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Los objetos también tienen alma

La muñeca Annabelle es, a esta altura, el objeto maldito más famoso del mundo, en gran parte por la popularidad que le dio el cine. Recientemente se corrió el rumor de que había escapado del museo donde se la exhibe. La noticia fue desmentida por sus propios dueños, pero ¿qué verdaderos misterios encierra Annabelle?

Los humanos les damos a los objetos cierta entidad mágica. Hasta los más escépticos probablemente guardan algún recuerdo de un familiar o una ex pareja, como si ese objeto tuviese la cualidad de devolver a las personas que extrañamos. Los coleccionistas lo saben bien: las cosas tienen misterio, y ese misterio proviene de una larga tradición cultural llamada animismo.

El animismo es la creencia de que todo posee un espíritu: árboles, pájaros, tormentas, rocas. Se trata de una categoría antropológica utilizada para estudiar religiones primitivas, pero también es una creencia sumamente popular. En verdad, la mayor parte del mundo está formado por animistas. La creencia en los espíritus de la naturaleza derrota incluso al monoteísmo.

La razón es que, en realidad, el animismo es una respuesta racional a la vida. En nuestra cotideaneidad, donde la vida es particularmente caprichosa y está fuera de control, el animismo parece bastante razonable. Seguramente habrá miles de muñecas iguales a Annabelle, fabricadas en el mismo sitio y vendidas al mismo precio. Y sin embargo, hay una sola Annabelle.

En la Modernidad los objetos empezaron a fabricarse en serie, y con ello se puso fin a cierto tipo de magia. Después de todo, nuestra época bien podría caracterizarse como la muerte de todos los misterios. Sin embargo, la Historia es una cosa también viva, y por lo tanto la creciente “deshumanización” de los objetos trajo consigo una especia de reacción.

El animismo, palabra que viene del latín “anima” (vida, espíritu, alma), se torna necesario para volver a hermanarnos con las cosas que nos rodean. A la muñeca Annabelle se la ha dotado de terror, de historia, de relato, de alma. Por eso la noticia de su fuga resulta, al menos para algunos, totalmente verosímil.

Los padres de la criatura

Para conocer la historia de Annabelle, primero hay que saber quiénes fueron Ed y Lorraine Warren. Sus nombres se volvieron conocidos fuera de los círculos paranormales después del estreno de “The Amityville Horror”. Ed y Lorraine son una pareja de demonólogos, es decir personas dedicadas a ahuyentar demonios. Quien haya visto “The Conjuring” conocerá su historia.  

Pero nada se destaca más que la muñeca de porcelana Annabelle, que también tuvo su cameo en la primera película “The Conjuring”, y luego su propio spinoff.

La verdadera Annabelle fue poseída en una sesión de espiritismo. En una entrevista, Ed Warren detalló cómo sucedió. Durante el año 1971, una enfermera de 28 años en Connecticut (Estados Unidos) recibió de regalo una muñeca Raggedy Ann.

Unas noches más tarde, la dueña de Annabelle y su compañera de cuarto notaron algunas cosas raras. Al cuarto o quinto día, los brazos de Annabelle comenzaban a moverse. Intrigadas, aunque no asustadas, las jóvenes llevaron a Annabelle a un médium. Creyeron que había un espíritu en la muñeca, pero querían confirmarlo.

Entonces supieron que una niña llamada Annabelle había muerto en un accidente automovilístico justo fuera de la casa. Según Ed Warren, Dios no permite que los espíritus de los niños posean muñecas. Por eso, concluyó que Annabelle era un demonio que se aprovechaba de la simpatía de las jóvenes.

A partir de entonces, las jóvenes trataron a Annabelle como a una niña pequeña. Le compraron juguetes, ropa y joyas. La llevaron a pasear y a la heladería. No sabían que al reconocer al demonio Annabelle, la invitaban a ir más allá de la muñeca y poseer su casa.

Luego de que uno de sus novios muriera en circunstancias misteriosas, las chicas llamaron a Lorraine y Ed Warren, quienes llevaron a Annabelle a una médium y confirmaron que la muñeca estaba poseída.

Annabelle era ahora responsable de una muerte, y los Warrens decidieron que era mejor encerrarla. Además de proteger a otros, el objetivo era exhibirla como prueba de que lo paranormal existe y es peligroso subestimarlo. La muñeca todavía permanece en el Centro de Investigación de lo Paranormal de Nueva Inglaterra, que alberga muchos objetos poseídos o malditos.

El falso escape

Los rumores recorrieron toda la Internet hasta llegar a los principales portales de noticia: la muñeca Annabelle se había fugado del museo. Todo empezó luego de que la página de Wikipedia fuera editada para leer que la muñeca había “escapado el 14 de agosto a las 3 a.m.”. Tony Spera, el yerno de Ed y Lorraine, se apresuró a tranquilizar a los fans: “Estoy aquí para decirte algo, no sé si quieres oír esto o no, pero Annabelle no escapó, nunca dejó el museo”.

También se aseguró de incluir en un video imágenes de la muñeca que probaban que estaba donde debía estar. “Annabelle está aquí. No se fue a ningún lado. No hizo ningún viaje. No voló en primera clase y no salió a visitar a su novio. Así que aquí está. Dejemos de lado los rumores, chicos. Aprecio toda la preocupación.”

El falso rumor llevó tranquilidad a los creyentes y reafirmó las ideas de los escépticos. Por supuesto que una muñeca no puede escapar. Por supuesto que una muñeca no puede estar maldita. Y sin embargo gran parte del mundo conoce a Annabelle por esos atributos. ¿Es una mentira? ¿Un engaño? ¿Un simple artilugio para vender más entradas al museo?

Es probable, pero en realidad el objeto ya no les pertenece a los Warren, sino a quien crea en la historia. La magia o el terror que despierta Annabelle es producto de quien la mira, del mismo modo que un poeta puede dar vida a la luna o un pintor a un simple jarrón.


El texto anterior expresa mis ideas y opiniones inspiradas en
Real ‘Annabelle’ story shared by Lorraine Warren…, en https://www.nhregister.com/
Is the ‘haunted’ Annabelle doll real and did it really escape?, en https://metro.co.uk/
https://www.britannica.com/topic/animism

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