos estamos jugando dejar a nuestros hijos y nietos un planeta habitable y lleno de vida.


El texto anterior expresa mis ideas y opiniones inspiradas en: 
https://edition.cnn.com/2019/10/03/business/global-shipping-climate-crisis-intl/index.html

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