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La piel fría, Albert Sánchez Piñol

Escapar del pasado resulta la mejor opción para aquellos que desean emprender nuevos rumbos, comenzar una vida renovada y aprender cosas nuevas. Sin embargo, en la narración “La piel fría”, un hombre busca desprenderse de su vida pasada, viajando hacia una isla en medio del océano atlántico para encontrarse consigo mismo, pero nada será como él piensa.

LAPIEL

Para un hombre que participó en la resistencia irlandesa, recibir una oferta de trabajo en un lugar muy lejano para monitorear condiciones meteorológicas resulta una propuesta demasiado tentativa si es un prófugo.

Esta es la historia de uno de nuestros personajes principales, quien después de un viaje largo hacia el sur del mar Atlántico llega a lo que será su nuevo lugar de trabajo, estando en la isla se encontrará con una cabaña muy antigua, y un faro. El cual es custodiado por el único habitante del lugar, un austríaco de carácter firme, terco, un tanto desquiciado y salvaje, llamado Batís Caffó.

La trama, en un inicio, parece envolver al lector en un típico conflicto de personas que intentan llevársela bien, sin embargo, en esta isla se está a punto de descubrir que estos dos personajes principales no serán los únicos, pues la noche traerá consigo más que oscuridad.

Yendo más allá de las letras

Albert Sánchez Piñol, autor del libro, plasma exquisitamente en primera persona una trama de la misteriosa isla al borde del atlántico, que a medida que avanza entre letras aflora el terror de manera suspicaz.

Usando el sentimentalismo y las sensaciones que evoca la narrativa en primera persona del protagonista irlandés anónimo, el autor logra inmiscuirse psicológicamente con el lector, donde la descripción y la reflexión logran hacer que el lector se sienta dentro de la novela.

En la novela se puede apreciar más que un simple conflicto moral de un guerrillero prófugo y un hombre de carácter fuerte. El uso de elementos inspirados en la filosofía plasma un mundo alegórico, donde el aislamiento y la presencia de agentes desconocidos, forman una atmósfera claustrofóbica, ideal para mostrar los deseos y horrores de los personajes principales.

En cierto punto, la narrativa puede llegar a tornarse repetitiva, sin embargo, aunque suene un tanto descabellado, el terror logra mantener a los lectores enganchados en una lucha constante de caracteres en medio del instinto de supervivencia.

La piel fría plasma a profundidad la construcción de todos sus personajes, por un lado, los protagonistas, y por otra parte las criaturas marinas que sacan a flote los miedos profundos, generados por lo desconocido.

El peor enemigo, la mente

Cuando se describen los personajes principales, lo primero que el autor busca es plasmar un contrapunto de caracteres y formas de pensar; cuestión que parecería irremediablemente trillada, hasta que la noche trae consigo constantes luchas por la supervivencia y obliga a estos dos hombres a relacionarse entre sí y llegar a acuerdos que les permitan mantenerse con vida.

La aparición de estas criaturas marinas le dan un giro a esta primera percepción, transformando cada noche en un escenario continúo de luchas contra la muerte, y no solo eso, Albert Sánchez Piñol logra plasmar en más de 200 páginas que para los personajes principales, solo hay un enemigo lo suficientemente fuerte como para destruirlos, la mente.

La sensación de claustrofobia generada por el aislamiento y el frío de una isla remota ocasiona que, tras cada batalla nocturna, los personajes luchen contra sus demonios morales, aquellos que los impulsaron a dejar todo atrás.

Asediado por los citauca

Al pasar su primera noche en la cabaña, el irlandés se ve atacado por seres que parecen de otro mundo, y que procuran con diligencia su muerte; luego de sobrevivir la primera noche, el protagonista se muda al faro con Batís, donde unen fuerzas para resistir las embestidas de cada noche.

La fascinante descripción de estos monstruos marinos de la mano del autor, solo enmarca el sentido fantástico de la trama, criaturas anfibias, aparentemente agresivas que atacan frecuentemente a los habitantes del faro, supuestamente en busca de algo.

A medida que estas luchas físicas e internas se desarrollan, el guerrillero irlandés descubre un asombroso misterio, aquel hombre extraño y de carácter fuerte que reside en la isla desde hace más tiempo que él, tiene bajo su dominio a una de las criaturas, aparentemente domesticada e indefensa, a la cual llama Aneris.

Mirando profundo en los ojos de Aneris

Usando una descripción un poco sombría, la aparición de Aneris aporta a la trama un sentido humanista que tras cada intervención le aporta riqueza a la historia, con esto, el protagonista anónimo logra escudriñar en lo más profundo de su psique.

“Por más que me lo pregunto, por más que me interrogo, solo puedo constatar una evidencia espantosa que todo lo invade: monstruos, monstruos y más monstruos. Nada que ver, nada que juzgar, nada que considerar”.

En los ojos de Aneris se logra descifrar lo más oculto de La piel Fría, que realmente el miedo más terrible es aquel que mora en el interior de nosotros.

Juego de palabras

Muchos autores buscan la manera de plasmar su huella o dejar elementos al azar para que los lectores se entretengan un poco, y Albert Sánchez Piñol no es la excepción, en los nombres que les coloca a los monstruos marinos se esconde un mensaje.

En primer lugar, los citauca, criaturas que durante la trama generan escenas de suspenso, esconde un significado, y es que al leer este nombre al revés se lee “Acuatic” que significa acuático, haciendo alusión al origen de estos monstruos.

Mientras que, Aneris al ser leído al revés se lee como sirena, digamos que Albert usa esto como una forma de enmarcar el origen de las misteriosas criaturas.

¿Quién se esconde tras La piel fría?

Albert Sánchez Piñol es un antropólogo y escritor notoriamente fascinado por  las criaturas míticas, es la mente maestra tras esta fantástica novela de terror, Sánchez se ha caracterizado por escribir la mayor parte de sus obras en catalán.

La Piel Fría representó el inicio de su carrera en la literatura, la misma le ha hecho merecedor de múltiples reconocimientos internacionales. Aunque la crítica año tras año asoma que las repetitivas escenas pueden llegar a aburrir, el conocer el final de esta entrelazada jugarreta con la psique es la cereza del pastel. 

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