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En Afganistán las mujeres no pueden revelar sus nombres

El país del medio oriente con una cultura radicalmente conservadora, no permite que el nombre de las mujeres sea revelado por ninguna razón. “WhereIsMyName?” se titula una campaña en Afganistán liderada por activistas femeninas que se encuentran luchando desde hace 3 años por el derecho a que el nombre de las mujeres aparezca en documentos oficiales, como las partidas de nacimiento o documentos de identidad y que puedan ser mencionados sin ningún tipo de represalias contra ellas.

Las mujeres afganas, incluyendo las niñas, se encuentran privadas de su identidad ya que sus nombres no pueden ser mencionados por ninguna razón, ni siquiera a los doctores, ya que compartirlos en público con personas fuera de su círculo familiar más cercano (esposo, padres o hermanos), está mal visto, puede considerarse un insulto y un grave deshonor digno de violencia.

El problema comienza cuando nace una niña. Le lleva mucho tiempo que le den un nombre. Luego, cuando una mujer está casada, su nombre no aparece en sus invitaciones de boda. Cuando está enferma, su nombre no aparece en su receta, y cuando muere, su nombre no aparece en su certificado de defunción ni en su lápida.

En los documentos de nacimientos solo el nombre del padre debe registrarse, lo cual deja desprotegidos legalmente a los hijos de madres divorciadas; como lo vivió Wida Saghari, activista de los derechos de la mujer en Kabul, que dice a la Fundación Thomson Reuters “Mi hijo tuvo que matricularse tarde en la escuela porque yo estaba divorciada y las autoridades no expedían el documento nacional de identidad de mi hijo sin la presencia de su padre”.

La situación también se vive en el día a día, pues muchos hombres afganos evitan decir los nombres de sus hermanas, esposas o madres en público y terminan sustituyendo sus nombres por términos que van desde Madre de hijos, Mi hogar, la Madre, la Hermana o la Hija, teniendo también otros términos despectivos para referirse a ellas.

Laleh Osmany de 28 años, es la fundadora de la campaña #WhereIsMyName que comenzó en el 2017. Ella se dio cuenta de que no es concebible de que a las mujeres se les negara lo que ella consideraba un “derecho básico“, el nombre que define la identidad de cualquier persona. Ella instó a sus colegas activistas a que llevaran esta campaña a las calles para asegurar la aprobación de la enmienda, señalando que está decidida a continuar la lucha a pesar de las dificultades y el rechazo que genera en la sociedad y en su propia familia el hecho de salir a las calles para reivindicar sus derechos.

El objetivo de los activistas es desafiar a las mujeres a reclamar su identidad más básica y romper el tabú profundamente arraigado que impide que los hombres mencionen en público los nombres de sus familiares femeninos.

Esto representa cuán profunda es la misoginia en la sociedad afgana, donde los derechos de las mujeres están reprimidos al silencio y obediencia, porque la realidad es que no muchas mujeres protestan por esto.

Un sociólogo afgano llamado Hassan Rizayee, dice que la costumbre se basaba en formas de vida tribales. “Según la lógica tribal, lo importante es la propiedad del cuerpo de una mujer”, dijo Rizayee. “El cuerpo de una mujer pertenece a un hombre, y otras personas ni siquiera deberían usar su cuerpo indirectamente, como mirarla. Según esta lógica, el cuerpo, la cara y el nombre de la mujer pertenecen al hombre”.

La arraigada cultura y tradición afgana en la que se enmarca este estilo de vida se remonta a hace más de tres milenios y aunque realmente es un tabú, es necesario comprender que para que se logre un cambio positivo por los derechos de las mujeres en este país, debe haber un cambio de mentalidad y progresivamente, un cambio cultural. Actualmente en la cultura occidental, aunque no es tan radical como las culturas orientales, las mujeres tienen el mismo derecho que los hombres gracias a la lucha de igualdad de género, logrando sus derechos e inclusión en el mundo contemporáneo, porque definitivamente las mentalidades han cambiado.

El cambio que las mujeres afganas desean, puede comenzar con legislaciones y enmiendas que las apoyen legalmente y le ofrezcan una reivindicación digna a su identidad como ser humano. Es necesario debilitar las culturas tribales progresivamente, a través de los medios de comunicación y las leyes del país que apoyen una causa justa y valiosa. De esa manera este tipo de pensamientos sobre cómo los hombres conciben a la mujer podría cambiar.

La campaña #WhereIsMyName está cada vez más cerca de lograr su objetivo de que se registre el nombre de la madre en un certificado de nacimiento, una de las condiciones primordiales y necesarias para esta sociedad. Todas las mujeres afganas deberían luchar por este derecho y muchos más, aunque se entiende que es complicado en un país tan radical y violento. Para ellos es necesario trabajar como hormiguita a través de los medios de comunicación y redes sociales para que se cree una ola de conciencia en pro de los derechos de la mujer.

Mujer afgana, si un hombre tiene el derecho a tener un nombre que lo identifica ¿por qué tu no? Tu identidad vale. Eres más que solo Madre, Hija o Hermana…


El texto anterior expresa mis ideas y opiniones inspiradas en
https://www.bbc.com/news/world-asia-53436335
Fuente revisada: https://www.nytimes.com/2017/07/30/world/asia/afghanistan-womens-rights-whereismyname.html

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