Written by ciencia y tecnologia

Contenidos que se vuelven virales en tiempos de pandemia

No todo se vuelve viral. Sin embargo, cualquier cosa puede convertirse en el siguiente “viral video” que cause revuelo en las redes sociales y del que se reconozcan memes y stickers que una horda de usuarios use en sus intercambios digitales. La viralización es un fenómeno selectivo que se esparce a través de toda una comunidad, surcando fronteras. Es el movimiento de un contenido de persona a persona a través de las redes, cuyo impacto también puede palparse en el mundo físico.

Según Business Insider, diversas encuestas resolvieron qué contenidos son más comúnmente compartidos que otros. La ficción ocupa el último lugar de 6, significando que son pocas las veces en que obras artísticas, por ejemplo, se tornan virales. Las alertas y los avisos siguen en quinto lugar, se teoriza que esto es porque tienen una carga negativa que las gente evita pasar a otros. El cuarto puesto lo ocupa el contenido destinado a enseñar cómo hacer algo, los denominados “how-tos”, muy útiles en especial en los tiempos actuales. En tercer lugar, la opinión personal es el tercer tipo de contenido más compartido. Los dos primeros puestos los ocupan el humor, con un 66%, y las noticias, con un 72%, respectivamente.

Llama la atención que en el sexto puesto se posicione la ficción, con un 9%, y su contraparte en el escalón más alto sean las noticias. Un estudio archivado en Springer Link concluyó que existen tres motivos principales por los que las noticias son compartidas a través de las redes. El primero es el simple deseo de ser informativo, de dar a conocer a algo a otros. Le siguen el socializar y el ganar un cierto estatus.

Y es que a los seres humanos nos llama el compartir. Es parte de la socialización. El desarrollo de todo lo que conocemos se basa justamente en este acto, que puede manifestarse a través del intercambio, las manifestaciones, las obras, y más. Antes de que se diera la globalización, estábamos aislados, pudiendo solo compartir con aquellos más próximos a nosotros.

Fue necesario que las fronteras físicas se volvieran menos rígidas para dar paso a la industrialización, al desenvolvimiento de los mecanismos de interacción humana, a la contemplación de leyes más humanitarias, y demás. Cuando las barreras físicas dejaron de ser un impedimento gracias a la capacidad de internet para conectarnos en tiempo real, empezamos a compartir todo tipo de información para reflejar diversos estilos de vida, preferencias, tradiciones culturales, realidades que nos unen.

El acto de compartir una noticia no se basa enteramente en el juicio crítico de la persona a punto de ponerla a la disposición de millones de desconocidos. El estado en el que el individuo se encuentra también influye si iniciará o no una cadena que hará que algo se vuelva viral. La Asociación por la Ciencia de la Psicología (APS por sus siglas en inglés) difundió los resultados del trabajo de Jonah Berger, quien realizó un experimento con un grupo de individuos. Les dijo que les mostraría una noticia genérica y que dependía de ellos compartirla con sus contactos o no. Unos individuos se encontraban en estado de reposo mientras que otros estaban trotando. Aquellos que estaban trotando tuvieron mayor inclinación a compartir la noticia, lo que demuestra que la excitación es un factor que influye en el compartir.

El cuerpo y la mente pueden entrar en un estado de excitación fácilmente si se lee una noticia relacionada con el COVID-19 en medio de un estado de emergencia. El estrés actúa en el cuerpo, sobre excitando el sistema nervioso. Esto explica por qué es frecuente que haya una epidemia de fake news con respecto a temas de interés personal a nivel mundial.

El porqué la gente comparte noticias falsas es enteramente diferente al que tienen aquellos que las crean. Las personas que esparcen este tipo de noticias sin chequear si las fuentes son confiables o sin contrastar información realmente creen que están cumpliendo con su rol informativo y haciéndole un bien a su comunidad.

Un estudio en los archivos de ScienceDirect sobre la asociación entre los usos oscuros de las redes sociales y las fake news reflejó que muchas personas consiguen esta información de personas en las que confían, como amigos o familiares, por lo que dan por sentado que lo que difunden es correcto. Por otro lado, también influye el sufrir FoMO, una patología que se describe como ansiedad por estar conectado todo el tiempo bajo la idea de que algo interesante está ocurriendo y se quiere ser partícipe de ello. Así mismo, The Tribune publicó los resultados de un estudio con una muestra de 2500 personas y profesionales de distintas universidades. Tal estudio concluyó que, cuando una mentira es dicha por muchas personas muchas veces, termina convirtiéndose en una verdad ya que el poder de convicción de múltiples individuos manipula el juicio crítico de un solo individuo.

Erradicar esas concepciones erróneas es difícil y, aún cuando contenidos con información real y comprobada se pongan a la disposición de las redes para que los usuarios las compartan y combatan a las fake news, siempre aparecen nuevos brotes. Jonah Berger ha hecho mucha investigación, tanto teórica como de campo, con respecto a la viralización de contenidos, comparándola con el contagio de un virus.

Así como sucedió con el COVID-19, muchos contenidos, tanto fake news como memes y otros, se “contagian”. Existe tanto el contagio progresivo, que va aumentando poco a poco, como el contagio explosivo, que aumenta de forma exponencial. Cuando los contenidos se viralizan de forma progresiva, van llegando de a pocos solo a nuestro círculo más cercano, esparciéndose a través de contactos de primer, segundo y tercer grado. Pero cuando el nivel de convicción es grande, por ejemplo, cuando el “supercontagiador” es un portal online con muchos seguidores, hay estudios falsos que respaldan las noticias, o se trata de una persona con cierta celebridad, el contagio se puede volver explosivo porque no solo se llega a mucha gente al mismo tiempo sino que hay mayor probabilidad de que todos ellos acepten la naturaleza de lo compartido y lo distribuyan.

El proceso de la viralización puede no ser del todo exacto, pero expertos en el tema como Berger se encargan de asesorar a marcas en sus esfuerzos publicitarios para que logren ascender rápidamente a través de un contagio explosivo por redes sociales. Sin embargo, las viralizaciones orgánicas aún parecen ser un misterio ya que es poco probable que una ecuación pudiese predecir que un sinfín de usuarios grabarían y publicarían sus intentos por comer un Tide Pod. 


El texto anterior expresa mis ideas y opiniones inspiradas en
Contagio social explosivo: indignados, vídeos virales y memes de internet en https://www.investigacionyciencia.es/
Why do people share fake news? Associations between the dark side of social media use and fake news sharing behavior en https://www.sciencedirect.com/
Here’s why some things go viral on the internet en https://www.businessinsider.com/
Hatred going viral in ‘dangerous epidemic of misinformation’ during COVID-19 pandemic en https://news.un.org/en/
Coronavirus: ¿Qué son los eventos de contagio explosivo de la COVID-19? en https://rpp.pe/
”Why people share fake news on social media decoded” en https://www.tribuneindia.com/
Going viral: Heightened cyber and corporate crime risks in the COVID-19 pandemic en https://www.nortonrosefulbright.com/en-ca
How the coronavirus pandemic could change architecture and building design en https://www.bdcnetwork.com/
Going viral in the pandemic: Clichés en https://federalnewsnetwork.com/
When a Pandemic Goes Viral en https://newcities.org/
Why Do People Share News in Social Media? en https://link.springer.com/

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