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Jordan B. Peterson: críticas en la era de la corrección política

La corrección política no es algo que vaya de la mano de Jordan B. Peterson, psicólogo y profesor universitario en la Universidad de Toronto desde 1998. Su libro, “12 reglas para la vida”, o “12 reglas para vivir” según el país hispanohablante en el que nos encontremos, expresa los pensamientos del psicólogo en forma de guía de vida, sobre todo centrado en los más jóvenes.

El canadiense es conocido por sus charlas y su polémica a raíz de sus opiniones en las diferencias entre hombres y mujeres, su argumento respecto de las jerarquías y las discusiones sobre temas que hoy día son cada vez más difíciles de debatir debido a la corrección política y a los tabúes establecidos en nuestra sociedad moderna.

Críticas en la era de la corrección política

Jordan Peterson no tiene reparos en decir lo que piensa, aunque eso le haya granjeado varios calificativos negativos a raíz de sus opiniones, las cuales son siempre fundamentadas desde un prisma psicológico después de años de investigación. Alcanzó la fama casi sin quererlo, mediante un vídeo donde discutía con varios manifestantes que se encontraban en defensa del colectivo LGBTI.

Una de las mayores críticas actuales del psicólogo en torno a la identidad de género, surgió con la llamada Ley C-16 en Canadá, la cual añade la expresión de género como categorías protegidas dentro de la Ley canadiense de derechos humanos. Para Peterson, esto supondría una tentativa por parte del gobierno de regir o controlar la forma en la que los canadienses deben expresarse y no tanto como una protección a este colectivo, y por ello, supondría un control gubernamental en un ámbito privado.

Como cabe de esperar, este argumento no fue bien recibido entre los postulados de la izquierda. Peterson se defiende diciendo que su crítica parte del gobierno canadiense intentando controlar la forma de expresarse de sus ciudadanos, posicionándose en contra de que una identidad colectiva tenga más peso que una identidad individual, y no como una crítica hacia el colectivo LGBTI.

Otra de las críticas más estudiadas del profesor se dirige al rechazo de la izquierda radical y el socialismo o comunismo. Peterson lleva media vida estudiando los totalitarismos e intentando entender por qué las sociedades evolucionaron hasta perder todo sentido de responsabilidad individual (otro concepto en el que gira su pensamiento) y por qué a día de hoy aún sigue habiendo adeptos que defienden estos sistemas después de haber fracasado. Asegura que las sociedades que intentan ecualizar todos los aspectos de su sociología mediante un inevitable aumento de la burocracia gubernamental acaban creando sociedades más desiguales, y no al revés.

Se puede entrever, por tanto, que Peterson contiene un alto grado crítico contra toda ideología y utopía de masas. Ha expresado en más de una ocasión su frustración a la hora de intentar debatir con una persona que antepone su ideología y sus consignas a su propio pensamiento crítico. La ideología para él es una forma parasitaria de la religión y carece de la exhaustividad de los sistemas religiosos bien desarrollados, es decir, una ideología ya sea de izquierdas o de derechas, sería traducción de una religión degenerada.

La responsabilidad individual

Cuando leemos a Jordan Peterson, entendemos que gran parte de su pensamiento tiene un fuerte componente individual. «Ordena tu cuarto» es un mensaje que ha trasladado a los más jóvenes pero que funciona como una metáfora válida para todas las personas, independientemente de su edad o sexo. Si alguien tiene su casa hecha un desastre (es decir, su propio «yo»), es muy probable que no consiga contribuir de manera efectiva al mundo exterior ni a objetivos colectivos.

Es más, postula que algunos de los luchadores por la justicia social estarían encaminando sus propias carencias individuales hacia un concepto de opresión sistémica, totalmente ajenos a las decisiones que han tomado en la vida y totalmente ajenos a la introspección necesaria para crecer como personas. Mantener un orden y un equilibrio contigo y con los tuyos facilitaría las cosas para cambiar el mundo.

La responsabilidad individual, por tanto, se refiere a tomar conciencia de uno mismo, a arreglar lo que podemos arreglar en este preciso momento, a no compararnos con nadie más salvo con nosotros mismos el día anterior, a elegir las amistades que solo quieren lo mejor de nosotros, a decir la verdad (o al menos, no mentir) y a ser precisos con lo que decimos y lo que queremos. Si anteponemos lo colectivo sin «ordenar nuestro cuarto», el caos hará acto de aparición irremediablemente.

Desigualdad entre hombres y mujeres

Peterson considera que hay una tendencia ofensiva hacia la masculinidad basada en una tiranía patriarcal, y esto pone en peligro la salud mental de millones de hombres. Según el canadiense, la mayor parte de nuestras estructuras jerárquicas se basan en competencias, y como la aspiración al poder y la jerarquía se asocia a la masculinidad, es fácil y engañoso establecer una relación entre ambas. Por tanto, se puede comprobar lo poco beneficioso que es para un hombre joven interiorizar que sus aspiraciones de éxito se asocien con tiranía.

Defiende así que los hombres y las mujeres son más parecidos que diferentes, que ellos suelen estar más interesados en las cosas y que las mujeres suelen estar más interesadas en las personas. Por eso, en países escandinavos donde se ha primado la igualdad en la sociología del país, sigue habiendo muchos ingenieros y muchas enfermeras, incluso habiendo igualdad de oportunidades y libre elección. Sin embargo, niega que haya una brecha salarial debido a que los hombres en general tienen trabajos más peligrosos o con mayores desplazamientos hacia el exterior.

Jordan B. Peterson no tiene pelos en la lengua. Como hemos visto, sus opiniones no son compartidas por sectores más izquierdistas de la sociedad, pero como él mismo afirma, ha recibido apoyos de colectivos transgénero incluso con su crítica a la ley C-16.

Lo importante es tener la capacidad y la paciencia necesarias para poder debatir sobre todos los asuntos concernientes a nuestras sociedades actuales desde una perspectiva individual y sin tabúes de ningún tipo, incluso si estamos fervientemente en desacuerdo. La libertad de expresión debe primar por encima de todo, y, sobre todo, por encima de las ideologías.


El texto anterior expresa mis ideas y opiniones inspiradas en
https://www.abc.es/cultura/cultural/abci-jordan-peterson-correccion-politica-puede-llevar-lugares-peligrosos-201811250225_noticia.html
https://elpais.com/cultura/2018/11/13/actualidad/1542130936_663611.html

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