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Los riesgos de ocultar la depresión masculina

¿Quién no ha tenido alguna vez la sensación de que todo está perdido y ya nada tiene sentido? El hecho de que existan personas que logran resolver sus problemas mejor que otras se trata, en muchos casos, simplemente de su capacidad de poder exteriorizarlos. Para la gran mayoría de los hombres que eligen no expresar su sufrimiento interior por temor a la estigmatización social, las consecuencias suelen ser mortales. La depresión en los hombres que no aceptan tener un problema emocional puede agudizarse tanto que termine impulsándolos a acabar con sus vidas, cuestión que podría evitarse si ellos tan sólo se animaran a buscar ayuda.

Según la Organización Mundial de la Salud, la depresión es un desorden mental que aqueja a más de 264 millones de personas mundialmente. Debido a que cerca de 800 mil personas mueren cada año como consecuencia del suicidio, esta es una condición psicológica que es tan actual como preocupante. Sin embargo, aun cuando no se recurra a la muerte como un escape final a la depresión, existe un gran número de problemas que aquejan a las personas que sufren esta condición mental y aún se aferran a la vida.

Desde una baja autoestima, un mal desempeño en el trabajo o en el estudio, hasta llegar a padecer una notable pérdida del sueño y del apetito, aquellas personas afectadas por un trastorno depresivo viven en un constante estado de opresiva ansiedad. Si bien existen factores externos de la vida diaria que pueden potenciar estos síntomas, es prácticamente imposible tratar cualquier afección física o mental si primeramente no se la reconocen como un problema. La ciencia médica asegura que el ocultar los sentimientos de angustia causados por la depresión solamente logra exacerbar la sensación de soledad y desesperación que provoca esta condición mental.

En este sentido, los hombres deprimidos poseen una desventaja natural sobre las mujeres y eso es debido a que la exteriorización de los problemas emocionales es socialmente visto como un signo de debilidad masculina. Hemos crecido en un mundo en donde a los varones se los percibe como seres más fuertes y autosuficientes que las mujeres. El psicólogo de la Universidad de Texas, Aaron Rochlen, ha documentado la asociación que existe entre la percepción social del rol masculino con una restricción de la expresión emocional.

Además de ocultar sus problemas psicológicos por una cuestión de masculinidad, muchos hombres temen que una afirmación pública de ellos repercuta negativamente en sus vidas. Sumado a la posibilidad de que por ello se pierda el trabajo o el respeto de su entorno social, la mayoría de los hombres deprimidos prefiere continuar padeciendo un sufrimiento interno a exteriorizar sus dificultades emocionales.

Los investigadores de la salud mental han establecido una relación directa entre la depresión y la constante preocupación de los hombres con respecto al éxito laboral y la búsqueda de poder. Esta presión auto-impuesta de competitividad masculina está íntimamente relacionada con problemas psicológicos negativos que pueden derivar en fuertes sentimientos de angustia y ansiedad. En un escenario social semejante, cualquier actitud tomada por parte del hombre que incluya la exteriorización de problemas emocionales internos es percibida como un resonante signo de debilidad.

El ex-presidente de la Asociación Americana de Psicología, Ronald F. Levant, describió al trastorno que padecen aquellos hombres que no pueden expresar sus sentimientos como Alexitimia Normativa Masculina. Este profesional recomendó a sus colegas que busquen en sus pacientes varones signos de depresión que no estén asociados directamente con esta enfermedad. Esto es debido a que, como consecuencia de una falta de reconocimiento de los típicos síntomas de la depresión en los hombres, no se logre diagnosticarlos debidamente. En lugar de verbalizarlos, muchas veces ellos escogen lidiar con sus problemas emocionales a través de la ira, el abuso físico y mental de terceros o la auto-destrucción.     

Existen investigaciones que afirman que los hombres son más propensos a esconder su depresión que las mujeres. Pero inclusive su manera de enfrentar esta condición es diferente: mientras ellas se abandonan a profundos sentimientos de tristeza, los varones recurren a expresar su angustia emocional mediante el enojo y la irritabilidad. El dato más preocupante que se genera de la negación masculina con respecto a su depresión es que, si bien las mujeres realizan un mayor número de intentos de suicidio, son los hombres quienes finalmente terminan quitándose la vida como resultado de este desorden mental.

Es interesante notar que, si bien las mujeres poseen el doble de chances de sufrir depresión que los hombres, son ellas quienes están más predispuestas a buscar ayuda. Además de las consecuencias negativas que sufren aquellos varones que embotellan sus sentimientos depresivos (siendo el suicidio el peor de ellos), existen otras situaciones negativas que se producen en su entorno. Los investigadores clínicos afirman que muchos casos de abuso doméstico se generan a partir del enojo e impotencia que manifiestan físicamente en su entorno familiar aquellos hombres que deciden no reconocer su propia depresión.

De acuerdo al Instituto Nacional de Salud Mental (NIMH) de los EEUU, la población masculina de ese país es cuatro veces más propensa a suicidarse que las mujeres. Siendo la depresión clínica la principal razón de que un individuo decida quitarse la vida, los profesionales asumen que esta diferencia estadística tenga estrecha relación con un rechazo masculino por admitir un desorden mental y/o emocional.

En muchos casos, esta actitud deriva del machismo nacido de una imposición social que les inculca a los varones la supresión de sus emociones desde edad temprana. Debido a la amenaza de ser objetos de la estigmatización por parte de sus pares al exteriorizar sus sentimientos, muchos niños crecen silenciando cualquier problema emocional que lleven en su interior. Lógicamente, la situación empeora mucho cuando la vida adulta comienza a generar problemas cada vez más serios y complejos.

La medicina que trata a la depresión indica que, a lo largo de sus vidas, la mayoría de los hombres no logran desarrollar el lenguaje adecuado para poder discutir abiertamente sus angustias internas. Esta es una barrera que, eventualmente, termina por profundizar los sentimientos de aislamiento en los varones, los cuales derivan en consecuencias terminales como el suicidio. Campañas públicas como Real Men, Real Depression –impulsada por el NIMH- han sido las primeras muestras de que la gravedad de esta problemática es tomada muy en serio por las instituciones médicas más importantes del mundo.

Es fundamental que cada gobierno invierta fuertemente en una educación mediática a gran escala para hacerle comprender a la población masculina de su país que está bien pedir ayuda. Debido al hecho de que para los profesionales de la salud mental es muy difícil poder ofrecerle un correcto tratamiento a un hombre que no admite abiertamente su sintomatología depresiva, es necesario que se deje de lado el concepto de que los varones no están expuestos a sufrir emocionalmente. El primer paso, claro está, es concientizar a los hombres de que, sin importar las consecuencias sociales, hablar de sus problemas puede salvarles literalmente la vida.


El texto anterior expresa mis ideas y opiniones inspiradas en
Just Man Up’ – the stigma of silence is killing us. (https://www.outlife.org.uk/ )
Men: A Different Depression. (https://www.apa.org/research/action/men)
7 Ways Depression Differs in Men and Women. (https://www.livescience.com/)
Men and Depression. (https://www.nimh.nih.gov/health/index.shtml)

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