Written by 12:27 am cine

Stargate: mitología, filosofía y ciencia ficción

La puerta de las estrellas se abrió por primera vez en 1994. Protagonizada por Kurt Russell y James Spader, y dirigida por Roland Emmerich, la película fue todo un éxito de taquilla y supuso un nuevo hito de la ciencia ficción, uno de esos clásicos instantáneos que quedaron para la posteridad. Algo inesperado incluso para sus creadores, fue la aparición de la serie en directa continuación de la película: Stargate SG-1, que catapultó la saga hasta convertirse en todo un referente con millones de fans por todo el globo. La serie cuenta con varios elementos en perfecta sincronía que son muy difíciles de encontrar a día de hoy, los cuales merecieron el cariño de sus fans. ¿Cuáles son?

 

Mitología y cultura

 

Stargate SG-1 expandió el universo de la película de Roland Emmerich. Si aún no has visto el clásico, se puede resumir de la siguiente manera: un grupo de militares estadounidenses, gracias a la ayuda de un polémico arqueólogo, consigue activar un antiguo dispositivo en forma de anillo desenterrado en la meseta de Guiza, Egipto, y que hasta la fecha no habían conseguido descifrar. Al otro lado, se encuentra un planeta de humanos dominados por un malvado alienígena que se hace pasar por el dios egipcio Ra.

Tanto la película como la serie cuentan con una gran mitología de base, una historia que proviene de los mitos, leyendas y cultura del Antiguo Egipto, trasladados al siglo XX con un nuevo enfoque. Es en la serie donde descubrimos que el primer destino de la película (el planeta Abydos) no es el único posible, y que la puerta puede llevarnos a un incontable número de mundos.

Durante las diez temporadas de Stargate SG-1, las cinco temporadas de Stargate Atlantis y las dos temporadas de Stargate Universe, se hace gran hincapié sobre la cultura y la mitología de los pueblos antiguos de la Tierra. En la saga, dichos habitantes fueron trasladados a otros planetas, donde construyeron sus propias sociedades.

Esta riqueza mitológica y cultural no es tan común en las series actuales, y es que parece que a día de hoy prima más la acción, los efectos especiales y personajes sin demasiado desarrollo psicológico. Si algo tuvo Stargate, es que podíamos aprender de la historia y cultura de nuestro propio mundo mientras explorábamos el universo.

 

 

Filosofía y sociología

 

Stargate consiguió introducir numerosos conceptos filosóficos y sociológicos en sus episodios de forma natural. La premisa de visitar mundos con culturas tan diferentes a la nuestra, o más concretamente, a la cultura estadounidense de finales del siglo XX, llamaba al debate constante de conceptos tales como la justicia, la organización social, la vida y la muerte, la naturaleza de la familia y un sinfín de temáticas.

La serie supo combinar los elementos tan característicos de la ciencia ficción militar y espacial con conceptos que nos hacían preguntarnos en más de una ocasión lo que significaba ser humano y qué lugar ocupábamos como especie en este universo tan grande, incluyendo debates sobre la religión.

En el episodio 9 de la cuarta temporada de SG-1 titulado «Tierra Quemada» en Latinoamérica y «Tierra Arrasada» en España, nos encontramos con un debate filosófico y moral muy característico de la saga. En él, el equipo se encuentra que uno de los planetas visitados está siendo terraformado por una nave automatizada para volver a hacer crecer una especie ya extinta, pero para ello tendrá que destruir la habitabilidad del planeta y la aldea de humanos establecidos con ella. El debate se abre cuando Daniel Jackson, el arqueólogo y una gran figura moral de la serie, intenta buscar un problema para salvar a ambas especies.

En otros episodios, se discute acerca de qué derecho tenemos como sociedad avanzada a cambiar las costumbres de otras culturas antiguas que viven en otros mundos, las cuales todavía participan en ritos y actividades que en nuestra cultura moderna nos parecen difícilmente aceptables, incluyendo la crueldad consciente hacia otros humanos. Y ocurre también al revés, sociedades avanzadas que se cuestionan ofrecernos tecnología avanzada porque piensan que aún somos muy «jóvenes», como la raza de los Nox nos llamó.

 

Acción, humor y ciencia

 

Más allá de la mitología y la ciencia ficción, la serie es capaz de formar una simbiosis entre acción, humor y ciencia. No son escasos los momentos en los que la ciencia forma un pilar central y sus explicaciones numerosas, necesario para poder entender las causas y consecuencias de lo que está ocurriendo en el capítulo. Recordemos que, al ser una serie de ciencia ficción espacial, los protagonistas tienen que enfrentarse a paradojas temporales, agujeros de gusano, relatividad, erupciones solares, supernovas, etcétera.

El humor, sobre todo en SG-1 y Atlantis (Universe supone un cambio más dramático en el guion) viaja a la par que el argumento, y no parece forzado en ningún momento. Es más, Jack O’Neill, el líder de SG-1, es conocido en la serie por su humor sarcástico, en constante queja ante las continuas explicaciones científicas de Samantha Carter, lo que ayuda a aliviar la carga técnica de los episodios.

Por último, cabe destacar que la saga cuenta con momentos que realmente nos hacen conectar con los protagonistas. No solo hablamos del drama de situaciones adversas, sino de que, en todo momento, la humanidad de los personajes se hace entrever entre todas las situaciones imposibles a las que se enfrentan, al igual que la lucha contra sus propios demonios.

 

Un referente de la televisión

 

La saga ha creado tres películas, diecisiete temporadas en total y docenas de libros. Lo más reciente que supimos de Stargate es la miniserie de bajo presupuesto llamada Stargate Origins, que tuvo opiniones enfrentadas. Lo que es cierto es que los fans siguen reclamando nuevo contenido de calidad y han existido y existen multitud de plataformas intentando reactivar la puerta de las estrellas.

Muchas de las nuevas series de ciencia ficción carecen de la profundidad, cultura y humanidad que Stargate ha demostrado en sus capítulos. La finalidad del entretenimiento puede viajar de la mano de la filosofía, de los debates religiosos y de la mitología sin que eso provoque una sensación de complejidad que supuestamente no tiene cabida en una serie de televisión.

La esperanza de seguir viajando por las estrellas no se ha perdido. Brad Wright, productor de la serie, sigue contactando con representantes de la industria para poder llevar la saga de vuelta a la televisión. Lo consiga o no, los guionistas tendrán un gran reto: evadirse de la ciencia ficción plana y conseguir darle al nuevo contenido esa humanidad que siempre ha caracterizado a Stargate.

Share on facebook
Share on twitter
Share on whatsapp
Share on email

Seguir leyendo

Close