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Martin Scorsese, el más grande detrás de las cámaras

Pocos directores de cine han logrado prevalecer tan exitosamente dentro de la exigente industria de Hollywood como lo ha hecho el neoyorquino Martin Scorsese. A pesar de ser considerado como el mejor exponente del cine de gangsters, también demostró ser lo suficientemente versátil como para dirigir excelentes películas de todos los géneros imaginables. A tan sólo un año del estreno de El Irlandés, la herencia cinematográfica de este genio del séptimo arte se encuentra más vigente que nunca.

Cuando uno repasa cada una de las películas de su extensa carrera como director, resulta casi increíble que Martin Scorsese haya ganado solamente un Oscar de la Academia. Pero si, además, tenemos en cuenta que fue por la dirección de Infiltrados (2006), nos damos cuenta que, evidentemente, el premio máximo de la industria de Hollywood pierde su relevancia. No se trata de que esta sea una mala película, pero no caben dudas de que no es la mejor obra de este genio de las cámaras. Comparándola con joyas de su filmografía como Toro Salvaje (1980) o la reciente y magistral El Irlandés (2019), podemos darnos cuenta que los premios Oscar no necesariamente se otorgan a aquellas películas que realmente lo merecen.

Si bien sus mejores filmes fueron aquellos dedicados a retratar al violento mundo de la mafia norteamericana, Scorsese también dio sobradas muestras de su gran capacidad para retratar como ningún otro los más variados argumentos. Pocos directores hubieran tenido la valentía de ofrecerle al mundo una nueva –y muy controversial- mirada sobre la vida de Jesucristo. La última tentación de Cristo (1988) nos mostró a un ser humano que dudaba de las implicancias de ser el hijo del Creador, una cuestión que llevó a la Iglesia católica a intentar boicotear el film, sin ningún éxito. Este monumental film de Scorsese demostró que el cine no tiene por qué contentarse con ser un simple medio de entretenimiento: también puede convertirse en un inmejorable recurso para replantearnos las concepciones sociales establecidas.

Uno de los aspectos más destacados de Scorsese es que, a pesar de su avanzada edad, demuestra una incansable vitalidad para abordar los argumentos más desafiantes y controversiales. Tal como lo describió su actor predilecto, Leonardo DiCaprio, “Todos crecimos viendo sus películas, y él sigue haciendo cosas que son punk rock. Eso es un logro tremendo”.

No existe mejor ejemplo de ello que su delirante film El Lobo de Wall Street, el cual retrata la desenfrenada vida plagada de excesos de Jordan Belfort, un corrupto corredor de bolsa del corazón financiero de los EEUU. Pocos de aquellos que conocen la filmografía de Scorsese hubieran podido imaginar que esta electrizante película haya sido dirigida por él y no un joven director cargado de vigor y nuevas ideas. Pero debemos tener en cuenta que sus comienzos dentro de la industria del cine no fueron precisamente atendiendo tediosos cursos sobre la teoría de hacer películas. Uno de sus primeros trabajos fuera de la silla del director fue la edición de la película Woodstock (1970), la cual ganó un Oscar como mejor documental.

Justamente la manera en que sus filmes son editados es uno de los sellos característicos que destacan a cada una de sus obras. Sus recursos son tan efectivos que, aunque los veamos repetidos una y otra vez, siempre nos hacen acordar de por qué Scorsese es considerados uno de los directores más talentosos de la historia del cine. Son sus seguimientos sin cortes de los personajes, cámaras lentas y congelamientos de imagen los que destacan su original y muy personal manera de contar historias en la pantalla grande. Por supuesto, este director neoyorquino también se destaca por su irrestricto uso de la violencia y las obscenidades, elementos que por lo general también suelen estar cargados de buenas dosis de humor negro.

Es cierto que Scorsese probablemente sea más recordado por sus numerosas películas que involucran a la mafia italiana y ese es un legado de enorme relevancia. Tras haber filmado su documental Italoamericano (1974), nadie puede ser más apto para describir la intimidad de la vida de los inmigrantes italianos en los EEUU como Martin Marcantonio Luciano Scorsese.

Si bien muchos otros grandes directores de Hollywood han logrado representar de excelente manera el costado humano y violento de la mafia italiana en Norteamérica –El Padrino de Francis Ford Coppola y Los Intocables de Brian De Palma son buenos ejemplos de ello-, Martin Scorsese sigue siendo el líder indiscutible de este sub-género cinematográfico. ¿Cómo olvidar las intensas actuaciones de Robert DeNiro y Joe Pesci en la aclamada Buenos Muchachos? Tanto esta adaptación de la historia real del gangster Henry Hill como sus otras películas que involucran a la mafia italoamericana (Casino, El Irlandés, Infiltrados) se destacan por sus ingeniosos diálogos y una dirección magistral de los actores.

Pero Scorsese también demostró que su talento excede cualquier tipo de encasillamientos. Luego de haber dirigido con su usual maestría películas románticas (La Edad de la Inocencia, 1993), thrillers (La Isla Siniestra, 2010), comedias (Después de Hora, 1985), biografías (El Aviador, 2004) y hasta un documental sobre Bob Dylan, puede decirse que su versatilidad no admite discusión posible. Sin embargo, son sus filmes más clásicos que retratan el lado oscuro del ser humano los que realmente han colocado su marca dentro de la historia cinematográfica de Hollywood. Scorsese consiguió reflejar de manera épica la soledad y la neurosis que acosaban a un excombatiente de Vietnam en la excelente Taxi Driver (1976), con una memorable actuación de un joven Robert DeNiro.

Gracias a sus innovadoras técnicas y estilo narrativo, Martin Scorsese pasará a la historia como uno de los directores de cine más talentosos de Hollywood. Un apasionado de su arte, demostró su compromiso por lograr que las viejas joyas del cine se preserven a lo largo del tiempo mediante su proyecto The Film Foundation. Su habilidad para sacar lo mejor de sus actores ha logrado que muchos de ellos ganen incontables premios Oscar, Palmas de Oro y Globos de Oro.

Lamentablemente, todo tiene un final y Scorsese ha declarado que es probable que El Irlandés sea la última película de su carrera. Al igual que la triste historia que relata esta monumental muestra de su talento fílmico, el paso del tiempo es tan inevitable como devastadoramente solitario. Pero, a diferencia de muchos de los oscuros y misantrópicos personajes que protagonizan muchas de sus películas, su legado brillará por siempre en cada pantalla en la que se proyecte cualquiera de sus inolvidables películas.



El texto anterior expresa mis ideas y opiniones inspiradas en
Britannica: Martin Scorsese Biography. (https://www.britannica.com/biography/Martin-Scorsese)
IMDb: All Martin Scorsese Movies Ranked. (https://www.imdb.com/list/ls068200254/)
Scorsese Films: Guide to Top Martin Scorsese Films. (http://www.scorsesefilms.com/)
The Guardian: Martin Scorsese: ‘Maybe The Irishman is the last picture I’ll make’. (https://www.theguardian.com/film/2019/dec/20/martin-scorsese-maybe-the-irishman-is-the-last-picture-ill-make)

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