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El fenómeno Kodokushi: una muerte sin testigos ni lágrimas

Cuando reflexionamos sobre la muerte, quizá una de las cosas en las que menos reparamos es en la soledad. El acto de morir no se realiza de forma solitaria, así como el de nacer no es un evento aislado de contacto humano. Sin embargo, en Japón, el destino de muchos ciudadanos, jóvenes y ancianos, culmina abruptamente sin la compañía de ningún otro ser humano. A tal fenómeno se le denomina Kodokushi.

¿Por qué es importante hablar sobre el Kodokushi ahora? La soledad se ha convertido en un tema de vital importancia en 2020 puesto que los índices de personas que se sienten solas han aumentado. Esto ya lo hemos analizado en otros artículos y la información señala que el contexto que el Coronavirus ha moldeado ha despertado en mucha gente una sensación de soledad muy conflictiva. Pero esta sensación, antes de la pandemia, ya era la causa de muchas muertes en Japón. Es interesante estudiar lo que estaba ocurriendo en otra parte del mundo previamente a la aparición del COVID-19 pues Latinoamérica también está pasando por grandes cambios socioculturales y económicos que podrían conducir a que fenómenos similares al Kodokushi se den en porcentajes notables.

Como indica The Straits Times, la amalgama de factores culturales (como el salvar la cara), cambios sociales (como el paso de las familias multigeneracionales a las nucleares), tecnológicos (las mejoras en la salud pública alargan el ciclo de vida de las personas) y económicos (como el alto costo de los departamentos) ha provocado que muchos miembros de la sociedad japonesa se conviertan en ermitaños. Alrededor del 27.7% de la sociedad sobrepasa los 65 años de edad, y muchos de ellos, cansados de intentar conseguir pareja, se resignan a vivir y morir solos, siendo encontrados, a veces hasta semanas después, por el hedor que se desprende de sus departamentos

Las cifras estimadas que los expertos refieren sobre los casos de Kodokushi rondan las 30 mil muertes por año. Sin embargo, Yoshinori Ishimi, dirigente de la empresa de limpieza Anshin Net, afirma que dicha cifra debe ser el doble o el triple en la realidad. La Vanguardia, en un artículo que publicó en 2018, informó que ya existían casi 60 mil empresas en Japón cuyo principal negocio se basaba en encargarse de los casos de Kodokushi, no solo realizando labores de limpieza extensas luego de que los cuerpos fuesen descubiertos tras días, semanas o meses de descomposición, sino también vendiendo las posesiones de los difuntos, encargándose de la compra y venta de los inmuebles donde fueron encontrados, y hasta bendecir estos lugares.

Los profesionales en en la industria de limpieza dedicados a este rubro en específico, tales como Atsushi Takaesu, opinan que la mayoría de las muertes por Kodokushi son, más que nada, por el autoabandono de la persona. Takaesu se ha encontrado con casos donde las muertes podrían haber sido evitadas ya que los difuntos no sufrían de ninguna enfermedad grave, sino que desarrollaban enfermedades debido a una mala alimentación, falta de aseo y acumulación de desperdicios. En una ocasión, el difunto fue un joven en sus veintes que, prácticamente, falleció de hambre. Tenía padres pero no fue capaz de pedirles ayuda.

Parece que ninguno se atrevió a pedir ayuda explícitamente y, finalmente, solo dejaron que su existencia se apagara lentamente. El Confidencial explica que esto puede deberse a que el concepto “gaman” está muy arraigado en la cultura japonesa. Según la BBC, el “gaman” define como la perseverancia y la paciencia inquebrantables ante los tiempos difíciles. El docente de psicología clínica en la Universidad Internacional de Tokio, Noriko Odagiri, analizó este concepto y dijo que se basaba en la represión de los sentimientos, importante para ejercer el “mentsu wo tamotsu”, es decir, el poder salvar la cara y la dignidad. Es este motivo por el que muchos ciudadanos japoneses prefieren no inquietar a sus vecinos o familiares, incluso si se trata de un asunto de vida o muerte, como es el caso del Kodokushi.

Entre las estadísticas más sorprendentes, Unseen Japan reporta que el 15% de los ancianos en Japón que viven solos tienen únicamente, en promedio, 1 conversación a la semana. Esta cifra difiere de los adultos mayores que viven solos en Suecia, Estados Unidos y Alemania, donde solo tienen una conversación semanalmente un 5%, 6% y 8%, respectivamente. Lo alarmante es que, en promedio, los cuerpos suelen descubrirse 17 días después de la defunción, a menudo debido al mal olor o a la aparición de manchas en el techo de los departamentos que están debajo o a la filtración de los fluidos corporales.

El fenómeno del Kodokushi puede generar muchos sentimientos, entre ellos el terror, como se muestra en la película Pulse, del director Kiyoshi Kurosawa. Esta película se estrenó en 2001, y hoy sorprender por su familiaridad con el presente que estamos viviendo. El portal Little White Lies, que también tiene revistas de publicación bimensual especializadas en el séptimo arte, reconoce la relación que Pulse hace entre el Kodokushi y el trabajo remoto.

La trama de la película nos presenta dos historias paralelas. En ambas, los protagonistas descubren que sus colegas del trabajo van desapareciendo. No hay una preocupación inmediata por este hecho, sino más bien paulatina. Luego, descubren que lo único que deja el desaparecido es una especie de silueta negra. Estos hechos empiezan porque el mundo de los espíritu trata de pasar al mundo de los vivos, usando la computadora, puesto que están solos. Lo paradójico es que muchos de los personajes en la película también se encuentran solos pues son personas que trabajan todo el tiempo, no tienen familia y viven lejos de sus padres. Aquellos que desaparecen, se oponen a una sensación de apatía al inicio; luego, lentamente, empiezan a ceder ante la sensación, volviéndose negligentes con respecto a conservar su propia vida. Al final de la película, los sobrevivientes huyen en un barco rumbo a Latinoamérica.

Hoy, dentro de un contexto de pandemia, una gran parte de la población trabaja de forma remota. La energía que se genera en un ambiente de trabajo es muy difícil de trasladar al mundo online. La Vanguardia señala que una de las características de la soledad es el uso intenso de las redes sociales, pues la gente busca, de alguna manera, satisfacer sus necesidades de interacción. Quizá el Kodokushi no sea un término conocido dentro de la sociedad latina al día de hoy, pero es importante crear conciencia sobre los estragos de la soledad extrema y reconocer qué valores y tradiciones conserva nuestra sociedad hoy que nos permiten apoyarnos mutuamente y construir lazos duraderos.


El texto anterior expresa mis ideas y opiniones inspiradas en
Limpiadores forenses, testigos de la lacra de las muertes solitarias en Japón en https://www.lavanguardia.com/
Dying alone in the world’s most populous city en https://www.straitstimes.com/global
In Japan, It’s Not Just the Elderly Who Die Alone en https://unseenjapan.com/
‘Kodokushi’ o el riesgo de morir en soledad que acecha en Navidad en https://www.lavanguardia.com/
Miles de personas mueren solas cada año (y hay quien se beneficia de ello) en https://www.elconfidencial.com/
The J-horror that predicted the rise of internet isolation en https://lwlies.com/
Los beneficios (y los peligros) del “gaman”, el arte de la paciencia y la perseverancia que define a la sociedad de Japón en https://www.bbc.com/

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