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William Henry Ellis. Primero esclavo, luego millonario.

El ingenio, la valentía y las ganas de superarse, le valieron una vida llena con las historias más apasionantes. Hizo lo que ningún negro podía hacer. Los engañó a todos y se hizo millonario.

Se dice que la necesidad es la base de la creatividad; pero es importante acotar que, junto a la valentía, la astucia, la voluntad y la resiliencia se pueden superar las barreras más inimaginables.

El caso de William Henry Ellis, lo demuestra. Primero esclavo, luego millonario, con una oficina en Wall Street ¿Cómo lo hizo?

El poder de la voluntad

El racismo no pudo con el protagonista de esta historia. Un negro que nació esclavo en una plantación de algodón en el sur de Estados Unidos y que se hizo pasar por mexicano, usando el nombre Guillermo Enrique Eliseo. Sus conexiones le llevaron a estar frente uno de los presidentes estadounidenses de su época, Theodore Roosevelt, se codeaba con el entorno presidencial de México en tiempos de Porfirio Díaz y también se convirtió en millonario.

Guillermo no solo enfrentaba al racismo, también eran tiempos de esclavitud.

Conocí del caso gracias a un artículo que publicó BBC, en el que el historiador de la Universidad de Columbia, Nueva York, el profesor Karl Jacoby hablaba de un libro que tituló “La extraña carrera de William Ellis: el esclavo de Texas que se convirtió en un millonario mexicano”.

Como al autor del libro, me pareció magnífico compartir la historia de ese hombre que pudo superar lo impensable para alcanzar la posición que logró. Sobre todo, hacerlo en momentos en los que el racismo arrecia su furia en Estados Unidos y en muchas otras partes del mundo, no solo contra los negros, sino contra los latinos, los chinos, los árabes, los persas y los aborígenes.

Las lecciones de Ellis

William, creció en una plantación de algodón en donde compartía con tejanos, anglo estadounidenses y mexicanos, él pertenecía a la comunidad afrodescendiente. Los mexicanos llegaban a la plantación en época de recolección y con ellos aprendió a hablar muy bien el español.

Gracias a eso, pudo empezar a trabajar como asistente y también como traductor de un gran comerciante de cuero y algodón, era un irlandés y su nombre era William McNamara.

Con él viajaba por Texas y la frontera mexicana, el joven veinteañero cumplía su trabajo de traductor al tiempo que aprendía todo sobre cómo hacer negocios.

Decide aventurarse y emprender una vida, haciendo su propio camino y se muda a San Antonio, Texas. En esa ciudad el 20% de la población era mexicana y se vivían años de una incipiente salida de la esclavitud. William abriría allí un negocio en el que comerciaría algodón y cuero, que era lo que había aprendido a hacer.

Comienza a decir que se llama Guillermo Enrique Eliseo y más adelante termina siendo conocido como Guillermo Ellis, en el fondo era su nombre solo que en español. Ellis aprovechaba cada grieta del sistema para poder hacer lo que otros negros tenían negado. Sabía que no había muchos registros escritos, no existía algo como un pasaporte, por ejemplo. Y cada vez que tenía la oportunidad decía que era mexicano, era algo que hacían muchos negros para aprovechar los beneficios que ello otorgaba.

No solo se hizo pasar por mexicano, llegó a presentarse también como cubano y en ocasiones llegó a decir que era hawaiano. Ellis fue sin duda un hombre osado,

Ellis, como empresario que era, decidió poner su mirada en el país vecino, México. Por años ese país se había convertido en el sueño de libertad de cualquier negro del sur de Estados Unidos. En aquel país, que había logrado su independencia en 1821, abolió la esclavitud para los niños menores a 14 años y además prohibió el comercio de esclavos. Para los negros era “el sueño mexicano”.

El joven empresario sabía que no eran solo negocios, sabía que podía ayudar a otros negros a tener una mejor vida en el país azteca.

Cuenta un antiguo esclavo citado en el libro del profesor Karl Jacoby, que solo había que caminar siempre hacia el sur para lograr la libertad.  La eliminación de la esclavitud no les había dado respiro a los negros, seguían recibiendo maltratos, las mujeres negras seguían siendo usadas en la prostitución, era una vida muy dura y Ellis podía ayudar a cambiar en algo la situación de la golpeada comunidad.

Durante la guerra civil en Estados Unidos, fueron muchos los negros que enfilaron su camino hacia tierras de libertad, para ellos eso era México, algunos escritos apuntan que superaron los 4 mil.

Argumentando que los mejores agricultores del algodón eran los negros, convenció a los mexicanos de aprobar un proyecto con el que pudo llevar a unos mil negros a una enorme hacienda. Es para muchos la emigración grupal más grande de la comunidad afrodescendiente ocurrida en el siglo XIX. Así era el ímpetu de aquel personaje.

Altas y bajas marcaron la vida económica de tan hábil emprendedor; pero nunca se rindió ante nada y casi siempre descubría una nueva forma de levantarse y acrecentar su reputación como empresario y hombre de éxito, todos quieren estar al lado del éxito.

Wall Street

Este pintoresco personaje se convirtió en un enlace necesario entre los inversionistas de Wall Street y México, se hizo de una reputación que él mismo se encargó de dar a conocer. Afirmaba que tenía excelentes relaciones con el gobierno de Porfirio Díaz y que con sus esfuerzos lograría atraer a muchos inversionistas.

Para ese momento el empresario tenía residencia en nada más y nada menos que el Hotel Imperial, vestía los mejores trajes y exhibía codiciadas joyas. Era presidente de 7 empresas y el valor de algunas de ellas era de millones de dólares, poseía la mayor empresa de muebles de México y era representante para ese país de la empresa de manufactura francesa Hotchins Arms Company.

Eran tiempos dorados de Estados Unidos, grandes fortunas llegaron y se hicieron legendarias, muchos aprovecharon aquella bonanza, aquella era de la industrialización y Ellis fue uno de ellos. Algo verdaderamente impresionante.

Simplemente Ellis

Se casó y tuvo 6 hijos con su esposa, Maude Sherwood, de quien dijo pertenecía a la nobleza británica, en realidad ella era un estadounidense de clase discreta. Ellis, siempre se escondía con cualquier excusa, pensando todo el tiempo, que lo podían descubrir en cualquier momento.

Su vida es un ejemplo para muchos de lo que se puede alcanzar cuando no se detiene uno frente a la adversidad. Ellis llegó al final de sus días y pese a los millones que tuvo y disfrutó, solo se declara que dejó a su viuda la cantidad de 5 mil dólares, algo que no deja de despertar cierta suspicacia.

William Henry Ellis o Guillermo Ellis, dejó una tumba sin nombre, una historia sin duda aleccionadora y espectacular y la noticia en prensa de quien había sido realmente y cuáles fueron sus orígenes.


En este escrito reflexiono sobre la historia del afroamericano estadounidense William Ellis, que pasó de ser esclavo para convertirse en millonario. Fuente: BBC.com.

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