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Grecia y el origen de la democracia

Somos hijos de la historia. La certeza de esta frase es más clara cada vez que estudiamos nuestro camino como especie. Las estructuras y la política de las sociedades occidentales no son más que un mero reflejo de las civilizaciones antiguas, de su propia historia, de sus aciertos y errores.

Entre ellas, destaca la democracia ateniense, surgida en el seno de la que sería la cuna de la filosofía y cultura occidentales. Sin embargo, la democracia en Atenas tenía sus propias características y dista bastante de lo que conocemos hoy día y de lo que significa la democracia parlamentaria moderna. Repasamos sus orígenes y sus claves.

El dominio de Atenas

La Grecia del siglo V a. C. no era un país unido, todo lo contrario. Las ciudades-estado de la península y las islas griegas conformaban un paisaje helenístico continuamente en cambio. A veces, las guerras arrasaban el futuro país, y en otras ocasiones, el comercio sustituía a las espadas.

Atenas destacó sobre otras ciudades-estado y sobre otros imperios debido al modo de vida democrático, que se basaba en los valores e ideales de igualdad, libertad, justicia y respeto a la ley. Esto nos suena a los valores que nuestros políticos aseguran defender en nuestras sociedades modernas, pero hay diferencias abismales.

Atenienses como Solón, Clístenes, Efialtes, pero sobre todo Pericles, junto a sus reformas, llevarían a Atenas a su Edad de Oro. Al contrario de lo que se pueda pensar, grandes filósofos como Aristóteles y Platón serían muy reticentes con la joven democracia. Platón hacía uso de su argumentario antidemocrático en su célebre libro «La República», donde defendía la figura del rey filósofo y consideraba a la democracia como algo de escasa eficiencia.

Incluso en esta era, la democracia ateniense tuvo su base en los acontecimientos que fueron desarrollándose en el mundo antiguo. La historia es un conglomerado de acción-reacción y de evolución, y es por eso por lo que necesitamos repasar las bases precedentes a un sistema democrático como el de Atenas.

Reyes y tiranos

Después del saqueo e invasiones de los misteriosos «Pueblos del mar», una confederación de tribus migratorias que supusieron, entre otras causas, la entrada del mundo antiguo en una Edad Oscura y el fin de la Edad de Bronce, comenzaba la época de la Grecia arcaica.

El desarrollo de los diferentes pueblos griegos entre los años 800 y 500 a. C. llevaron a sus pequeñas comunidades a ser gobernadas en principio por monarquías locales. La evolución de estas sociedades dio paso a las jerarquías tribales y el comercio creó fuertes élites económicas que subyugaron a sus pueblos. A estos líderes se les conoció como tiranos.

La población de la Antigua Grecia se expandió y estas élites se vieron obligadas a realizar concesiones al pueblo. El nivel de vida de las clases más bajas mejoró progresivamente y la estructura militar evolucionó hasta que los pequeños campesinos de las ciudades-estado conformaron una capa fundamental en la defensa de su ciudad. Esta representatividad sería un factor clave para la figura de los soldados, quienes serían militares adscritos a la defensa de su propio modo de vida. Junto a ello, las primitivas constituciones establecieron oficialmente las bases de la democracia y las continuas revoluciones acabaron por echar a los tiranos y sustituirlos por gobiernos democráticos.

Reformas

Para algunos, Solón fue un gran impulsor de la futura democracia, ya que basó la representación social y el ejercicio del poder en elementos materiales. De esta manera, se quebró un monopolio aristocrático que abriría la polis o ciudad-estado a todas las clases sociales y que no se basaba únicamente en derechos de nacimiento.

Los éxitos militares de Atenas llevarían a Clístenes, de origen noble, a la reforma de las instituciones atenienses después del derrocamiento de la tiranía de Pisístrato. Sus reformas se basaron en la igualdad ante la ley de todos los ciudadanos y la eliminación de los privilegios de clase. Dividió a Atenas en diez tribus heterogéneas y abrió el camino de sus ciudadanos a las asambleas donde podían participar todos los atenienses, eligiendo a su vez a los jueces y a los comandantes en jefe. Así, el poder ejecutivo, legislativo y judicial estaría controlado por los propios ciudadanos.

El líder democrático de Atenas más conocido fue Pericles. Condujo a sus compatriotas durante los primeros dos años de la Guerra del Peloponeso, fomentó las artes y la literatura mediante impuestos, comenzó ambiciosos proyectos de construcción como la Acrópolis de Atenas, el Partenón y otros monumentos y sus reformas se definieron por algunos como «populistas», dando lugar al uso de un término que seguimos utilizando hoy en día en situaciones similares. Pericles también introdujo el ostracismo, es decir, el exilio votado por la asamblea cuando una figura política acumulaba demasiado poder.

Diferencias clave y democracia moderna

Cuando hablamos de democracia ateniense, introducimos el elemento de la representación de «todos los ciudadanos» constantemente. No debemos olvidar que la Antigua Grecia y también Atenas fue una sociedad esclavista y que miles de personas en el Ática no tenían derecho a voto, entre ellos los esclavos y las mujeres. Únicamente los varones adultos que fuesen ciudadanos atenienses y que hubieran terminado su entrenamiento militar podían votar.

Por otro lado, la democracia ateniense era de estilo directa y asamblearia. El pueblo ejerce su poder directamente sin depender de representantes que actúen en su nombre. La democracia directa como la de la Antigua Grecia en una sociedad actual sería harto complicada debido a la imposibilidad de reunir físicamente a los electores y la dificultad de atender tradicionalmente todas las peticiones individuales para la toma de decisiones. La población de Atenas en el siglo IV a. C. podría calcularse entre 250.000 y 300.000 personas, de los cuales solo 30.000 personas tenían derecho a votar.

Sin embargo, en un mundo digital como el nuestro y en constante evolución, ya están surgiendo iniciativas y presiones para transformar nuestro modelo democrático y hacerlo más participativo y directo. Las nuevas tecnologías nos permitirían tomar decisiones directas con más facilidad sin estar presentes físicamente. Este concepto se le denominaría democracia directa digital y existen varios movimientos como el 15M, el Movimiento Occupy o los Chalecos Amarillos que buscan dicha implantación.

Lo que es cierto es que, en la actualidad, muchos ciudadanos buscan una mayor representación y una voz que defienda sus intereses reales, sobre todo en épocas de crisis donde se han tomado decisiones que han afectado directamente a la ciudadanía y que no han podido votar, o que por el contrario, se ha votado a su nombre sin referéndum alguno.

Sea como fuere, la democracia de la Antigua Grecia, y sobre todo de Atenas, construyó los pilares de la democracia en nuestro mundo. La República romana asimiló tanto su política como su cultura y sirvió de base para el desarrollo de sociedades posteriores. Muchos siglos después, se rescataría el nombre de la democracia ateniense para recuperar una voz perdida, la cual llevaría a la creación de las democracias parlamentarias modernas.


El texto anterior expresa mis ideas y opiniones inspiradas en
https://historiaeweb.com/2017/11/12/origen-democracia-ateniense/
https://www.elindependientedegranada.es/blog/democracia-atenas-pericles
National Geographic Historia. Tomo 7. Colección 2019.

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