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Alan Turing, el hombre que sabía demasiado, David Leavitt

Salvó a millones de personas, fue pionero de la informática y la inteligencia artificial, fueron grandes sus aportes como biólogo matemático y recibió como premio la castración química por ser homosexual. Eso lo llevó a la muerte.

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… “Bajo el mando del general Eisenhower, las fuerzas navales aliadas, con un fuerte apoyo aéreo, han comenzado esta mañana el desembarco de las tropas aliadas en la costa norte de Francia”. Esto era lo que se oía decir en la radio, el medio de comunicación más usado en la guerra. Era 6 de junio de 1944.

Había sido la acción combinada más grande jamás vista en la historia, fue bautizada con el nombre del “Día D”.

Mantener a más de 100 mil soldados, más el millón que se encontraban ya en tierra, significaba un enorme reto logístico. El mar era la ruta viable de mantener con suministros a las fuerzas aliadas y este estaba muy bien custodiado por los temibles submarinos nazis.

Como se ha dicho el medio más usado para comunicarse era la radio; pero era fácil de interceptar. Por ello los alemanes inventaron la máquina Enigma, que tenía la particularidad de enviar mensajes codificados a otra máquina ajustada para hacer la decodificación, no era una máquina eran varias, por lo que esos mensajes eran casi imposibles de descifrar.

Las posiciones y la estrategia de ataque para hundir barcos con suministros, a lo largo de los 50 mil kilómetros del Atlántico, estaban prácticamente blindadas, por lo que la misión de los aliados estaba en una situación muy precaria, pese al avance de las tropas.

Muchos trabajaron en la decodificación, dicen que más de 9 mil empleados entre los que destaconaban lingüistas, expertos en ajedrez, expertos en llenar crucigramas y a penas 2 matemáticos. En ese tiempo, el descifrar los códigos era considerado algo más lingüístico que matemático; pero fue un matemático quien logró descifrar la máquina Enigma y hacer que la guerra tomara el curso que tomó, que culminó con el final de la guerra a favor de los aliados.

El hombre que sabía demasiado

Ese es el título de un libro que le dio el reconocimiento a un hombre que a pesar de haber hecho tanto por la humanidad, fue ocultado y casi borrado de la historia, como si lo que hizo no hubiese valido la pena que se conociera.

Hablo del británico Alan Turing, un hombre de ideas abstractas, su área de acción era la lógica, hizo inmensas contribuciones en el campo de las matemáticas, fue precursor de la informática, de la inteligencia artificial y también un destacado biólogo matemático, pocos han hecho tan grandes aportes en tantas áreas de la ciencia.

Alan Turing, el hombre que sabía demasiado, es un libro escrito por David Leavitt y se centra en las demostraciones de las teorías de Turing.

El autor presenta a Turing es sus diferentes dimensiones, el excéntrico, el brillante, el franco. Pero, además, se introduce sin recelo en su obra científica y las repercusiones que esta ha tenido en el mundo actual.

“Una computadora puede ser llamada “inteligente” si logra engañara una persona haciéndole creer que es humano”, Alan Turing.

La mente brillante

Cuando apenas tenía 16, leía y comprendía los libros de Albert Einstein. Llegó a convertirse en profesor de Cambridge cuando solo contaba con 23 años.

Alan Turing, veía todo en su mente, y mecanizaba todo, sabía que las máquinas podrían hacer el trabajo del hombre. Ideó la llamada máquina de Turing. Esta máquina era capaz de resolver problemas que se implementaran con un algoritmo (fórmula), si se le proveía de las instrucciones debidas para dar la respuesta. Los softwares hacen eso hoy

Esa mente inquieta se preguntaba si era posible hacer una distinción entre una máquina y un humano. Diseñó un test para hacerlo, el Test de Turing. Era sin duda una mente adelantada para su época.

Respondió al “problema de decisión”, ya resuelto por Alonso Church. Turing no aplicaba el método tradicional y recomendable de leer a otros autores para conseguir respuestas a las preguntas, él abría su propio camino.

El castigo, la pena

El Señor Cerebro, como le conocían de niño, que descifró el código nazi y que con ello logró salvar la vida de millones de personas había sido acusado de incidencia grave, de perversión sexual, esto por tener relaciones sexuales con otro hombre. Turing era homosexual y eso en la Inglaterra de la época era ilegal. En 1952 fue arrestado, condenado y obligado a someterse a un tratamiento de hormonas para evitar que siguiera cometiendo, según ellos, esas perversiones. ¿Perversiones tener relaciones sexuales con alguien del mismo sexo?

Las sociedades pasan por etapas que cuando se ven desde otra época, otro país, otra cultura, otro momento histórico, parecen inhumanas, injustificadas. Se arruinan y se pierden muchas vidas en esos procesos de evolución social; pero ese quizás es el caro precio que se paga para alcanzar mayores niveles de civilización.

Unos 80 años después, las comunidades homosexuales siguen sufriendo el estigma social de antes, en algunos países, no con la rigurosidad de la Inglaterra de aquel tiempo; pero la discriminación sigue. 

Después de la guerra, el joven matemático asistía a sus terapias psicológicas para tratar aquella situación que lo mantenía alejado, perturbado, la mente brillante tenía su propia guerra y el mundo no pudo conocer ni tener lo que una mente privilegiada como la de Turing tenía para dar a la humanidad.

En 1954, exactamente el 8 de junio, el cuerpo de Turing yacía junto a su cama. La policía consiguió una manzana mordida, que había sido rociada con cianuro ¿Suicidio? ¿Un error? ¿O fue algo más que eso como se ha especulado? Solo tenía 41 años.

Al leer el libro podrá adentrarse en la vida de esta mente brillante de vida corta, que se enfrentó a la sociedad, que le gustaba romper lo convencional y cómo alcanzó el éxito con sus teorías y sus invenciones, el humano y el científico, muy recomendable.


En este escrito expreso mis ideas y opiniones inspiradas en el libro “Alan Turing, el hombre que sabía demasiado” de David Leavitt.

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