Written by 10:38 pm ciencia y tecnologia

Un ecosistema invisible en nuestros cuerpos

Rob Dunn, profesor del Departamento de Ecología Aplicada de la Universidad Estatal de Carolina del Norte, explica cómo la cuarentena está modificando un ecosistema de especies que conviven en nuestro cuerpo, en algunos casos de manera benigna y hasta beneficiosas, incluidos hongos, bacterias en nuestra piel y en nuestras entrañas, e incluso animales diminutos como los ácaros.

En tiempos normales, nosotros estamos conectados con otras personas a través del tacto y las palabras, pero también a través del intercambio de especies, la mayoría benignas y algunas incluso beneficiosas en nuestros cuerpos, en nuestros hogares y en nuestra vida diaria. Estas especies pueden ser bacterias, hongos, protistas e incluso animales pequeños. Por ejemplo, al besar a un ser querido o estrecharle la mano a cualquier persona, transfieres especies de tu piel a su piel.

Sin embargo, en estos momentos estamos conscientes de que un beso puede ser peligroso o incluso mortal, por eso a medida que nos aislamos para reducir las conexiones en nuestro círculo social y combatimos nuestro cuerpo y superficies directas de nuestro entorno con desinfectantes, alcoholes y cloro para evitar algún tipo de contaminación con el COVID-19, ¿qué sucede con toda la sociedad de microorganismos que existe sobre y entre nosotros? ¿Qué sucede cuando cada persona, o al menos cada hogar, se convierte en una isla?

A medida que nos separamos para evitar un virus, nos convertimos en islas de bacterias sociales, hongos e incluso ácaros.

El distanciamiento social nos ha convertido en islas de las especies que conviven con nosotros, con el tiempo, algunas especies se vuelven más comunes, otras se extinguen y otras evolucionan, al igual que cualquier ecosistema de nuestro planeta.

Primero, cuando eso sucede, hay especies que se vuelven más raras. Por ejemplo, a medida que los bosques se cortan en pedazos cada vez más pequeños, las especies se extinguen. Para las especies que viven en cuerpos, parece probable que cuantas menos personas vivan en su hogar, más probable es que alguna especie en particular amante del cuerpo se extinga en el ecosistema de su cuerpo. Si se extingue en ti, tiene menos lugares desde donde recolonizar. En tiempos normales, las especies pasan de una persona a otra, de un ser a otro, cuando nos tocamos e interactuamos con la sociedad. Pero en nuestro aislamiento, chocamos y compartimos con menos personas, por lo que la colonización es menos probable y la extinción más permanente. De hecho, eso es lo que se espera que suceda con el virus que causa el COVID-19, que al evitar el contacto unos de otros, no le damos una isla lo suficientemente cerca para aterrizar.

No solo estamos “cultivando” nuestros microbios disminuyendo su red de expansión, también se les estamos dando nuevos alimentos adicionales con nuestros nuevos regímenes de cuarentena y pasatiempos, y la falta de ellos.

El profesor Rob Dunn, dice: considere, por un momento, sus axilas: tienen un órgano especial llamado órgano axilar, que contiene glándulas apocrinas, cuya única función es alimentar a las bacterias. Estas bacterias producen aromas que se extienden a lo largo del vello de las axilas (que son diferentes de otros vellos corporales). Aunque todavía no entendemos por qué evolucionaron los órganos axilares (los chimpancés y los gorilas también los tienen), muestran claramente una relación social entre primates y bacterias que de alguna manera se trata de enviar mensajes a través del olfato a otros primates.

Dunn explica que cuando se usa antitranspirante, se alteran los mensajes que envían sus axilas. Como muestra un estudio que hizo con algunos de sus colegas hace varios años; si usa antitranspirantes, favorece a una familia de bacterias de crecimiento rápido en la axila que no son muy apestosas. Por el contrario, si no usa antitranspirante, favorecerá una comunidad microbiana de crecimiento lento y apestosa, como las que se encuentran en las axilas de los chimpancés y los gorilas.

Si usa o no antitranspirante, está emitiendo señales distintas que implica la formación o no de nuevas bacterias que se producen en nuestro organismo. Pero ¿qué significan esos mensajes y cómo se interpretan? Aún la ciencia no lo sabe, pues se ha descubierto un lenguaje, pero no se ha descifrado. Pero si está solo en su apartamento y no se pone antitranspirante, está cultivando un antiguo desierto de especies similares a las que se encuentran en las axilas de los chimpancés y los gorilas. Estas especies no son dañinas e incluso pueden ser beneficiosas, así que déjelas florecer.

Otro gran jugador en la vida microbiana son los perros, con quien puede pasar más tiempo en su vida cotidiana. El hecho de tener un perro es el factor más importante para predecir qué bacterias están flotando en el aire en su casa. Los niños que viven con perros tienden a adquirir algunos microbios intestinales caninos, no está tan claro si ocurre lo mismo con los adultos (no se recomienda adquirir microbios de perro intencionalmente). Pero se sabe que los niños, especialmente en las ciudades, que crecen con un perro en la casa tienen menos probabilidades de desarrollar algunas alergias y asma. Algo sobre un perro en la casa, microbianamente, puede ser bueno.

Todo esto forma parte de un mundo invisible que ignoramos por desconocimiento, pero existe. Aunque la palabra microbios, ácaros y bacterias suenen a ¡peligro! No todo es malo, ya que vivimos en un mundo ecológicamente en equilibrio y eventualmente necesitamos algunos de estos pequeños amigos para llevar una vida sana.


El texto anterior expresa mis ideas y opiniones inspiradas en
https://issues.org/how-quarantine-is-transforming-our-microbial-ecosystems/

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