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Ciudades de Sudamérica: Paraty

Paraty es un destino fantástico y muy peculiar, con muchísimas cosas que hacer y disfrutar, donde la ecología y la cultura se distinguen como atributos sobresalientes de su singularidad.

Es una ciudad que alberga turistas durante todo el año, desde brasileros que llegan de las distintas regiones para gozar de un fin de semana en sus hermosas playas hasta turistas venidos de otros continentes. Todos ellos configuran un pintoresco movimiento en las calles dándole una vida única a este pequeño pero hermoso lugar en medio de la naturaleza.

El Centro Histórico de Paraty fue declarado patrimonio nacional por el Instituto del Patrimonio Histórico y Artístico Nacional, y es una atracción en sí mismo. El caserío colonial preservado y las calles de piedras, donde no circulan automóviles, atrae a miles de visitantes, principalmente durante la noche. Los bares y restaurantes colocan las mesas delante de sus establecimientos, para que los turistas y la población local disfruten de esa energía que recorre sus calles y plazas, siempre con gente sonriente, bailando al son de la música que no para de escucharse en algún rincón durante todo el día.

Lo recomendable en Paraty es sumergirse espontáneamente en los románticos encantos que ofrece este destino sensacional. Sentir la música que brota de sus calles a partir del crepúsculo y hacerse uno con la bohemia y el arte local interactuando con su gente. Experimentar cada día alguna propuesta culinaria diferente y tomarse una refrescante caipiriña en cualquiera de los puestos callejeros. Y por supuesto descansar en la playa de alguna isla, hay tantas y tan hermosas que les costará decidirse por una sola. Así que, si van por varios días, pues lo mejor será explorar hasta encontrar ese mágico lugar que parece fue hecho solo para ti.

 

Historia de Paraty

En los siglos XVII y XVIII, Paraty fue un importante puerto a través del cual el oro fluía de Minas Gerais, con destino a Río de Janeiro y luego a Portugal.

Perteneció al Municipio de Angra dos Reis hasta febrero de 1667, fecha en que el Rey Alfonso VI de Portugal le concedió la categoría de Villa, debido a su desarrollo económico y relevancia, nombrándola oficialmente “Vila de Nossa Senhora dos Remedios de Paraty”.

Después del ciclo del oro, vino el ciclo de la Caña de azúcar, con la producción de la cachaça de Paraty, con cientos de alambiques por todo el municipio. Pero después hubo un período de declive en que la ciudad quedó olvidada, debido a que el único acceso por tierra era el precario descenso desde la sierra, que los troperos realizaban en lomos de burros.

La apertura de la carretera Rio-Santos, en la década del 70 del siglo XX, encontró una ciudad olvidada por el tiempo, con su caserío colonial en estado precario.

El giro que tomó la ciudad como patrimonio histórico garantizó la preservación de la arquitectura del centro histórico, lo cual aportó un nuevo período de riqueza para la ciudad, que supo muy bien como subirse al boom del turismo y desde entonces ha cobrado una vida inusitada.

Hoy Paraty forma parte de la Estrada Real, la mayor ruta de turismo del Brasil, con 1.630 km que atraviesan los estados de Minas Gerais, Río de Janeiro y São Paulo.

 

¿Qué hacer en Paraty?

Lugares históricos

Paraty fue, durante el período colonial brasileño, sede del puerto exportador de oro más importante de Brasil. Conserva intacto el estilo colonial de todas sus construcciones. Muchas han sido restauradas, pero sin dejar atrás el estilo colonial y se han convertido en restaurantes, bares y tiendas de artesanías regionales.  

Se destacan sus pequeñas iglesias que tienen un aspecto simple pero cálido a la vez, con paredes blancas con toques amarillos y ocres, típicos del estilo colonial. Las iglesias en Paraty eran destinadas a un determinado público según el color de su piel. La Iglesia de Santa Rita era la iglesia de los mulatos libres. Fue inaugurada en 1722 y es actualmente la iglesia más antigua de Paraty.

La Iglesia Matriz de Nossa Senhora do Rosario es una iglesia de estilo manierista inaugurada en 1757 en el medio del centro histórico. Era usada por los esclavos en la época de la colonia en Brasil y tiene una arquitectura muy simple. Todas las iglesias de la ciudad tienen su fachada orientada al mar. La Iglesia es utilizada actualmente para conciertos, obras de teatro y exposiciones.

El museo de Arte Sacra está adentro de la Iglesia de Santa Rita y conserva múltiples objetos de ceremonias litúrgicas utilizados en bautismo, bodas, rituales de entierros, misas y una variedad de rituales que ocurrían en el interior o el exterior de las diversas construcciones religiosas de Paraty.

 El fuerte Defensor Perpetuo está ubicado en un morro al norte del centro histórico. Se llega luego de una breve caminata de 20 minutos. Fue construido en 1703. Hay cañones en los jardines y dentro del edificio hay algunas exposiciones históricas y artesanías locales. Lo mejor es la vista que se obtiene desde arriba, una panorámica de toda la bahía.

A muchas de las playas sólo se puede llegar en barco. Todos los días por la mañana salen un buen número de embarcaciones desde el muelle de Paraty para recorrer su bahía. Cada una hace un recorrido diferente cada día. El paseo dura unas cinco horas, durante las cuales se hacen tres o cuatro paradas para bañarse en diferentes playas. Los precios de los paseos son muy parecidos entre una y otra embarcación. Y las propuestas muy distintas entre sí. Hay embarcaciones con una onda más familiar mientras que otras son para gente joven que quiere salir de fiesta. Y sí que se arman grandes fiestas sobre los barcos. Incluso hay empresas a las que les pagas 100 reales y tienes barra libre en bebidas y unas cuantas carnes a la parrilla. Eso más unos buenos parlantes y un dj a bordo del barco hacen del paseo una fiesta difícil de resistir. En Paraty se goza, y se goza por todo lo alto.

Rodeadas por la exuberante Mata Atlántica y con aguas de un verde y azul intensos, las playas están entre los mayores encantos de Paraty. Son cerca de 120 opciones, entre playas e islas capaces de quitarte el aliento. Sin duda que no podrás conocerlas todas, por lo menos en un solo viaje, no solo por la cantidad, sino porque su acceso requiere cierto grado de movilidad. Y, en este sentido, casi ninguna de las más bonitas se encuentra en el Casco Histórico de la ciudad. A continuación, nombraremos las más famosas y populares, que no por ello dejan de ser de las más bonitas por visitar.

Las playas de Paraty

Vila Trinidade es uno de los destinos más buscados en Paraty, por sus playas bellísimas, su fácil acceso desde tierra, y por su onda hippie, desenfadada y natural. Se encuentra a 28 kilómetros del Centro Histórico, dentro del Área de Protección Ambiental (APA) del Cairuçú, complementando un área del Parque Nacional de la Serra da Bocaina. De este modo, la selva a su alrededor está preservada rodeando cinco de las más bonitas playas de Paraty y que conforman el pueblito de Trinidade: la Brava, de Fora, Cepilho dos Ranchos, Praia do Meio y Cachadaço.

Durante la década del ’70, Trindade se convirtió en un punto de encuentro para los hippies de todo el continente. Allí llegaban los aventureros desde lejos, enfrentando la terrible carretera de tierra para acampar en sus playas. Desde 1990 hasta hoy el turismo se apoderó de la villa. Las casas de los pescadores se convirtieron en posadas y bares, se abrieron restaurantes y tiendas de artesanías, y el acceso fue asfaltado.

Praia do Sono. Un paraíso oculto entre los montes. No es una playa de fácil acceso, está a unos 45 minutos de Paraty y la caminata es retadora, cuesta arriba y te quita el aliento. Es una hora y media de caminata y constante sudor, pero lo que encuentras luego de atravesar esa especie de mini selva es un verdadero paraíso. Desde aquí también se puede acceder a las playas de Antigos y Antiguinhos, y un poco más lejos, a la playa de Ponta Negra. De este modo, las cuatro playas conforman uno de los conjuntos más bellos de la región. Ya que el esfuerzo es arduo se aconseja que, en vez de ir a pasar el día, por lo menos vayan preparados para acampar por un par de días y gocen de un verdadero espectáculo natural.

 

La noche de Paraty

Por último, no podemos dejar de mencionar la vida nocturna de la ciudad. No es necesario recomendar ningún lugar en especial, simplemente es cuestión de salir a pasear por sus calles y seguir el sonido de la música. Una vez que encuentres su origen, solo hay que pedirse alguna bebida en uno de los tantos bares rodantes de la ciudad y disfrutar.  Y cuando el espectáculo acabe, basta con preguntarle a algún local donde sigue la música. Te llevarán amablemente al siguiente destino, que probablemente sea algún bar donde estén bailando samba o fojo.

Un dato preciado es saber que todos los lunes entre las 7 y 8 de la noche, los músicos locales se juntan en la plaza de la ciudad a tocar samba de manera gratuita, en cuestión de minutos el pueblo entero se hará presente y por tres o cuatro horas la gente no dejará de bailar. Así como lo leyeron, un lunes por la noche. En Paraty no hay día malo para celebrar.

 

El texto anterior expresa mis ideas y opiniones

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