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Escenarios del mundo post pandemia. Descifrando el futuro.

Los gobiernos, como las empresas y las personas deben siempre tener un plan. Eso no es garantía de éxito; pero permite minimizar la incertidumbre y acercarnos más al logro de los objetivos planteados.

No solo hay que tener un plan; sino que hay que prepararse para las contingencias, por lo que se hace necesario siempre tener un plan B y por qué no, un plan C también.

Uno de los retos de los planes es el tiempo y planear en condiciones de crisis, como el momento que vive el mundo a causa de la pandemia, es un desafío que requiere de talento humano altamente calificado, información de calidad y recursos tecnológicos a la mano para poder estudiar los posibles escenarios.

Descifrando el futuro

¿Con quién aliarse?, ¿Qué camino seguir?, ¿En qué hacer las mayores inversiones?, ¿Qué cambios deben hacerse primero? Son algunas de las preguntas que todos se hacen frente a la incertidumbre de no tener idea de cómo funcionará ahora el mundo.

Tener los posibles escenarios sobre la mesa, permitirá que los gobiernos, las empresas y personas, tengan a mano una base sobre la cual planificar y establecer las estrategias que cada quien hará para salir de esta crisis y poder tener mayor bienestar.

Atlantic Council, ha realizado un interesante análisis sobre la situación actual del mundo y lo que podría venir. Este grupo de analistas estadounidenses, quienes prestan asesoría en este ámbito, ha proyectado 3 escenarios y esbozan un papel de trabajo para que empresas, políticos, gobiernos e interesados en el tema, cuenten con un punto de partida para la elaboración de su estrategia para salir de la crisis del Covid 19.

Primer escenario

Ellos lo llaman, algo así como, los grandes aceleradores de la caída y coloca la responsabilidad en Estados Unidos, China y Europa. Es un mundo en el que la vacuna demoraría más de lo deseado y en el que la recuperación tomaría 10 años.

Los países se reunirían (G7 y G20), para replicar la fórmula post crisis de 2008; pero las reuniones no llegarían a acuerdos. Mientras los dos países con economías más poderosas se seguirían culpando una a la otra.

En este escenario Trump trabajaría para que las empresas de su país consiguieran mercados fuera de Estados Unidos, promoviendo la eliminación de subsidios a empresas estatales en otros países. Además, buscaría la protección de las empresas americanas que hacen negocios en China y si China no está de acuerdo, mantendría los aranceles a ese país.

Europa, se volcaría a la defensa y apoyo de quienes forman parte de su comunidad. El viejo continente estaría en un dilema, nuevamente el fantasma divisionista aparece. Y es que Estados Unidos pediría cerrar el mercado a China, porque lo consideran culpable de la crisis, una parte de Europa está en la misma línea de pensamiento; pero en el este y el sur, el sentimiento es otro. Existe agradecimiento por el apoyo dado por los asiáticos en el peor momento de la pandemia, además, los chinos están haciendo grandes inversiones en ese lado del continente.

América Latina y África, tendría tasas de mortalidad por debajo de las proyectadas. La materia prima que exportan y de la que obtienen sus ingresos mantendría bajos precios, lo que haría la salida de la crisis una dura prueba a superar, les costaría mucho más tiempo.

Habría muchos comienzos falsos, los gobiernos más testarudos insistirían en políticas erradas. La población mundial vería irse al foso su calidad de vida.

Mientras, Estados Unidos se volvería más proteccionista frente a China y Rusia y existiría la sensación de que la guerra estaría por comenzar entre el país americano y el bloque China – Rusia.

El proteccionismo iría carcomiendo la globalización, al tiempo que el crecimiento económico se haría más lento en todo el mundo. Para 2025 la pobreza iría en aumento en los países cuyas economías son más débiles, América Latina y África serían de los más afectados.

El futuro del mundo post Covid 19 está en la capacidad que tengan Estados Unidos, China y Europa para trabajar de la mano, por lo que plantea este escenario serían los causantes de una gran caída. Los espacios geográficos como el Medio Oriente, África y Latinoamérica, junto a países asiáticos en vías de desarrollo, solo podrían sentarse a observar y su participación parece no ser relevante ¿Es necesario un nuevo orden? ¿El modelo de desarrollo seguirá siendo el mismo, con más pobres en donde ya los hay por montones?

Segundo escenario

En este marco la prioridad es China. Se encontraría a una China que no ha terminado de recuperarse; sin embargo, aprovecharía poner en evidencia las debilidades del modelo democrático liberal de occidente, al hacerlos ver como manejaron tan mal la pandemia y la crisis que generó.

Aumentaría los préstamos y ofrecería facilidades para los proyectos que tienen que ver con infraestructura, como el BRI (un proyecto que es una especie de ruta de la seda, que conectaría a 138 países de África, Asia y América Latina).

La población China estaría expuesta a mensajes que mostrarían a un modelo exitoso, el chino y uno fracasado, el occidental.

Hasta las elecciones en la primera potencia del mundo, Trump abonaría para hacer que el sentimiento anti chino se agudice. Los chinos en ese país sufrirían de mayor discriminación. El discurso socialista permearía en la sociedad americana y Trump que habría sido reelegido, accedería a cobrar impuestos más altos a los ricos. Esta medida se replicaría en Europa y la política exterior de estos polos de desarrollo económico tendrían más coincidencias en materia de política exterior.  

Los americanos impulsarían con Alemania, Francia y Reino Unido una nueva OTAN, una que enfrentaría a la hipotética amenaza de la alianza entre China y Rusia. Con ello la Segunda Guerra Fría habría llegado.

Estados Unidos perdería el apoyo formal de sus aliados en Asia. Ellos ahora tendrían una mayor dependencia de los chinos y parecería que estarían dispuestos a estar con unos y con otros al mismo tiempo.

Los estados del Golfo Pérsico y Arabia Saudita verían reducida su calidad de vida y su gente manifestaría descontento.

El precio de los alimentos aumentaría producto de una sequía de grandes proporciones en Estados unidos, Canadá y Australia.

Es un escenario en el que el Cairo viviría una conmoción social por la comida, también sucederían eventos similares en África y algunos estados del Medio Oriente, además del Cairo. Se sumaría a esta turbulencia, una rebelión Chiíta en Arabia Saudita.

Rusia y China apoyarían con alimentos para de alguna manera aliviar la precaria situación en la región.

En este escenario China se convierte en el centro de un gran cambio de dirección mundial ¿Acaso no lo es ya? Estados Unidos quedaría relegado; pero el resto del mundo seguiría igual, solo habría un cambio del centro de poder.

Tercer escenario

Se produciría un renacimiento estimulado por la relajación de aranceles y barreras comerciales y el levantamiento de fronteras. Todo producto del liderazgo de Estados Unidos en los grupos G7 y G20.

Sería un crecimiento seguro, aunque más lento de lo deseado. La aparición de la vacuna contra el Covid 19 y su rápida distribución favorecería a la imagen del gobierno americano. El G20 vacunaría a la población gratis y la confianza se recuperaría.

A Donald Trump lo expulsarían de su cargo y el mensaje que se difundiría sería que lo que ocurrió no debería volver a pasar. Ningún gobierno, de ningún país, podría desatender las advertencias sobre enfermedades, el clima o conflictos.

En este escenario el mundo vería a China y a los Estados Unidos trabajando de la mano para tener un mundo mejor. Europa y América, instarían a China a rediseñar el BRI, orientándolo a una especie de Plan Marshall coordinado por los tres y no solo por China.

Las tensiones disminuirían a su más bajo nivel. El mundo recuperaría la senda del desarrollo económico sostenible y podría volver a encauzar sus esfuerzos para combatir la pobreza, además de llevar más educación a los lugares en donde no la hay o es deficiente.

Este escenario es el que creo la mayoría en el mundo esperaría, poderosos asumiendo el rol de apoyar a los débiles y crear un orden mundial más plural ¿Utópico? Es un escenario interesante y deseable.

Nadie sabe exactamente lo que podría pasar; pero el ejercicio de realizar escenarios, con información de primera línea y compartir estos escenarios, colaboraría mucho en el nuevo diseño de un mundo más justo, no perfecto, pero si más humano.

Si somos nosotros quienes forjamos nuestro propio destino, esta crisis puede ser una oportunidad de escribir una declaración del futuro que queremos.


En este escrito expreso algunas reflexiones inspiradas en el “Informe del grupo Atlantic Council relacionado con los posibles escenarios mundiales post Covid 19” realizado por Mathew J. Burrows and Peter Engelke.

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