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La necesidad de complacer a los demás

Existen personas que poseen una necesidad incontrolable de complacer a los demás, por miedo al rechazo y al abandono. Esa condición posee el nombre de “Síndrome de Wendy”, aunque no todo el mundo lo padece, hay personas que no tienen el valor de decir la palabra “no” cuando no están dispuestos a hacer algo, y que tampoco son capaces de rechazar alguna invitación, sólo por complacer a un tercero sin realmente querer. Sin duda muchos se sentirán identificados, pero nos preguntamos ¿se puede llegar a cierta conciencia al respecto? ¿es correcto complacer siempre a los demás? ¿ocurrirá un punto de quiebre y cambio de opinión? ¿por qué nos da pena decir “no”?

Desde que tenemos conciencia, sentirnos amados y aceptados por los demás es una manera de bienestar interno que siempre intentamos buscar porque forma parte de nuestra naturaleza social. Por esta razón, usualmente recurrimos a conductas diseñadas para llamar la atención de otros y agradar de manera positiva, y es considerado completamente normal. Sin embargo, algunas personas llevan esta búsqueda de aceptación hacia límites que menoscaban su propio bienestar y que no suelen ser normales. Estas son las personas que sienten la necesidad de complacer constantemente a otros, llegando a adoptar patrones de comportamientos poco saludables.

Para entrar en contexto, el Síndrome de Wendy se manifiesta en una necesidad absoluta de satisfacer al otro, debido al miedo al rechazo y al abandono. Quienes padecen el Síndrome de Wendy difícilmente controlan su propio rumbo en la vida, por lo que se enfocan en tratar de controlar la vida de otra persona y difícilmente se reconocen a sí mismo en esta situación.

Para mencionar alguno de los síntomas que sufren las personas con este síndrome, se encuentran:

  • El individuo se siente imprescindible
  • Entiende el amor como sacrificio
  • Puede resignarse al sufrimiento o bien manifestarlo llorando
  • Evita a toda costa que los demás se molesten
  • Insiste en hacer las tareas y asumir las responsabilidades de la otra persona
  • Pide perdón por todo aquello que no ha hecho o que no ha sabido hacer
  • Se deprime por falta de atención y depende de la aceptación social

En cierta parte estas pueden haber sido actitudes aprendidas o incluso imitadas, así como formas en las que las personas han aprendido a desenvolverse para sentirse valiosos y amados por sus seres queridos y su entorno. Existe también un componente moral en el que la persona puede justificar sus actos afirmando que este es el comportamiento correcto y llenándose de culpa y remordimiento si no lo cumplen.

 

Woody Allen decía: “No conozco la clave del éxito, pero sé que la clave del fracaso es tratar de complacer a todo el mundo”.

Puede que realmente no te sientas identificado 100% con el Síndrome de Wendy, pero si buscas la manera de agradar a los demás, no puedes decir “no”, haces favores por compromiso y piensas que de esa manera evitarás conflictos y el rechazo, definitivamente sufres una necesidad de complacer a los demás, sin darle importancia a tu opinión. Por esta razón, agradar a otros constantemente nos hace pagar un precio muy alto, como olvidarnos de nuestras propias necesidades e intereses, ya que al intentar buscar aprobación de los demás insistentemente, no solo nos agota, sino que nos va consumiendo por dentro.

Esta actitud, por más que descanse en principios bondadosos y se perciba de manera amable, es muy perjudicial a largo plazo para las personas ¿por qué? Reprime por completo las opiniones propias y llegamos a pasar a un segundo plano en nuestra propia vida. En estos casos es primordial practicar un egoísmo sano, dónde primero nos ponemos a nosotros mismos y luego a los demás. Este es el camino del autoconocimiento y de la aceptación que podemos hacer a través de la psicoterapia, meditación, mindfulness, y otras vías.

Ser amable y complacer a los demás, no es lo mismo. A veces lo último significa sacrificar tu bienestar. Esto, aunque no lo creas, podría ser problema de autoestima.

Cambiar la personalidad para adaptarse a lo que otras personas creen que debería ser es una forma segura de destruir la autoestima. ¿Cómo puedes estar seguro de quién eres realmente cuando estás haciendo un esfuerzo tan supremo para ocultar tu ser genuino del mundo? Cuando aprendas a sentirte cómodo con el hecho de que algunas personas te desaprobarán sin importar lo que hagas. Siempre habrá personas a las que no les gustes, sin importar lo que hagas, por lo que también podrías abrazar a la persona auténtica que eres sin disculpas.

Por eso el vivir experiencias donde se ponga en práctica de forma recurrente poner a lo demás en primer lugar, eventualmente puede hacer que la persona llegue a un punto de quiebre y tome conciencia de que está actuando de manera equivocada, por menospreciar sus propias opiniones y no valorarse, aunque no todos corren con esa suerte de estar conscientes. Es necesario aprender a decir “no”, porque somos personas libres que con criterio propio que podemos defendernos con nuestra voluntad.

La moraleja es que las personas que se encuentran a tu alrededor, te comprenderán, te ayudarán, te aceptarán tal como eres y respetarán tus opiniones de manera sana, sólo debes aprender a aceptarte que puedes cambiar por tu beneficio propio. Abraza tu verdadero yo y compártelo con el mundo. Es cierto que algunas personas no serán admiradores de un ser auténtico, pero también es cierto que los que te importan estarán a su lado sin importar qué.

 

El texto anterior expresa mis ideas y opiniones inspiradas en
Inspirado en: https://www.lifehack.org/articles/communication/not-please-others-true-you.html

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