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Alarico y el principio del fin de la Antigua Roma

Existen pocos momentos en la historia tan trascendentales y que hayan tenido tanta repercusión en definir los siglos venideros y las bases de la sociedad occidental moderna. Hablamos del legado del antiguo Imperio Romano.

Aunque se pueda pensar que la caída de Roma por parte de los godos o bárbaros, como se les llamaba a todos aquellos fuera de la «civilización» (un concepto que además perduraría en el seno de nuestras sociedades modernas para definir a aquellos fuera de las fronteras), significase una ruptura total con la cultura y costumbres romanas, esto no fue así.

Los godos que se establecieron en los antiguos territorios romanos adoptaron las estructuras sociales preexistentes. La religión oficial del imperio, el cristianismo católico, convertiría a muchos de ellos que provenían de diversas religiones paganas e incluso del arrianismo, una creencia del cristianismo que fue considerada finalmente herejía.

El desastre de la batalla de Adrianópolis en el 378 d. C. donde los godos, alanos y hunos consiguieron derrotar a un contingente enorme de tropas romanas y matar al emperador Valente, supuso una espiral de decadencia que llevaría al saqueo de Roma por parte de Alarico, el rey visigodo, en el año 410 d. C.

Alarico I, rey de los visigodos

Roma ya no era el poderoso imperio de antaño. Su debilidad, tanto interna como externa, propició que los godos y otros bárbaros asaltaran las fronteras con frecuencia en sus dos últimos siglos de historia. Alarico I, que fue considerado el primer gran rey de los visigodos, fue quien derribaría las puertas de Roma.

La propaganda romana de los godos y de las tribus bárbaras podría darnos a entender que aquellos pueblos eran poco menos que salvajes, pero la realidad es que los bárbaros llevaban siglos en contacto con Roma y habían aprendido mucho de ellos, hasta el punto de mejorar sus tácticas militares y construir sociedades más prósperas. Esta madurez supuso un mayor reto para Roma, quien veía como los bárbaros ya no eran las tribus desorganizadas de antaño, sino pueblos que conformarían todo un desafío para su propia supervivencia.

La expansión de los pueblos godos comenzó en el año 50 d. C. y llegaron al continente europeo en tres grupos, que después fueron asimilados por los gauti o gautas, dando lugar a la palabra godo. A su vez, se dividieron en ostrogodos (godos orientales) y visigodos (godos occidentales).

Después de frágiles tratados que los convertían en federados y de dividir el Imperio en dos mitades, Alarico I fue nombrado rey de los visigodos en el año 395 d. C. Entre las filas romanas, existía una cantidad ingente de soldados provenientes de regiones bárbaras y esto granjeó la suspicacia de muchos romanos, quienes tenían que enfrentarse cada año a asaltos extranjeros allende las fronteras.

Ese mismo año, moría Teodosio y el Imperio se repartió entre sus hijos Honorio y Arcadio. Alarico estuvo al servicio de los romanos, pero los nuevos emperadores decidieron no pagarle por sus servicios. Era el principio del fin.

Saqueos e invasiones

Alarico comenzó invadiendo Macedonia, Tracia y toda la península griega. Ciudades milenarias como Atenas, Corinto, Megara y Esparta eran invadidas. Fueron saqueadas o se cobraron impuestos desorbitados para enriquecer al pueblo visigodo.

Una de las figuras más importantes para detener a Alarico fue el general romano Estilicón, un semibárbaro romano que pagó a Alarico para abandonar su plan de atacar Roma. Llegó a aceptar ser el gobernador de Iliria, aunque más adelante decidió embarcarse en una nueva campaña.

Alarico invade Italia e intenta avanzar hasta Roma en el año 400, pero Estilicón lo detiene en la batalla de Polenza. Poco después, vuelve a derrotarlo en las proximidades de Verona. Esta derrota doble significaría la construcción del Arco de Triunfo erigido en el año 404.

El deseo del emperador occidental Honorio era volver a unificar el imperio, aunque tuviera que luchar contra su hermano. Para ello, quería hacerse valer de los ejércitos de Alarico con la aprobación de Estilicón. Sin embargo, su hermano Arcadio, el emperador oriental, muere inesperadamente y la campaña militar se detiene.

Honorio se negó a pagar a los visigodos el precio requerido por esta campaña, ejecutó a Estilicón y en los territorios romanos comenzó a perseguirse a los bárbaros y a sus familias, acusados de conspiración y deslealtad para con el imperio. Alarico vuelve a poner sus ojos en Roma.

La caída de la Ciudad Eterna

Alarico llega a las puertas de Roma y exige un pago astronómico que le es concedido para evitar su invasión. Después, viaja a Rávena donde se encontró con el emperador Honorio, quien vuelve a menospreciar a Alarico con negociaciones tediosas y alargadas en el tiempo.

El rey visigodo vuelve a las puertas de Roma y el 24 de agosto del año 410, la Ciudad Eterna, después de ocho siglos de permanecer intacta, cae bajo tropas visigodas. Las tropas entran por la puerta Salaria al nordeste con órdenes de saquearlo todo, excepto las iglesias cristianas, pero evitando un excesivo derramamiento de sangre. El saqueo duró seis días y seis noches y Gala Placidia, hija de Teodosio y hermana de Arcadio y Honorio, fue capturada.

Alarico siguió saqueando las ciudades de la península y marchó rumbo a Sicilia, con la misión de viajar al norte de África valiéndose de una poderosa armada, pero una gran tormenta acabó hundiendo la mayor parte de los barcos y Alarico moriría entre fiebres, probablemente víctima de la malaria.

El tesoro de Alarico

Roma fue el centro del mundo durante largos siglos y su acumulación de riquezas no tenía parangón. Alarico obtuvo 5.000 libras de oro, 30.000 libras de plata, 3.000 libras de pimienta y 4.000 piezas de seda en su primera marcha hacia la ciudad, con la que los romanos pudieron evitar la masacre.

Sin embargo, los visigodos también tomaron un gran copón hecho con 918 kg de plata y el tesoro del templo de Jerusalén que los romanos habían saqueado en el año 70. No se conoce específicamente todos los detalles del botín, pero tuvo que ser inmenso, incluso en una época en la que la ciudad ya no era la próspera urbe de antaño.

Hace varios años, comenzaron los trabajos para buscar el mítico tesoro de Alarico en Cosenza, donde está enterrado Alarico. El gobierno municipal se puso manos a la obra, pero no se sabe si el tesoro existe de verdad. De lo que quedan pocas dudas es de que Alarico fue enterrado en un lugar desconocido de la ciudad. Para construir la tumba, el cauce del río fue modificado para cubrirla por completo y así ocultarla para siempre.

Con la invasión de Alarico, Roma quedaba ahora más expuesta que nunca y anunciaba el principio del fin del Imperio. Aún quedaba el golpe definitivo y Atila aún estaba por llegar.


El texto anterior expresa mis ideas y opiniones inspiradas en
https://historiageneral.com/2014/05/27/alarico-i-rey-de-los-visigodos/
https://www.sergioalejogomez.com/alarico-y-el-saqueo-de-roma/
https://antareshistoria.com/el-saqueo-de-roma-por-alarico-ano-410-d-c/
https://franciscojaviertostado.com/2017/10/02/el-tesoro-de-alarico/
muyhistoria.es/curiosidades/preguntas-respuestas/donde-esta-el-botin-del-rey-alarico-391468398625

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