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Europa pasa página y abandona la austeridad

La crisis provocada por la pandemia del COVID-19 será el segundo gran reto económico y social al que se enfrentará la Unión Europea en poco más de una década. Sus efectos se notarán sobre todo en los más jóvenes y también en los no tan jóvenes, quienes habían empezado a salir de lo peor de diez años de austeridad.

Sin embargo, la manera de afrontar esta nueva crisis económica ha tomado otro rumbo totalmente diferente. La austeridad ha dejado de ser la palabra clave de las cumbres europeas y los «hombres de negro» ya no aterrizarán en las capitales de los países más afectados saciando su sed de reformas. Al menos, no por el momento.

Negociaciones de madrugada

La madrugada del martes 21 de julio del año 2020, la Unión Europea llegó a un acuerdo histórico para la reconstrucción de las economías europeas después de la pandemia del coronavirus.

Las negociaciones comenzaron con un pesimismo palpable, sobre todo por aquellos países con las previsiones más nefastas, como es el caso de España e Italia, especialmente azotados por el coronavirus y muy dependientes del turismo internacional, un sector que se ha visto muy comprometido.

Es más, algunas voces críticas se han levantado a favor de la especialización y diversificación de la economía en más sectores, no solo en el turismo. Una de las proclamas más avivadas a día de hoy es la transición ecológica a energías renovables en países con una gran cantidad de luz solar, agua y viento. Precisamente el sur de Europa (España, Portugal, Italia, Grecia, etc.) cuenta con un gran potencial para las energías renovables, pero hace falta voluntad política para ello.

Sea como sea, los países respiraron un poco más a partir del tuit del actual presidente del Consejo Europeo, Charles Michel: «deal!» (¡acuerdo!), cuando fue escrito poco antes del amanecer del 21 de julio. ¿En qué se basa este acuerdo?

Un acuerdo histórico

El acuerdo prevé la creación de un fondo de emergencia que otorgará 390.000 millones de euros en transferencias a fondo perdido (sin exigencia de devolución) y otros 360.000 millones de euros destinados a préstamos de bajo interés.

La idea inicial de la Comisión se mantiene en cuanto a la cuantía total de dichas ayudas, pero se han rebajado en 110.000 millones el importe de las transferencias directas, un 20 % de reducción que se compensa con la misma cantidad en los préstamos.

Los 27 Estados miembro han firmado el acuerdo después de que naciones como Finlandia, Suecia, Dinamarca, Austria y Países Bajos obstaculizaran los primeros esbozos, exigiendo nuevas reformas en países solicitantes que dependían de la aprobación del acuerdo para poder recuperarse. Sea como fuere, la Unión Europea se centra en una recuperación económica que deja atrás la austeridad y los techos de gasto, y aboga por la inversión mediante transferencias y préstamos.

La profunda huella que dejó las decisiones de los tecnócratas europeos respecto a las amenazas de la salida de la UE por parte de Grecia y consecuencias nefastas como el Brexit, al igual que un descontento generalizado de la población hacia estas instituciones, han estado sin duda muy presentes para decidir un cambio de rumbo.

Un punto importante del acuerdo es que al menos el 30 % del gasto del fondo de recuperación deberá destinarse a políticas en la lucha contra el cambio climático. Los años dirán de qué manera se empleará este dinero y si Europa aprovechará esta coyuntura para realizar una transición ecológica a gran escala.

¿Se trata de un nuevo Plan Marshall? ¿Es quizás un New Deal al estilo europeo?

Recientemente Pedro Sánchez, el actual presidente del gobierno de España, ha calificado el acuerdo como un «nuevo Plan Marshall», asegurando que Europa «sale mucho más fuerte y los europeos salen ganando». España recibirá 77.300 millones de euros en transferencias y 63.122 en préstamos. Pero, ¿podemos llamarlo realmente Plan Marshall?

El Plan Marshall (oficialmente European Recovery Program), fue un programa de Estados Unidos para la reconstrucción de Europa tras la Segunda Guerra Mundial. A diferencia de lo que ocurre expresamente con el nuevo acuerdo de la UE, el plan tenía un claro objetivo de combatir el comunismo, haciendo que las economías de posguerra se recuperasen rápidamente y así evitar la posibilidad de que nuevas revoluciones tomaran el poder en estas naciones, en un momento en que la Unión Soviética gozaba de una gran esfera de influencia.

No obstante, podría haber una similitud en los deseos de la Unión Europea respecto al acuerdo, ya que, en la última década, Europa ha sido escenario del surgimiento de nuevos populismos e incluso de corrientes ideológicas que parecían obsoletas o anticuadas, quedando únicamente en los libros de historia contemporáneos. Podría existir una intencionalidad por volver a la senda de la moderación y evitar las barreras al comercio y al proteccionismo. Y, por otro lado, el Plan Marshall tenía un criterio firme a ayudar a los países más industrializados porque se creía que ese hecho ayudaría a prosperidad general de continente, cuando en esta ocasión se han primado factores más inmediatos, como el factor sanitario y la caída del PIB debido a la dependencia del turismo.

El New Deal, por su parte, es la política intervencionista que se desarrolló en Estados Unidos después del crac de 1929 y el gran aumento del desempleo. Una clara similitud con el acuerdo europeo es que serán los gobiernos los que intervendrán la economía directamente para «ajustar los números». Es más, los gobiernos estarán supeditados a una entidad supranacional como lo es la Unión Europea, ya que en los próximos años se exigirán reformas y se podría activar un mecanismo de freno si alguno de los Estados miembro no hace los deberes.

Actualmente, el argumento de intervención en la economía por parte del gobierno choca radicalmente con los postulados del libre mercado, cuyos detractores provienen principalmente de ideologías de conservadurismo libertario, pero también de ideologías de izquierda radical antieuropeístas. El argumento y su similitud con el New Deal podrían dar por hecho de que el plan no funcionó en su día, ya que Estados Unidos solo pudo recuperarse realmente cuando la economía del país se movilizó para su entrada en la Segunda Guerra Mundial.

De todas maneras, a los humanos nos gusta mucho comparar nuestros actos y palabras con situaciones similares en otros momentos de la historia, los cuales no presentaban los mismos retos ni oportunidades. Bajo la óptica de nuestra sociedad actual, sería difícil establecer una conexión entre el acuerdo de la UE, el Plan Marshall y el New Deal, aunque siempre podemos estudiarlos para evitar repetir los errores del pasado.


El texto anterior expresa mis ideas y opiniones inspiradas en
https://cincodias.elpais.com/cincodias/2020/07/21/economia/1595302888_169503.html
https://www.elmundo.es/economia/2020/07/21/5f167615fc6c8367398b4571.html

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