Written by mundo

Te quiero lejos: la nueva concepción latinoamericana sobre la cercanía física

¿No resulta curioso cuánto cuesta reprender el impulso de acortar la distancia física con aquellos con quienes tenemos o queremos compartir una cercanía emocional? Lo que tan solo hace unos meses atrás era una norma no escrita en las culturas latinoamericanas, hoy por hoy, es censurada en pos de mantener el bienestar comùn.

El contacto físico siempre ha tenido un rol fundamental en el proceso de comunicación de las culturas latinas. Si bien la expresión física es importante para todos los seres humanos en sí, en Latinoamérica cumple un papel protagónico. Y es que no es suficiente hablar con la boca, todo el cuerpo sirve como instrumento de comunicación para transmitir un mensaje.

El espacio personal y sus grados son concebidos de forma distinta en diversos países. En este lado del continente, la distancia física aceptada para mantener una conversación amigable es de, aproximadamente, 45 centímetros. Verbalmente, el cambio de “usted” a “tú” potencia el sentimiento de cercanía; físicamente, el contacto permite el acercamiento emocional.

Un estudio realizado por Matthew J. Hertenstein  reveló que, a través del tacto, somos capaces de reconocer las emociones del otro y vincularnos con nuestros interlocutores. Así, se refuerzan los lazos que se establecen con la otra persona. Ya que la piel es el órgano sensitivo de mayor tamaño en el cuerpo humano, ofrece amplias oportunidades de interacción.

Pero ¿cuál es el objetivo detrás de un simple toque cuando reímos en compañía de otros? Las culturas latinoamericanas tienen fama de ser amigables y cálidas, y este no es un cliché sino un aspecto que sale a relucir cuando nos encontramos inmersos en otras sociedades foráneas. La predisposición al contacto físico no es más que la manifestación de la necesidad de establecer una conexión.

Esta necesidad puede explicarse por el hecho de que la fuente de la felicidad en los pueblos latinos, según el Reporte Mundial de la Felicidad en el año 2017, consta de una trinidad: familia, amistad y religión. Mientras más afianzadas estén nuestras relaciones filiales y amicales, ambas importantes también desde una perspectiva religiosa, más satisfacción personal recibiremos. Es por ello que muchas ciudades latinas, muestras representativas para el mismo estudio conducido en este presente 2020, han descendido en el ranking de felicidad.

La emergencia sanitaria reformó los convencionalismos sociales que caracterizan las interacciones en los países latinos. El distanciamiento físico ha impuesto una barrera emocional difícil de surcar. Uno de los rituales más afectados es el del saludo. El típico beso en la mejilla o el apretón de manos ha sido reemplazado por un cortante movimiento de cabeza o por un hola. Es incluso difícil saber si la otra persona está sonriendo debido a la mascarilla, lo que no permite crear una reciprocidad de emociones.

Otra costumbre que está decayendo es la de acompañar las risas con una dosis de contacto físico. Es común que reaccionemos a algo gracioso sosteniéndonos de otra persona o dándole algún toque en el brazo, la espalda o el hombro, lo cual sirve para intensificar el contagio emocional. El contagio emocional es un proceso natural y espontáneo que surge en los seres humanos debido a las neuronas espejo. Este proceso es parte del mecanismo de supervivencia que era tan útil en tiempos pasados para asimilar situaciones de peligro. Esta capacidad nos permite leer las emociones del otro y asimilarlas, reproduciéndolas nosotros mismos.

La pandemia está reduciendo esa capacidad. Las emociones son menos intensas ya que el contagio emocional se ve obstaculizado y la cercanía física, capaz de propiciar la construcción de vínculos, limitada. Aún pudiendo ver a amigos y familiares a través de una pantalla, esta cuota de interacción se queda chica porque nuestra necesidad de contacto físico no se ve satisfecha.

Por tal motivo, las relaciones interpersonales se han visto afectadas, aunque no de forma negativa obligatoriamente. Si bien la pandemia ha puesto a prueba la elasticidad y resistencia de las relaciones entre parejas, hecho que queda evidenciado en Internet con la publicación de numerosos artículos sobre el amor en tiempos del COVID-19, también ha aportado un mayor sentido de apreciación. La cuarentena, primero obligatoria y, ahora, voluntaria, ha impedido que las parejas puedan disfrutar de su compañía mutua con la misma facilidad que antes. Y así como ocurre en el mercado con un producto escaso, el pasar tiempo juntos se ha convertido en un bien de lujo altamente valorado.

Las dinámicas familiares se han alterado, especialmente en una cultura que aprecia a la familia e intenta mantenerla unida. En Latinoamérica, no es una regla general que los hijos abandonen el hogar para formar el propio. Las familias, en vez de dividirse, se unen. Sin embargo, la presente pandemia ha mantenido alejados a muchos miembros de sus círculos familiares. Las salidas los fines de semana, los grandes almuerzos, visitar a los abuelos, y otras actividades han tenido que ser pospuestas.

La unidad fomenta el apoyo mutuo mientras que, la cercanía, la independencia. Los tiempos de crisis sacan a flote las mayores necesidades, pero es difícil atender a las carencias de los demás miembros de la familia cuando no se pueden ver. La distancia impide que seamos testigos de esas carencias, por lo que los problemas se resuelven dentro del núcleo familiar, sin llegar realmente a requerir la intervención de los que están fuera del propio hogar. Así, se crea un mayor sentido de responsabilidad y autonomía.

Revolución conceptual post pandemia

Estamos atravesando un periodo de reajuste. Los cambios que el virus ha introducido en nuestra forma de vida no son pasajeros. Los estragos del Coronavirus calan más a fondo puesto que no se trata solo de una enfermedad que afecta al cuerpo; es un mal que deja huella en la psiquis. Los efectos de la pandemia se sienten en aquellos que no están contagiados e incluyen depresión, insomnio, estrés, agotamiento crónico, y más.

De acuerdo con el U.S. Department of Veterans Affairs, el estrés ocasionado por el virus califica, en diversos individuos, como PTSD (Post Traumatic Stress Disorder). Estudios varios ya están concluyendo un tipo de trauma específico en el personal médico que ha estado laborando durante la pandemia. Nuestra sociedad, al lidiar con el trauma, puede más adelante evadir aquellas actividades relacionadas con el evento traumático.

Actualmente, de acuerdo a la BBC, el mundo entero está en una etapa de transición. Si bien puede que dejemos de usar mascarillas, guantes y viseras protectoras en unos años, proteger nuestro espacio personal cobrará mayor relevancia. En el caso de Latinoamérica, la valoración con respecto a la cercanía física ya está teniendo un cambio significativo.

Cabe la posibilidad de que, en lugar de utilizar el contacto físico como forma de construir vínculos, otras maneras de interacción sean más viables para ello. El volumen de la voz y la entonación , así como la intensidad de los ademanes, pueden convertirse en herramientas útiles para este propósito. En países como Japón, según un estudio difundido por El Espectador, los habitantes requieren de un mayor espacio personal y de un menor contacto. Sin embargo, el uso de gestos enérgicos y el dominio de la voz sirven en esta cultura para transmitir emociones.

Nuestra cultura ahora reconoce por qué debe ser selectiva a la hora de otorgar el derecho a la cercanía física a los demás. Como dejó entrever Cary Cooper, profesor de psicología organizacional en Manchester Business School, en una nota de la BBC, la desconfianza será latente antes de saludar con un beso en la mejilla a un desconocido, tomar el brazo de un extraño o susurrar en los oídos de otra persona. Tal como se perfilan las cosas en la actualidad, el contacto físico podría convertirse en una experiencia reservada sólo a aquellos que tienen nuestra absoluta confianza.


El texto anterior expresa mis ideas y opiniones inspiradas en
Five-Second Touch Can Convey Specific Emotion, Study Finds en https://www.nytimes.com/
Anatomía de la piel en https://www.stanfordchildrens.org/es/default.page
¿Te acercas mucho a los demás? Este es el rango de distancias según diferentes países en https://www.elespectador.com/
World Happiness Report 2020 en https://worldhappiness.report/
Coronavirus: Why going without physical touch is so hard en https://www.bbc.com/news
Dinámica demográfica y desarrollo en América Latina y el Caribe en https://www.cepal.org/es
What ‘personal space’ looks like around the world en https://www.washingtonpost.com/
How personal contact will change post-Covid-19 en https://www.bbc.com/future/article/20200429-will-personal-contact-change-due-to-coronavirus
Manejando el estrés asociado con el brote del virus COVID-19 en https://www.va.gov/

Share on facebook
Share on twitter
Share on whatsapp
Share on email

Seguir leyendo

Close