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MOOCS, educación online y el futuro de la docencia

El mundo avanza más deprisa de lo que podemos asimilar y el sector de la educación no se queda atrás. Llevábamos años viendo como la enseñanza se bifurcaba en múltiples caminos, y cómo aprender cualquier materia era más fácil que nunca.

Ya lo decía Isaac Asimov, el prolífico escritor de ciencia ficción y profesor del siglo XX, cuando creía que el futuro de la educación era autodidacta. Pero esto no significa que cualquier método autodidacta sea útil para nuestros propósitos y la labor del profesor sigue siendo muy relevante a día de hoy, incluso a través de una pantalla.

Aprender en tiempos de COVID

Millones de estudiantes han tenido que finalizar su año escolar aprendiendo un concepto adicional que no estaba en su programa: una terapia de shock en cuanto a la educación online. Si algo podemos sacar en claro es que el sistema educativo no está preparado para la enseñanza a través de una pantalla, por mucho que el profesorado tenga los conocimientos técnicos necesarios para ello.

Sin contar las claras desigualdades que han tomado por sorpresa a muchas familias, algunas de ellas preparadas mediante tablets y una conexión a internet estable y otras no, la enseñanza se volvió tremendamente difícil al tener que compaginar el inesperado concepto de aprender desde casa (junto a la conciliación familiar) con un programa que estaba diseñado para el aprendizaje presencial.

¿Qué es lo que falla? Como hemos dicho, un sistema educativo tradicional basado en hacer acto de presencia en un aula, pero no solo eso: falta cooperación. Desde que no éramos más que primates, los humanos hemos cooperado para la consecución de un objetivo común, y esto también se traslada a la educación.

Aunque exista una clara predominancia de un estilo educativo competitivo y no cooperativo (algunos países del norte de Europa están intentando cambiar este paradigma), los alumnos en una clase presencial se benefician de un ambiente de cooperación e intercambio de ideas, sobre todo en la formación de estudios superiores.

MOOCs, YouTube y el auge de la educación online

Existen grandes diferencias entre una educación tradicional trasladada hacia las pantallas y aquellos cursos diseñados exclusivamente para el autoaprendizaje. Los MOOCs (Massive Online Open Courses o cursos online masivos y abiertos) han revolucionado lo que significa aprender con solo un ordenador, tablet o dispositivo móvil desde cualquier parte del mundo y en cualquier momento.

Estos cursos consisten en la presentación de un material que está dividido en semanas de estudio y cuentan con una metodología concreta en un tiempo determinado. Antiguamente, los MOOCs se establecían en fechas de inicio y fin determinadas, pero hoy en día es más frecuente ver cómo los alumnos pueden empezar estos cursos cuando ellos así lo decidan.

¿Cuál es la labor de la docencia en este campo? Por supuesto, los conocimientos técnicos son necesarios, pero es incluso más importante saber llevar un buen ritmo con un sistema ameno, que como ocurre en la educación tradicional. Las distracciones del día a día y la falta de motivación respecto al autoaprendizaje se convierten en algo tentador, y el profesorado tiene que ser capaz de atraer la atención de sus estudiantes.

Una clara desventaja del profesorado con los MOOCs actuales es que no están disponibles para consultas personalizadas como ocurría con los MOOCs que tenían fechas determinadas. Esto provoca que la conexión que tiene el alumno con el curso sea algo más artificial. La relevancia del docente, en definitiva, tiene que ser doble: ofrecer conocimiento y conectar personalmente con el alumno, o al menos, saber que está al otro lado de la pantalla para cualquier consulta.

YouTube ha supuesto a su vez una gran revolución en la enseñanza online. Ya ni siquiera hace falta inscribirse formalmente en ninguna plataforma y bastaría con iniciar la reproducción de una lista para obtener los conocimientos que deseemos. Y es que es realmente atractivo, hay una infinidad de materias que podemos aprender sin la necesidad de gastar un solo dólar.

Los docentes en tutoriales y cursos de YouTube deben cumplir la misma función que en los MOOCs, es decir, atraer la atención y despertar la curiosidad de los alumnos para que continúen con el estudio hasta la meta marcada.

Impulsar la cooperación en la educación online

Es necesario que la educación online evolucione. Los MOOCs y los vídeos de YouTube pueden ser de gran ayuda, pero falta algo: la conexión humana y la cooperación. Las personas estamos naturalmente más motivadas a alcanzar un objetivo común si compartimos nuestro esfuerzo con otras personas que estén interesadas en lo mismo que nosotros.

Para ello, los docentes pueden recurrir a plataformas de gran utilidad, como puede ser Zoom, un sistema de conexión por videollamada que los profesores de escuelas tradicionales ya han utilizado para completar el año escolar en el confinamiento. Esto facilita la sensación de compañerismo y conexión, mejora la comunicación y la transmisión de ideas y abre nuevos debates referentes a la materia que se está estudiando.

Es común observar cómo en algunos bootcamps, cursos intensivos de programación que se pueden realizar tanto presencialmente como por internet, cuentan precisamente con un sistema donde prima el compañerismo. Así pues, al iniciar un curso online en una de estas bootcamps, se te asigna un compañero para realizar las mismas tareas simultáneamente y con una comunicación constante.

Otra de las soluciones para el profesorado, si cuentan con grandes grupos de estudiantes, es dividir las clases en grupos virtuales donde los alumnos puedan compartir su experiencia en un entorno más pequeño. Los profesores pueden asignar tareas específicas a realizar o incluso invitar a expertos en la materia para formar a los alumnos.

El futuro de un profesor no puede únicamente depender del sistema educativo tradicional. En pleno 2020, está siendo patente que una forma de enseñar que lleva décadas inmutable es insuficiente para las necesidades modernas.

Los docentes deberán buscar un equilibrio entre la rígida estructura de un aula presencial y la flexibilidad que permiten las nuevas tecnologías, todo ello sin perder de vista el enfoque de la cooperación entre los alumnos.


El texto anterior expresa mis ideas y opiniones inspiradas en
https://hbsp.harvard.edu/inspiring-minds/cooperative-learning-practices

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